Slenderman: guía de supervivencia


Slenderman: guía de supervivencia.



Crónicas de un bibliófago:

Muchos ya conocen a la perfección la leyenda de Slenderman, versión posmoderna de la Gente Sombra (o Shadow People), y cuyas apariciones son capaces de perturbar e incluso de traumatizar a individuos de temperamento más bien anal.

Lo que pocos saben, sin embargo, es que Slenderman (o Slender Man) siempre ha estado con nosotros.

Responsable de esas pesadillas que nos hacen despertar, de que los niños tengan miedo de dormir con la luz apagada, Slenderman se ha caracterizado a lo largo de los siglos por su gran habilidad para cambiar de forma, e incluso de hacerse pasar por un simple monstruo que aparece en sueños; no obstante, se trata de una entidad real.

En este sentido, existen pocos libros acerca de Slenderman que vayan más allá de su leyenda, y que nos permitan, por ejemplo, conocer sus debilidades.

De eso se trata justamente Slenderman: guía de supervivencia (The Slenderman: Secret Guide to Survival), curioso libro sobre las principales características de este personaje y, lo más importante, con información sobre cómo detenerlo una vez que se presenta en nuestras vidas.

El libro, supuestamente escrito por un sobreviviente, desarrolla un profundo estudio sobre esta criatura espeluznante, con toda la información necesaria para defenderse de Slenderman, ya que sus ataques, de acuerdo a este dossier, siempre se desarrollan siguiendo un modelo preestablecido.

Slenderman: guía de supervivencia, comienza por explicar el folklore y la mitología que rodean a este ser; así también como consejos para aprender a identificarlo, síntomas que comparten todas las víctimas de la experiencia, comportamiento, habilidades, y lo más importante: sus puntos débiles y la forma en la cual puede ser aniquilado.

El lector sagaz seguramente puede argumentar que Slenderman es, básicamente, una leyenda urbana de internet, y de hecho lo es. Sin embargo, eso no impide la posibilidad de inscribirla dentro del imaginario colectivo y, en consecuencia, del plano real; precisamente porque de eso se tratan las Formas del Pensamiento (Thought Forms), tal como se las describe en El libro de los Tulpas.

Las Formas del Pensamiento, o Tulpas, son criaturas no humanas del plano astral creadas artificialmente; es decir, formas creadas con el pensamiento; el cual puede ser negativo o positivo. De acuerdo con el Vajrayāna, por ejemplo, estas criaturas incluso pueden manifestarse de forma espontánea.

Esto puede ocurrir cuando una persona sufre un fuerte arrebato de impotencia, de frustración, o de ira, canalizando enormes cantidades de energía mental sobre un pensamiento fijo, pero también por grupos de individuos que comparten un mismo pensamiento aterrador, o bien que sienten miedo por una figura específica.

La mayoría de estos seres agotan su energía en poco tiempo, moviéndose dentro de la órbita mental del pensamiento que los forjó; es decir, obsesionando y hasta enloqueciendo a su creador. Si fue producto del odio, el Tulpa solo puede odiar; si fue producto de un deseo homicida, el Tulpa empleará todos los medios a su disposición para que ese homicidio se consume.

Para la mitología del Tíbet, bellamente retratada en el Bardo Thodol, los Tulpas no son seres ni malignos ni benéficos; sino simplemente un pensamiento en acción, capaz de manifestarse tanto en la meditación como en el plano real. En este sentido, si el pensamiento que lo creó es de amor, el Tulpa solo puede amar. Es por eso que pueden ser muy beneficiosos para la humanidad, así también como extremadamente peligrosos.

La mejor forma de entenderlos es a través del pensamiento que les dio vida; y aquí, justamente, entra a la figura de Slenderman.

Por ejemplo, los monjes medievales creaban íncubos y súcubos que representaban sus temores respecto a la sexualidad; los espiritistas y practicantes del tablero Ouija o el Juego de la Copa, por su parte, crean espíritus en sus sesiones por eso es justamente lo que esperan; y aquellos que creen que Slenderman realmente existe, logran a su vez el mismo resultado.

Los Tulpas, al igual que Slenderman, carecen de voluntad propia: están diseñados por un solo pensamiento y su objetivo es cumplirlo sobre el plano real.

Esto nos permite entender algo más sobre la filosofía budista: si el pensamiento puede crear una representación de sus miedos, entonces el universo entero quizás sea un Tulpa formado a partir del pensamiento del creador; de ahí que esta filosofía considere que la realidad es, en última instancia, una ilusión.

La ecuación podría resumirse del siguiente modo: todo lo que imaginamos con el pensamiento, si lo imaginamos con la suficiente fuerza, existirá realmente. Este principio, además, alimenta la hipótesis de que todos los actos del ser humano regresan hacia su punto de origen; del mismo modo que todo el universo imaginado por el creador regresa al final a su fuente.

En este contexto, Slenderman es una forma de pensamiento: un ser creado artificialmente por la imaginación de un solo individuo pero reforzado por el pensamiento colectivo de los demás, es decir, por un grupo de personas que vierten su imaginación sobre el bajo astral a través del miedo.

¿Por qué ya nadie tiene encuentros con vampiros, hombres lobo, o siquiera con un miserable homúnculo, siendo que en la antigüedad eran apariciones muy frecuentes; y, en cambio, abundan los testimonios acerca del Hombre Polilla y otros seres?

Sencillamente porque hoy en día nadie siente miedo por estas criaturas, al menos no el suficiente como para alimentarlos en el imaginario colectivo.

Slenderman fue creado en nuestro tiempo y representa los temores de nuestra época; es decir, Slenderman es parte de nuestro imaginario colectivo. Existe, precisamente debido a la cantidad de personas que creen en él. Y si el pensamiento lo crea, el miedo lo alimenta.

En este contexto, Slenderman: guía de supervivencia, fracasa estrepitosamente en casi todo, pero acierta en afirmar síntomas tales como la sensación de sentirse observado, de sentir presencias cuando se está solo, entre otros, como factores que anuncian la manifestación de un Tulpa.

Alguien podrá argumentar con toda lógica que otros personajes de ficción creados no aparecen en la realidad, como por ejemplo, Pennywise, el payaso de It; sin embargo, estas creaciones carecen de disposición cooperativa, es decir, nadie, además del autor, ha participado en la creación de sus características. Por su parte, la leyenda de Slenderman ha crecido gracias a la colaboración de muchas personas encargadas de divulgarlo como una entidad real; generando a su vez un enorme flujo de pensamientos activos de personas que aceptan su existencia como un hecho probado.




Crónicas de un bibliófago. I Libros prohibidos.


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