Una entidad se «pegó» a mi cuerpo en un cementerio


Una entidad se «pegó» a mi cuerpo en un cementerio.




Compartimos otro correo recibido por el Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico. Al final, como es costumbre, hablaremos un poco sobre el caso:


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Recientemente comencé a sentirme atraído por un cementerio cercano. Algo, un sentimiento, sigue llevándome hasta ahí a pesar de que no deseo hacerlo realmente. Desde hace años practico el ocultismo, sobre todo la nigromancia, de modo que solía ir al cementerio para cargar amuletos y no mucho más que eso. Me parece importante aclararlo para que se entienda que no intentaba «despertar» a nadie, sino simplemente trabajar con las energías del cementerio.

Sé cómo protegerme, pero en los últimos tiempos siento que de algún modo mi seguridad espiritual fue vulnerada. ¿Puede ser posible que alguna entidad del cementerio se haya pegado a mí? Desde entonces sufro un dolor constante en la espalda, justo entre los omóplatos. Meditando he podido visualizar entidades oscuras, como insectos de ojos rojos, adheridos a mi piel.

Espero que la gente de El Espejo Gótico sea tan amable como para contestar mis inquietudes. Un saludo.

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En otro lugar ya hemos hablado extensamente sobre el tema de los cementerios, intentando clasificar las distintas entidades del plano astral que habitan en ellos (ver: Seres del Plano Astral que viven en los cementerios). En este caso nos gustaría explorar un poco más acerca de la posibilidad de que algún tipo de espíritu o entidad pueda quedar pegada al visitante (ver: Entidades del Plano Astral que se «pegan» al aura).

Los cementerios pueden ser lugares muy activos, espiritualmente hablando, o completamente inactivos, dependiendo de varios factores. De hecho, la configuración de un cementerio, si ubicación, su diseño, su antigüedad, son algunos de esos factores a tener en cuenta. Pero en líneas generales podemos pensar en los cementerios como sitios en donde el velo entre la esfera material y el mundo espiritual es más delgado (ver: Cómo eliminar un parásito astral).

Antiguamente, la ubicación de un cementerio poseía algunos requisitos indispensables, como el trazo de su acceso principal, que debía ser un camino recto. En la Edad Media, por ejemplo, estaba prohibido transportar un cadáver a su entierro a través de cualquier camino que no fuese en línea recta. Una exégesis simplista, y probablemente equivocada, podría explicar que esta tradición buscaba alentar al espíritu del recién fallecido para no desviarse de su ruta predeterminada.

Los cementerios más antiguos tienen más probabilidades de atraer entidades desencarnadas; y no por motivos estéticos, sino porque las necrópolis con varios siglos de historia fueron diseñadas siguiendo la tradición del Espíritu Guardián (ver: La leyenda del Espíritu Guardián de los cementerios); una especie de pastor de almas, si se quiere.

En este contexto, los cementerios antiguos pueden tener mayor actividad espiritual que aquellos que se han establecido más recientemente. Y más aun, los cementerios en mal estado, especialmente los abandonados, a menudo congregan un volumen mayor de entidades. ¿Por qué?

Contrariamente a lo que se cree, a los espíritus generalmente no les gusta la actividad humana, y evitarán cualquier cementerio demasiado frecuentado. Las entidades humanas también parecen estar más inclinadas a reunirse en cementerios donde hay muchos árboles en lugar de aquellos que ocupan un campo abierto. La presencia de árboles como el roble, el ombú, el tejo, el pino, particularmente si son nudosos y carecen de hojas, o tienen ramas bajas al suelo, son los más propicios para que los espíritus se congreguen a su alrededor (ver: Cómo y por qué algunas entidades se «pegan» a las personas).

Por otro lado, también es importante añadir que los cementerios viejos poseen una mayor densidad artística, en muchos casos con estatuas especialmente diseñadas para favorecer la actividad de los muertos (ver: Significado de las estatuas de los cementerios).

Para que un espíritu o una entidad de un cementerio se «pegue» a una persona se necesitan varios factores influyendo simultáneamente.

Las entidades desencarnadas generalmente son más activas durante la noche, en especial después de la medianoche; consecuentemente, su poder es mayor en esos horarios (que casi siempre coinciden con la práctica mágica). Los días soleados son los más seguros para visitar un cementerio; porque al margen de la generalidades también hay entidades activas durante el día, sobre todo días nublados, y algunas por razones nefastas.

