Algo invisible me besó


Algo invisible me besó.




La siguiente es una de las primeras experiencias que nos llegaron al Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico. A raíz de ella, nos han llegado otros correos con experiencias similares relacionadas con lo que antiguamente se conocía como Íncubos y Súcubos (ver: Íncubos y Súcubos: ¿qué ocurre durante un encuentro paranormal?), de manera tal que aquí actualizamos la publicación original y, al finalizar, agregaremos el contenido reciente.


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Mi nombre es María, y esto sucedió hace algunos días. Me gustaría aclarar que se trata del breve resumen de un incidente aislado dentro de una serie de eventos extraños que duraron casi cuatro semanas.

Mi esposo trabaja de sereno en el cementerio de la Chacarita (Buenos Aires), así que estoy acostumbrada a dormir sola y, casi siempre, trasnochar mirando alguna película o serie. En esta ocasión me fui a la cama más tarde de lo habitual. No estaba completamente dormida cuando todo esto empezó.

Escuché claramente los ruidos que hace mi esposo cuando llega del trabajo, lo cual era extraño ya que él no habría vuelto a mitad del turno salvo que hubiese ocurrido algún accidente o algo así. No lo pensé en ese momento, posiblemente porque no estaba del todo despierta.

Los ruidos no eran muy fuertes, pero me resultaron lo suficientemente familiares como para no inquietarme. Me refiero a ruidos en la cocina: la heladera que se abre, tal vez una alacena, pasos que tratan de parecer amortiguados pero que definitivamente no lo logran. Inconscientemente, mi mente fue uniendo esos ruidos, de manera tal que supuse (insisto, sin pensarlo) que mi esposo se estaba preparando algo para comer antes de meterse en la cama.

Lo que realmente me despertó fue cuando sentí que alguien (o algo) se subía a su lado de la cama, se inclinaba sobre mí, me acariciaba suavemente la espalda y me besaba en un hombro, como lo hace mi esposo cada vez que llega a casa (ver: Cuando algo invisible te toca). De hecho, hasta me pareció sentir un aroma agradable, como a colonia, que permaneció flotando en el aire (ver: Entidades que se manifiestan a través del olor)

Incluso lo escuché decir algo en voz baja, pero no puedo asegurar exactamente qué (ver: Cuando algo invisible te respira en la cara). Luego sentí que se acostaba en la cama: un peso inconfundible en el colchón. Así que, aún pensando que era mi esposo, extendí la mano para tocarlo, pero no estaba allí (ver: Una sombra se sienta en el borde de mi cama)

Me giré hacia su lado de la cama para decirle algo (todavía sin ninguna sensación de alarma), y alcancé a ver que se cerraba la puerta de nuestro dormitorio. Traté de despabilarme, porque evidentemente mi esposo se había acercado a la cama para saludarme y luego había vuelto a la cocina. Así que me senté en la cama y lo llamé, pero no obtuve respuesta.

Esperé unos minutos para ver si él había regresado a buscar algo en el coche. Nada. Absoluto silencio. En ese momento sonó mi celular. Era un mensaje de audio de mi esposo, informándome que llegaría un poco más tarde la mañana siguiente. De fondo, llegué a escuchar claramente la voz de su compañero, y también los grillos y sapos que habitualmente se oyen de noche en el cementerio (ver: Una entidad se «pegó» a mi cuerpo en un cementerio).

Una cosa era clara: mi esposo no había vuelto a casa.

Lo primero que deduje es que había una persona en mi casa. Me refiero a una persona real, un ladrón o un loco. Fui hasta la puerta del dormitorio y me encerré dentro con llave. Tomé mi notebook y verifiqué las cámaras de seguridad. Nada. Ningún movimiento, además del hecho de que mis dos perros jamás emitieron un solo ladrido.

Cuando llegó mi esposo le conté la historia y revisó toda la casa, habitación por habitación, pero no encontró ningún rastro de que hubiese entrado alguien. No había signos de un intruso.

Ahora, tratando de ordenar los hechos, me doy cuenta que eso que se metió en la cama conmigo no sonaba como mi esposo, pero sí había algún tipo de familiaridad. La forma de tocarme la espada, y de besarme en el hombro, realmente no me inquietaron, aunque se sintió un tanto frío, como cuando estás en un ambiente cálido y alguien que llega desde el frío de la calle te besa.

Sentí que algo invisible me besaba, y definitivamente fue algo físico (ver: Seducción paranormal: encuentros calientes con fantasmas y espíritus). Me pregunto qué tipo de entidad o fenómeno puede producir esto. Espero que la gente de El Espejo Gótico pueda responderlo.

P.D. soy del barrio del profesor Lugano, así que espero que sean amables conmigo.


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Algo similar al caso de María me sucedió hace una semana.

Mi pareja sale a trabajar muy temprano, alrededor de las 4 de la madrugada. En algún momento, supongo que a eso de las 8, escuché a los perros en la sala de estar, y también los pasos de mi pareja. Sentí que se sentaba en la cama justo a mi lado. Mi cuerpo rodó ligeramente hacia él. Recuerdo haber pensado: ¿qué está haciendo tan temprano en casa?

