El efecto rebote en la Magia


El efecto rebote en la Magia.




Recientemente en el Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico hablamos acerca de algunos fenómenos paranormales que pueden producirse después de realizar un ritual o un hechizo. En esta ocasión hablaremos del efecto rebote en la magia, uno de los mayores peligros a los que se enfrenta el mago, sostiene Eliphas Levi en el libro: El gran arcano del ocultismo revelado (Le Grand Arcane, ou l'Occultisme Dévoilé).

Pequeños desajustes en la formulación de un hechizo, imperceptibles desarreglos en su enunciado, en la manipulación de materiales, y el efecto deseado puede volverse en contra el mago, lo cual puede ser sumamente peligroso cuando hablamos de conjuros y maldiciones. En todo caso, es interesante repasar algunas aristas psicológicas, si se quiere, a las cuales se enfrenta el practicante de la magia.

En este contexto, no solo la práctica de la nigromancia y la magia negra puede producir el efecto rebote. No es necesario realizar un trabajo de maldad, o por tal caso de amor, que incluya amarres o hechizos que interfieran con el libre albedrío del otro. Aun la práctica mágica más inocente, cuando se realiza sin protección, entraña un peligro.

En El libro de la magia ceremonial (The Book of Ceremonial Magic), Arthur Edward Waite llega a la conclusión de que existen distintos tipos de efecto rebote en la magia. El primero, y más inmediato, se produce luego de finalizar el ritual o el hechizo. El practicante puede sufrir, entre otros síntomas, ideas obsesivas, pensamientos negativos, y atravesar un estado de fuerte ansiedad.

El segundo efecto rebote en un hechizo ocurre unos días después, cuando el practicanete descubre que los resultados de lo que ha hecho no se traducen exactamente en lo que deseaba.

La angustia se hace presente, y cierto sentimiento de culpabilidad, de remordimiento. Aquí, añade Waite en El libro de la magia negra y los pactos (The Book of Black Magic and of Pacts), pueden surgir pesadillas particularmente inquietantes, falta de apetito, dolor de cabeza, dolores estomacales, mareos y, asombrosamente, urticaria.

Esto adquiere mayor intensidad cuando hablamos de hechizos de amarre. De repente, el practicante puede experimentar una sensación de rechazo por la persona amarrada, incluso de repulsión.

Para evitar el efecto rebote en la magia las brujas utilizaban intermediarios, como los espíritus familiares, o bien escudos de protección, como un pentáculo, para desviar el curso de la energía del hechizo o del ritual y así evitar que vuelva contra ellas.

Otra instancia del efecto rebote en la magia se produce más adelante en el tiempo. Una vez que el hechizo da resultado, todo parece ir bien, pero después de un tiempo el practicante empieza a experimentar miedos injustificados, e incluso ideas paranoides, como sentirse observado, sentir presencias alrededor suyo, etcétera.

En este contexto, la magia tiene un precio, y puede pagarse al contado, o con intereses. Si el practicante no se ha protegido correctamente al momento de realizar el ritual, los intereses se van acumulando.

El último eslabón del efecto rebote en la magia es, sin dudas, el más peligroso de todos; y se produce cuando el retorno de la energía no recae directamente sobre el practicante, sino sobre algún ser querido, o incluso sobre su propia descendencia.

Ahora bien, el efecto rebote no necesariamente funciona como una especie de recompensa, o de castigo, que dependerá de las intenciones del practicante. No es una instancia del karma, por llamarlo de algún modo. Tiene que ver, en todo caso, con un manejo inadecuado de las energías que se canalizan en la magia.

Hay ciertos hechizos y rituales capaces de generar un estado emocional inadecuado en el practicante; sobre todo aquellos que tienen el objetivo de forzar un cambio en el comportamiento o las actitudes de un tercero. El deseo de recuperar a un ex, por ejemplo, puede inducir a una persona a realizar este tipo de prácticas sin la protección adecuada, con el agravante de que su propio estado emocional se encuentra sobrepasado por el deseo de control y, en menor medida, de venganza.