Si el velo que separa el plano físico del espiritual es más delgado en los cementerios, estos factores, como la noche, o algunas épocas propicias del año, como la noche de Haloween, los solsticios de invierno y verano, los equinoccios de primavera y otoño, esa frontera se vuelve más delgada todavía. La práctica mágica, aun en su forma más inocente, puede atraer energías sumamente indeseables en los cementerios. Podemos pensar en estas actividades como un cuchillo que desgarra completamente ese velo, ya de por sí delgado.

¿Qué tipo de entidades rondan los cementerios y cuáles pueden pegarse a las personas?

La mayoría de estos seres son simplemente larvas y gusanos astrales, los cuales bien pueden adherirse a una persona y alimentarse de su energía durante un tiempo, pero que no poseen la fuerza necesaria para lograr una integración más prolongada, al menos en personas física y mentalmente saludables.

Son como mosquitos. Pueden chupar algo de sangre espiritual pero no pueden debilitarnos considerablemente. No obstante, las personas con algún grado de sensibilidad pueden notarlos rápidamente, y para ellas pueden llegar a ser muy molestos.

Los Cadáveres Astrales también rondan por los cementerios. Son básicamente los desechos etéricos del difunto, que permanecen alrededor del cuerpo físico y se desintegran junto con él. A veces pueden ser visibles como pequeñas nubles irregulares, con un brillo opaco, que se ciernen sobre las tumbas, en especial sobre las de los recién fallecidos.

La energía de estas entidades, que no poseen inteligencia, puede ser intensa, e incluso las personas que apenas son levemente sensibles pueden detectar ocasionalmente sus formas tenues.

Al respecto, C.W. Leadbeater comenta que en el libro El plano astral: escenario, habitantes y fenómenos (The Astral Plane: Its Scenery, Inhabitants And Phenomena) que estos desechos etéricos son la verdadera explicación detrás de muchas de las historias de apariciones y fantasmas en los cementerios.

Otras entidades que merodean por los cementerios son las almas humanas, naturalmente.

Algunas están tan apegadas a la vida terrenal que les resulta difícil desconectarse completamente de ella; de modo tal que se sienten obligados a quedarse cerca de su lugar de entierro, donde el duelo es más intenso. Esta categoría de entidades, muy distinta de las entidades no humanas, suel ser inofensiva, y raramente resultan visibles a menos que su forma astral sea extraordinariamente densa.

Sin embargo, son pocos los espíritus de los recién fallecidos que abandonan inicialmente la proximidad de sus cuerpos físicos, por temor a que se corte su conexión con el plano físico si se alejan demasiado. Suelen quedarse junto al cadáver, asistir a su ceremonia fúnebre, y finalmente permanecerán cerca de su tumba durante un tiempo.

En casos extremos, el espíritu puede incluso intentar regresar al cadáver en un esfuerzo inútil por reanimarlo.

En este contexto, los espíritus que poseen un tremendo apego a la forma física pueden intentar «pegarse» al cuerpo de cualquier persona que ande por allí. En ocasiones lo logran.

También hay entidades oscuras, malévolas, inhumanas, que frecuentan cementerios, incluidas aquellas que se alimentan de las emociones y sentimientos de los que visitan repetidamente al lugar.

Al perforar el aura, estos seres siniestros agravan más el sufrimiento de los deudos, pero también pueden atacar a las personas que practican la magia, en especial la magia negra y el satanismo. Normalmente, la herida en el cuerpo áurico suele cicatrizar bien, y estos parásitos astrales se despegan después de un tiempo, pero aquellos que practican la magia sin tomar las precauciones necesarias pueden verse gravemente afectados, como parece ser el caso de nuestro amigo de hoy.

Quizás la subcategoría más peligrosa consiste en aquellas entidades que se sienten atraídas por la descomposición de los cuerpos. El hedor de la muerte los atrae como verdaderos enjambres de moscas, y a menudo permanecen en la cercanía de las tumbas de los recién enterrados. Pueden fácilmente pegarse a una persona a través de cualquier fisura en su cuerpo áurico, y son difíciles de erradicar. A menudo se los visualiza, tal como le ocurrió a nuestro amigo, como insectos oscuros, grotescos, adheridos a la piel.

Ahora bien, teniendo en cuenta todos estos factores, parece difícil visitar un cementerio y no llevarse consigo, literalmente, un invitado indeseado; pero lo cierto es que hay ciertas normas de etiqueta que uno puede seguir para mantenerse relativamente seguro.

