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Directorium Inquisitorum


Directorium Inquisitorum.


El Directorium inquisitorum (Manual de inquisidores) es un tratado sobre brujería de Nicolás Aymerich, escrito alrededor de 1376.


El Directorium inquisitorum es una especie de análisis de la brujería medieval, cuyo fin era instruir al inquisidor con las herramientas necesarias para descubrir a las brujas, hechiceros, y similares. Para redactar su estudio, Nicolás Aymerich utilizó libros y textos confiscados a muchos acusados de brujería.

El libro instruye sobre algunas prácticas esotéricas, ritos, más bien modestos, por cierto, tales como el bautizmo de imágenes, echar sal al fuego, incinerar cuerpos de animales, convocar espíritus, someter mágicamente a las personas mediante el uso de sus nombres al revés, confundir los nombres de ángeles y demonios en oraciones sin sentido, etc.

Nicolás Aymerich señala que la brujería es la forma más escandalosa de herejía, y, por lo tanto, el principal enemigo de la Iglesia. Todavía orgullosos de la bula de Alejandro IV, por la cual se declaraba que el poder del inquisidor estaba por encima de las artes macabras de la brujería, los esbirros de la iglesia recibieron gozosamente los consejos vertidos en el Directorium Inquisitorum.

Lo cierto es que el Directorium Inquisitorum ofrece una sola novedad con respecto a otros tratados: la clasificación de la brujería en tres grupos:

La primera condena severamente la adoración del demonio (latría), la cual incluía el uso de elementos del rito católico en misas negras y otras tertulias. La segunda castigaba la adoración de santos (dulía). Esta segunda clasificación, la más polémica de todas, incluía el uso de nombres santos asociados con el de ciertos demonios, detalle que colocaba inmediatamente a todos los sarracenos, es decir, musulmanes, en enemigos de Dios; convirtiendo la veneración a Mahoma en una herejía. La tercera categoría condena a todos los que buscan la ayuda del demonio, ayuda que involucraba mancias, oraciones paganas, etc. Para argumentar este punto, Nicolás Aymerich se apoya en Inocencio V, el cual aseguró que quien reciba la ayuda del demonio previamente debió vender su alma, o al menos realizar alguna clase de pacto.

Este punto causó cierta polémica en los círculos académicos. Hasta el momento, el pacto con el diablo no era considerado una herejía mayor. Por el contrario, incluso algunos santos, como san Teófilo, habían realizado pactos con entidades demoníacas en beneficio de la humanidad, en el caso de Teófilo, para ascender en la escala eclesiástica.


Bajo la mirada del siglo XXI el Directorium Inquisitorum resulta muy extraño. Uno casi espera hallar en él un manual de tortura, de persecusión, y, en parte, lo es, al menos en lo que refiere a lo segundo. La tortura, según Nicolás Aymerich es fallaces et inefficaces, "mentirosa e ineficaz", y conmina al inquisidor a utilizar sutiles herramientas psicológicas, tales como la manipulación por el miedo a la tortura y no tanto a la tortura en sí misma. Por otro lado, elude la prohibición papal de que no se debe torturar dos veces a la misma persona, considerando esta negativa como una errata inocente, y estimula al inquisidor a efectuar tantas torturas como cargos de herejía pesen sobre el procesado.

En este sentido, el Directorium Inquisitorum es un precursor de Malleus Maleficarum, el abominable Martillo de las brujas.

Aelfwine.




El resumen del libro: Directorium Inquisitorum (Manual del inquisidores) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, muy buen blog el que tienen, me encata, me gustaría pedirles me proporcionen alguna pagina donde pueda leer el "directorium inquisitorum", se los agradeceria mucho.
Jeanne