«La comunidad secreta»: Robert Kirk y la agenda oculta de los seres subterráneos


«La comunidad secreta»: Robert Kirk y la agenda oculta de los seres subterráneos.




Las teorías conspirativas no son una novedad, ni siquiera aquellas que incluyen la presencia de seres fantásticos de la mitología, como las Hadas.

De hecho, en el siglo XVII se publicó un extraño libro prohibido, titulado: La comunidad secreta (The Secret Commonwealth), el cual expone con temeraria claridad la agenda oculta de los seres subterráneos.

Este libro fue escrito por Robert Kirk (1644-1692), filólogo, erudito, y estudioso de los cuentos de hadas, quien creyó ver en las leyendas e historias tradicionales los rastros de una relación antiquísima entre el ser humano y las razas elementales; la cual, de hecho, podría seguir vigente en nuestros días.

El ambicioso título completo del libro deja en claro la postura del autor frente a esta inquietante posibilidad: La comunidad secreta: ensayo sobre la naturaleza y acciones de los pueblos subterráneos, a menudo, invisibles, llamados faunos y hadas (The Secret Commonwealth; essay on the nature and actions of the subterranean, invisible people, under the name of faunes and fairies).

Robert Kirk deduce lo siguiente: no todas las hadas abandonaron nuestro plano; algunas, sin embargo, continuaron aquí, ocultas en ciudades subterráneas que solo ciertas personas con capacidades extraordinarias pueden percibir. Esta rara habilidad se conoce como Segunda Visión (Second Vision).

Según el autor, la Segunda Visión es una facultad muy infrecuente. Solo un séptimo hijo varón, o mujer, pueden obtenerla de forma natural; aunque también la poseen aquellos que descienden de la rama familiar de un Changelin: el hijo de una hada criado por una mujer humana.

La comunidad secreta asegura que los seres subterráneos —entre los cuales se incluyen también a los Elfos, Enanos, Trolls, Duendes, y un largo etcétera— continúan en contacto con un número limitado de seres humanos. Si bien es cierto que Robert Kirk no realiza una taxonomía rigurosa respecto de los orígenes de estos seres, sí se toma el trabajo de explicar determinadas características que todos ellos comparten.

Al parecer, los seres del pueblo feérico —para resumirlos en una sola definición— poseen una naturaleza distinta de la humana, aunque no completamente alejada de la nuestra, con conceptos filosóficos que se aproximan a nuestras ideas del bien y el mal, pero con matices que a menudo pueden confundirnos. Cuentan, además, con un cuerpo aéreo, que si bien no es exactamente un alma, se asemeja lo suficiente como para ser considerada como tal.

Ya que, al menos por ahora, no hay versiones en español y en PDF de La comunidad secreta (aunque sí las hay en formato físico y traducido al español), antes de terminar el repaso del libro, y del inquietante final de su autor, dejaremos algunos puntos fundamentales respecto a la naturaleza de estos seres.

Los seres feéricos poseen una naturaleza, digamos, intermedia entre los ángeles y el ser humano, aunque ciertamente son anteriores a la humanidad. La densidad de sus cuerpos, según Kirk, es aérea, y en La comunidad secreta se los describe como si estuviesen formados por algún tipo de fluido, más que de materia sólida, similar en aspecto al vapor. De noche se los observa con mayor claridad.

En la antigüedad, antes de recluirse en el reino subterráneo, preferían las cumbres y los sitios elevados, ya que las tierras bajas estaban cubiertas por bosques, aunque se mueven de un lugar a otro al menos cuatro veces al año. El autor asegura que la mayoría de los avistamientos ocurren durante esas procesiones, de noche, por las las llamadas Carreteras Reales.

La comunidad secreta explica que, antes de que estos seres abandonaran nuestro plano, dejaron en la tierra a un grupo de híbridos: los Changelings. Estos seres se caracterizan por tener un temperamento un tanto agresivo, como si no pudiesen adaptarse del todo al mundo que los rodea. No son malignos, en un sentido estricto, sino más bien traviesos, incapaces de seguir las normas y menos aún de obedecer a la autoridad.

El gran éxodo de los seres feéricos ocurrió en algún momento de la Edad Media. Las mujeres, sobre todo, mantenían un contacto bastante fluido con ellos. Robert Kirk incluso menciona que la antigua leyenda acerca de mujeres que, por voluntad propia, amamantaban a los hijos de las hadas, es una firme evidencia de ese vínculo inmemorial.

Tras el éxodo, y sin la protección de los seres feéricos, las iniciadas serían perseguidas por toda Europa. Es decir que, en teoría, la caza de brujas sería en realidad la persecución de las mujeres vinculadas física y espiritualmente con la gente pequeña. Algo similar se establece dentro de las creencias de la religión wiccana.

Vale la pena recordar que La comunidad secreta fue escrito en 1691, mucho antes de que se discutan otros motivos, políticos, sociales y religiosos, detrás de la cacería de brujas.

Los descendientes de aquellos híbridos, decíamos, tienen habilidades extraordinarias, como entender el lenguaje de las hadas, ver más allá del tiempo, es decir, tanto el pasado como el futuro, y acaso el más importante de todos: percibir y ver a las hadas que se aventuran en nuestro plano de existencia. El propio Robert Kirk debate acerca de la naturaleza de estas facultades, y concluye que se trata en realidad de un don divino, no de un atributo otorgado por las fuerzas oscuras.

Podemos pensar que La comunidad secreta es el intento por tender un puente entre los seres humanos y el reino de las hadas, es decir, de crear un nuevo punto de encuentro entre ambas razas. Sin embargo, el propio autor aclara en varios pasajes que la divulgación de estos secretos podría ser algo peligroso.

Por ejemplo, en uno de los capítulos de La comunidad secreta, el autor se explica las diferencias principales entre las dos grandes especies de seres mágicos: Seelie y Unseelie, siendo las primeras más benéficas, con una visión del mundo similar a la nuestra, y sobre todo visibles en determinadas ocasiones; y las segundas completamente opuestas a los conceptos del bien y del mal que administramos en nuestra sociedad.

De hecho, Robert Kirk asegura que estos conocimientos le fueron dados por las propias hadas bajo la promesa de no divulgarlos. Pero la tentación de hacer pública tamaña revelación lo condujo a romper su juramento de silencio.

Tras terminar La comunidad secreta, Robert Kirk, según su propio diario personal, fue llevado a las cortes feéricas para ser juzgado. Una vez allí se le ofrecieron dos castigos: la muerte, o bien abandonar nuestro plano de realidad para permanecer en los reinos subterráneos. Cautivado por los secretos que se había propuesto difundir, eligió el exilio en aquella tierra extraña.

Acto seguido, se le permitió regresar a nuestra realidad con el objeto de quemar el manuscrito de La comunidad secreta, y recién entonces ser admitido como prisionero. Pero, nuevamente, Robert Kirk traicionó la palabra empeñada en favor de la divulgación de estos secretos.

La comunidad secreta se publicó y causó una gran polémica, sobre todo teniendo en cuenta que su autor era un hombre de la iglesia. Un año después, en 1692, un grupo de pastores encontró el cuerpo sin vida de Robert Kirk en el monte Fairy Knowey, Escocia, también conocido como Colina de las hadas.




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El análisis y resumen del libro de Robert Kirk: La comunidad secreta (The Secret Commonwealth) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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