Normalmente me acariciaba la espalda, me besaba y me decía buenos días, pero en esta ocasión no hizo nada de eso. Lo sentí levantarse de nuevo de la cama y lo regresar a la sala. Lo extraño es que, aunque escuché que los perros lo saludaban, no ladraron. Cuando me desperté oficialmente, alrededor de las 10, lo llamé por teléfono y le pregunté por qué había vuelto a casa. Dijo que nunca había regresado (ver: Sentir que hay un espíritu en casa).

Sé que lo sentí... o que sentí algo ... sentarse justo a mi lado.


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Me sucedió hace unos años, en la secundaria. Pensé que mi madre había entrado a mi habitación. Sentí que corría mi cabello para besar mi mejilla. La escuché susurrar: te amo, como solía hacerlo, pero al día siguiente le pregunté por qué había venido tan tarde, sabiendo que estaría dormida, pero ella asegura que nunca entró al cuarto. Como si nada. Todavía me asusta hasta el día de hoy porque sonaba y se sentía exactamente como ella (ver: Siento que hay alguien detrás mío).


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Literalmente me sucedió lo mismo que a María, como una semana antes de comenzar la cuarentena. Desde la cama, escuché lo que parecía ser mi madre al volver a casa. La escuché entrar en mi habitación y darme un beso en la frente. No le di importancia, hasta que me desperté a la madrugada para ir al baño y darme cuenta que estaba solo en casa (ver: Un espíritu está tratando de comunicarse conmigo).


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Me ha pasado algo similar. Desperté y estaba recostado de espaldas a la puerta del dormitorio. Definitivamente no estaba dormido. Mientras estaba acostado allí, sentí que mi cama se hundía en el otro lado como, si alguien se hubiera sentado o acostado. Me asusté muchísimo. Yo vivia solo (ver: Señales de que hay un espíritu en tu casa).

Sentí una presencia, como si alguien todavía estuviera allí (ver: Sentir presencias estando solo). Pensé que quizás alguien había irrumpido en mi casa, pero entonces me di cuenta que los perros se habrían vuelto locos. Finalmente, después de lo que parecieron horas, sentí que la presencia se había ido. Esto solo ocurrió una vez.


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Lo mismo me sucedió hace unas noches. Realmente sentí que alguien se subía a la cama junto a mí y me abrazaba por unos segundos. Traté de darme la vuelta para ver, pero fue como si algo me eso estuviera apretando. No podía moverme, pero sí podía escucharlo mientras se acomodaba a mi lado. Estaba aterrada (ver: Cómo y por qué algunas entidades se «pegan» a las personas).


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Tuve una experiencia bastante parecida. Estaba la habitación de mi mejor amiga, pasando la noche. Era tarde y ya nos habíamos dispuesto para dormir. Entonces sentí una mano, suavemente, a lo largo de mi muslo interno. Ella sintió algo parecido. Al principio creímos que, tal vez, su hermano mayor estaba siendo simplemente asqueroso, pero fuimos a su habitación y él no estaba. Según supimos después, había salido. Sé que tampoco fue mi amiga, porque nuestras camas estaban separadas y yo había estado mirando hacia allí todo el tiempo. La puerta del cuarto nunca se abrió (ver: Ataques astrales).


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Hace un tiempo experimenté algo similar. Estaba tumbada en la cama, y sentí al bebé moverse en su cuna. Estaba muy cansada, y le pedí a mi esposo que lo recogiera. Lo escuché levantarse, tomar al bebé en brazos y llevarlo a la mecedora que tenemos en otra habitación.

Allí normalmente se duerme con él. Poco después escuché a mi esposo entrar de nuevo, subirse a la cama y respirar en mi cuello. Susurró algo, una palabra extraña que no puedo recordar.. Me di vuelta para besarlo, pero no había nadie. Me levanté, bastante sobresaltada, y lo encontré sentado en la mecedora, con el bebé dormido en brazos. Nunca había vuelto al dormitorio.


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Tuve la misma experiencia pero de una manera un poco más intensa, o pervertida, según prefieran. Alguien o algo no me besó, sino que me tocó íntimamente mientras estaba dormida. Me desperté, creyendo que mi esposo estaba jugando para tratar de despertarme (él siempre hace eso). Para mi sorpresa, estaba profundamente dormido a mi lado (ver: Entidades que se obsesionan con los vivos).




Consultorio Paranormal. I Fenómenos paranormales.


Más Consultorio Paranormal:
El artículo: Algo invisible me besó fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción, enviar consultas o compartir tu experiencia, escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Unknown dijo...

Hace tiempo estoy sintiendo lo mismo en mi casa, siento que la puerta del cuarto de mi hijo se abre y cierra, en algunas ocaciones he sentido que mi hijo me llega abrazar por mi espalda, en otras oportunidades siento que se acuestan a mi lado o se sientan en un mueble que tengo en la habitación y me observan.



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poema de Frank Belknap Long.
Relato de Algernon Blackwood.
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Relato de Zenna Henderson.
Poema de Mark Francis.
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