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El vampiro que se alimenta de vampiros


El vampiro que se alimenta de vampiros.




Los Lampijerovic integran una raza de vampiros de los Balcanes, región en la que abundan sus leyendas, sobre todo entre la comunidad gitana.

Su nombre significa literalmente: «pequeño vampiro», ya que los Lampijerovic son, de hecho, híbridos; es decir, hijos de una mujer mortal y una especie de íncubos llamados Mullo.

En este sentido se parecen asombrosamente a los Changelings, hijos mitad humanos mitad seres no humanos del plano astral, cuando no directamente de las hadas. Algunos sostienen que esta anormalidad también puede darse cuando una mujer queda embarazada de un vampiro.

Los Lampijerovic pueden ser tanto masculinos como femeninos, aunque prefieren asumir los rasgos y los hábitos de las mujeres hermosas: esto es, cierto halo de frialdad, de distancia, cuyo propósito es, paradójicamente, adoptar el perfil de víctimas preferido por los vampiros en general.

El único rasgo que los distingue de una mujer humana normal son los ojos, de un azul intenso.

Desde muy jóvenes muestran un particular rechazo por los vampiros, a quienes detectan a muchos kilómetros de distancia. Apenas alcanzan la madurez realizan pequeñas emboscadas y persecusiones. Poseen un instinto muy agudo y un odio feroz, lo cual los convierte en los mejores cazadores de vampiros de la región.

Los Lampijerovic agrupan todas las habilidades típicas de los grandes depredadores especializados. Todos sus sentidos se adaptan a los hábitos y la metodología de los vampiros. De hecho, ni siquiera los vampiros más experimentados se encuentran a salvo de este innato cazador de vampiros.

Se dice que los Lampijerovic nacen en medio de las comunidades gitanas en momentos de gran desesperación, en especial cuando sus aldeas son atacadas por pequeños clanes de vampiros o por grupos de hematófagos durante sus migraciones.

El Lampijerovic realiza sus expediciones durante el día, como un sabueso, hasta que logra dar con el cubil principal de los vampiros. Normalmente cuentan con la ayuda de un gato negro, es decir, de un espíritu familiar.

Resulta extraño que, una vez eliminada la amenaza, el Lampijerovic pierde todas sus habilidades. Por regla general, se transforma en una cáscara vacía, en algo ausente, sin voluntad. En este estado calamitoso pasará sus últimos días vagando por los cementerios, olisqueando viejas tumbas y evitando que otros vampiros se instalen en la región.

Las comunidades gitanas, al menos hasta bien entrado el siglo XX, llevaban un riguroso registro de los Lampijerovic nacidos en los Balcanes; algunos de ellos son considerados santos, y sus hazañas y prodigios son narrados solemnemente de generación en generación; en algunos casos, con devota adoración.




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