La actitud del visitante siempre debe ser respetuosa. Nunca se debe escuchar música, y menos aun hablar en un tono alto, hacer bromas, o bien reír a carcajadas. Este tipo de comportamiento no solo es molesto para las entidades que rondan por los cementerios, sino que llamarán su atención, y no es eso lo que queremos.

Desde ya que la práctica mágica en los cementerios puede ser vista como una forma de profanación, si se quiere, pero existen métodos de seguridad que el practicante puede seguir para evitar problemas. No los mencionaremos aquí, porque no vienen al caso, pero fácilmente pueden investigarse.

Pero ni siquiera estos métodos profilácticos son completamente seguros si la persona profana el sitio, ya sea, digamos, volcando las flores y ofrendas que la gente ha dejado allí. Y ni hablar aquellos que realizan actos vandálicos de mayor envergadura.

De hecho, la mayoría de las entidades que se pegan a las personas en los cementerios tienen que ver con una respuesta, y no con una acción unilateral. En otras palabras, ofender a un espíritu en un cementerio puede hacer que regreses a casa con algo más que solo tierra debajo de los zapatos.

¿Qué puede suceder si se ofende a un espíritu en un cementerio?

A veces no es necesario que el espíritu se adhiera a la persona. De hecho, el castigo a esa ofensa, por llamarlo de algún modo, puede ser muy variado. En el mejor de los casos una entidad puede infiltrarse en tu subconsciente, y desde allí infundirte un miedo repentino, haciéndote sentir incómodo y nervioso hasta que te vayas del lugar.

Incluso pueden distraerte de tal modo que tropieces, o directamente caigas al suelo. La intensidad de estos accidentes dependerá en gran medida de la ofensa que se haya causado.

En el peor de los casos, alguna entidad puede seguirte a casa y causarte problemas, pero este tipo de situaciones son relativamente raras habida cuenta que la mayoría de las personas mantienen una actitud respetuosa en los cementerios. Practicar la magia, en cualquiera de sus variantes, es considerada una ofensa mayor, y es posible que capte el interés de todas las entidades que rondan el lugar.

Lo mejor que puede hacerse al visitar un cementerio es sincronizarse con la energía del lugar, y eso implica no tratar de imponer un estado de ánimo distinto. Nuestro propio cuerpo, físico y etérico, nos envía señales constantemente del mundo espiritual que nos rodea. Simplemente hay que saber escucharlo.

Si te sentís extraño al visitar un cementerio es probable que hayas detectado su fauna espiritual; en estos casos, se pueden experimentar ligeros escalofríos, y en menor medida la sensación de estar siendo observado.

Las náuseas son una señal que nos advierte sobre la presencia de entidades más poderosas, aunque no necesariamente malévolas. Estos seres, es bueno recordarlo, no quieren ser molestados, pero protegerán su territorio si lo sienten amenazado. Para ello, se hacen notar a través de vibraciones que producen pequeños malestares físicos, con el objetivo de que des media vuelta y te retires.

Volviendo puntualmente al caso de hoy, hay que decir que la práctica mágica es una intención dirigida, y esa intención funciona como un chispazo de luz en medio de la oscuridad para las entidades del cementerio.

Todo nigromante sabe que, al aproximarse a un cementerio, sentirá primero una especie de hundimiento en el abdomen. Esa es la primera advertencia, una señal de que no es bienvenido allí. Posteriormente, si la advertencia es desoída, experimentará una fuerte sensación de mareo. De hecho, posiblemente se lleve esas sensaciones a su casa, y aun algún ser malicios consigo, porque algunas entidades son capaces de seguirte más allá de los terrenos que delimitan el cementerio.

Es un error suponer que los cementerios son inocentes refugios espirituales. Físicamente pueden inducirnos a pensar que son lugares tranquilos, pero pueden albergar toda clase de criaturas desagradables, así como otras benévolas. El respeto, la obligación de pedir permiso a sus habitantes antes de ingresar sin autorización a sus terrenos, sobre todo aquellos que piensan realizar algún tipo de práctica mágica, es esencial para evitar apegos indeseados.




Fenómenos paranormales. I Consultorio paranormal.


Más literatura gótica:
El artículo: Una entidad se «pegó» a mi cuerpo en un cementerio fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción y consultas escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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