Rupert Brooke: el primero que escuchó la «llamada de Cthulhu»


Rupert Brooke: el primero que escuchó la «llamada de Cthulhu».




No es fácil para un autor seguir el rastro de sus influencias. Nadie es tan original como para prescindir de ellas. Las influencias están, siempre, pero en ocasiones pasan inadvertidamente, como un fragancia que aparece y se desvanece de repente, sin que lleguemos a identificarla con claridad.

Todo autor conoce sus influencias, pero rara vez la forma en la cual actúan sobre su obra. Puede encontrar vestigios, jirones, pero a menudo éstos florecen inconscientemente. Uno puede escuchar el aleteo de un pájaro en la noche, saber que se trata de un pájaro, pero difícilmente pueda identificar su especie. Así de furtivas son las influencias.

En este sentido, es mucho más sencillo para el lector detectar esas influencias que para el propio autor.

H.P. Lovecraft era un sincero admirador de poetas verdaderamente notables como A.E. Housman, Walter de la Mare y William Butler Yeats, pero también de poetas menores, muy alejados de esos estándares, como por ejemplo Rupert Brooke (1887-1915), probablemente el primero en escuchar la «llamada de Cthulhu».

La poesía de Rupert Brooke no está a la altura de aquellos nombres, pero Lovecraft la estimaba particularmente. Esa admiración quedó registrada en un sinnúmero de cartas, e incluso fue corroborada por la esposa del maestro de Providence, Sonia GreeneLa vida privada de H.P. Lovecraft (The Private Life of H. P. Lovecraft)—. En cualquier caso, Rupert Brooke fue una de esas influencias que actúan de manera sigilosa, en este caso, sobre el relato: La llamada de Cthulhu (The Call of Cthulhu), publicado en la edición de febrero de 1928 de la revista Weird Tales, y luego reeditado por Arkham House en la antología de 1939: El extraño y otros (The Outsider and Others).

La poesía de Rupert Brooke está lejos de carecer de mérito, y es probable que la reacción favorable de H.P. Lovecraft tenga que ver con la atmósfera y el estilo que el poeta le imprimió a su obra.


Tiernamente, día que he amado, cierro tus ojos;
aliso tu frente tranquila y doblo tus delgadas manos muertas.


(Tenderly, day that I have loved, I close your eyes.
And smooth your quiet brow, and fold your thin dead hands)


Otro ejemplo, aunque ligeramente más siniestro:


Un punto sin sentido sobre el barro;
una mota de horror inmóvil;
un Inmortal limpiado del mundo,
sensible y muerto;
una mosca atascada
en el sudor gris del cuello de un cadáver.


An unmeaning point upon the mud;
a speck of moveless horror;
an Immortal One Cleansed of the world,
sentient and dead;
a fly Fast-stuck in grey sweat on a corpse's neck.


O este otro, que describe a dos amantes abrazados que no saben que están muertos:


Y luego, de repente, sintieron que el viento soplaba frío,
y lo supieron, tan apretados mutuamente,
aire frío en los labios y el pecho,
y, con enfermizo asombro,
el vacío de los ojos.


And then they suddenly felt the wind blow cold,
And knew, so closely pressed,
Chill air on lip and breast,
And, with a sick surprise,
The emptiness of eyes.


Es evidente que la poesía recargada de Rupert Brooke contiene muchos elementos que podrían haber capturado la imaginación de Lovecraft, por una razón u otra. La pregunta, en todo caso, es si se puede rastrear alguna influencia en particular.

El posible, y hasta me atrevo a decir que es probable, que algunos puntos de influencia resulten evidentes en los siguientes versos de Brooke.


Desde la nada del sueño,
surgieron los lentos sueños de la eternidad,
hubo un trueno en lo profundo;
vine, porque me llamaste,
rompí las primitivas barreras de la noche,
desafié la vieja maldición abismal
y aparecí a través de las estrellas asustadas,
de repente, en el universo.


Out of the nothingness of sleep,
The slow dreams of Eternity,
There came a thunder on the deep;
I came, because you called to me,
I broke the Night's primeval bars,
I dared the old abysmal curse,
And flashed through ranks of frightened stars
Suddenly on the universe!


Las similitudes entre todas estas imágenes y las que utiliza H.P. Lovecraft en La llamada de Cthulhu son tan claras como sorprendentes, sobre todo si tenemos en cuenta que el poema de Rupert Brooke se titula: La llamada (The Call).

No podemos leer sobre la nada del sueño, los lentos sueños de la eternidad, de los cuales surge una llamada, un un trueno en lo profundo, sin pensar en el viejo Cthulhu, en su morada R'lyeh, donde espera soñando.

Independientemente de las intenciones reales de Rupert Brooke en el poema, resulta claro que esos versos, el Cosmicismo puro, las vastas distancias de espacio y tiempo, pueden haber influenciado a Lovecraft. Y si esa influencia es posible, aunque incierta, no es del todo irracional suponer que, de algún modo germinal, Rupert Brooke fue el primero en escuchar la «llamada de Cthulhu».




Mitos de Cthulhu. I Más sobre H.P. Lovecraft.


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