Estas emociones juegan un rol preponderante en la magia. En cierto modo, forman parte de la práctica, porque el practicante las vierte sobre el ritual, y de ese modo deja una huella, una impresión, su ADN espiritual, digamos, y con él un boleto para el retorno de esas energías (¿Qué pasa cuando un hechizo sale mal?).

Es decir que el efecto rebote siempre implica un trabajo mal hecho, que a su vez causa un efecto indeseado, y hasta contrario a los intereses del practicante.

Esto puede suceder como resultado de una mala elección de materiales, energías mal canalizadas, falta de concentración al realizar el trabajo, intención mal dirigida, inestabilidad emocional en el practicante, sentimientos de desesperación durante la práctica; entre otras cosas.

Todo trabajo esotérico implica una intención canalizada, que a su vez necesariamente genera un Tulpa, o Forma del Pensamiento, en el Plano Astral. Podemos pensarlo como una materialización de esa intención. De eso se trata precisamente el efecto rebote, de la posibilidad de que esa intención regrese al practicante, y en cierta medida quede adherida a él (ver: Espíritus que se «pegan» a las personas)

También puede ocurrir que el efecto rebote no recaiga sobre la persona propiamente dicha, sino en el lugar en el que se llevó a cabo el hechizo. En el mejor de los casos, esto puede generar ambientes cargados negativamente (ver: Espíritus y «ambientes cargados»); en el peor, una verdadera infección astral en toda la casa.

Algunas corrientes esotéricas advierten sobre los peligros de no seguir al pie de la letra las indicaciones de un ritual para evitar el efecto rebote; otras, como la Wicca, alientan un camino inverso, y prefieren utilizar la creatividad, la imaginación, para crear hechizos personalizados. En ambos casos, sin embargo, se cree que trabajar sin la protección necesaria inevitablemente terminará ocasionando este tipo de arrastre energético.

La preparación de un hechizo o de un ritual es un asunto delicado. El verdadero peligro consiste en creer que este tipo de prácticas se resumen a prender una vela, desear algo, y esperar a que ocurra. La magia consiste en canalizar energías, y eso lleva tiempo, práctica, y conocimientos.

El efecto rebote puede ser algo tan simple como sentirse bloqueado, a invertir por completo la vida del practicante; es por eso que este tipo de práticas siempre deben realizarse con los conocimientos adecuados.

En muchos casos, la gente realiza pequeños hechizos, en apariencia, inofensivos, pero con materiales que no son los adecuados, o cuya combinación no es la correcta. No es aconsejable experimentar con materiales si no se sabe exactamente para qué es cada cosa, cuál es su función, y como deben ser manipulados. En el mejor de los casos esto anulará el efecto del trabajo, en el peor, las energías mal canalizadas pueden rebotar de vuelta hacia la persona.

A veces el efecto rebote en la magia se produce incluso cuando todo el trabajo se realiza correctamente, pero la persona comienza a experimentar ansiedad, e incluso enojo, al no ver rápidamente los resultados que espera.

De hecho, el desapego por el trabajo realizado es una instancia importante de la práctica. Una vez que se completa el trabajo, cualquiera sea, es necesario dejarlo ir, separarse, dejar de obsesionarse con él.

Esto adquiere todavía mayor relevancia cuando hablamos de trabajos que se realizan sobre el propio practicante. Un desengaño, un duelo, no necesitan mayor intervención que el dolor. De hecho, sentir dolor es una buena señal de sanación. Tratar de rodearlo puede terminar alimentándolo.

Los hechizos pueden manifestarse de diferentes formas. A veces lleva un tiempo obtener resultados, a veces se producen de inmediato, y finalmente puede ocurrir que nunca sepas si realmente funcionó.

Lo más importante, en todo caso, es aprender a eliminar las energías residuales que pueden quedar a tu alrededor. A mayor fuerza e intensidad de un hechizo, mayor será su toxicidad.




Diarios Wiccanos. I Hechizoteca.


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El artículo: El efecto rebote en la magia fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción y consultas escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Que interesante concepto para desarrollar en ficciones.
Personajes enfrentando a efectos no previstos de magia mal practicada.

Anónimo dijo...

Como se hace para quitarse el efecto rebote? He hecho en acto de desespero y enojo muchos hechizos y siento que solo me até a mi, como puedo quitarlo?



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