El horror hereditario y la enfermedad de Lovecraft


El horror hereditario y la enfermedad de Lovecraft.




El Horror Hereditario es un recurso frecuente en los relatos de H.P. Lovecraft, esto es, una maldición que se cierne sobre los últimos descendientes de una familia, como una infección o un virus latente que despierta en determinado momento.

Podemos pensar en El caso de Charles Dexter Ward (The Case of Charles Dexter Ward) como un ejemplo paradigmático —aunque hay muchos otros—; donde este Horror Hereditario, esta infección transgeneracional, finalmente termina alcanzando al último vástago de la familia.

¿Podría este dispositivo literario estar basado en una enfermedad hereditaria?

¿Acaso Lovecraft estaba enfermo, de sífilis, más precisamente?

El padre de H.P. Lovecraft, Winfield Scott Lovecraft, murió el 19 de julio de 1898 de paresia general, terminología vetusta para un estado de parálisis asociado con la sífilis, aunque en ese momento, como señala L. Sprague de Camp en el libro: Lovecraft: una biografía (Lovecraft: A Biography), paresia era simplemente otra palabra para parálisis. No obstante, algunos consideran que la paresia de Winfield Lovecraft fue el resultado de la sífilis, de este Horror Hereditario que luego pasaría a Lovecraft como una especie de maldición familiar.

Ahora bien, si Winfield Scott Lovecraft realmente murió de sífilis, ¿podría haber pasado esa enfermedad a su hijo, H.P. Lovecraft?

El primero en aproximarse a esta posibilidad fue Winfield Townley Scott en el ensayo: Su creación más fantástica (His Own Most Fantastic Creation), de 1944, donde asegura que no hay ningún indicio de que Lovecraft haya heredado la enfermedad de su padre; sin embargo, hay otras opiniones contrarias, acaso más calificadas.

La más importante es la del escritor David H. Keller, quien, además de ser un autor importante dentro del ámbito del relato pulp y revistas como Weird Tales, era médico. En 1948 escribió un interesante ensayo titulado: Sombras sobre Lovecraft (Shadows Over Lovecraft), donde especula acerca de esta enfermedad latente en el maestro de Providence.

David H. Keller descarta el juicio de Winfield Townley Scott, y lo hace con cierta vehemencia, tratándolo como un laico desinformado en materia de medicina; y argumenta en cambio que Lovecraft seguramente debió haber heredado la enfermedad de su padre. David H. Keller va todavía más lejos, y sostiene que la amenaza de la locura y la muerte inminente —temas recurrentes en la ficción de Lovecraft (ver: H.P. Lovecraft vs. Dante: el infierno es la locura)—, están directamente relacionados con esa misma amenaza latente en su propio organismo.

La perspectiva del mestizaje, la endogamia y la degeneración hereditaria no solo eran motivos recurrentes en los relatos de Lovecraft, afirma David H. Keller, sino que estos formaban parte de los horrores personales del maestro de Providence. En otras palabras, al igual que el protagonista de La sombra sobre Innsmouth (The Shadow Over Innsmouth), Lovecraft habría descubierto que él mismo era una víctima de esos horrores que con tanta vehemencia condenaba.

David H. Keller aventura que la condición de Winfield Lovecraft coincide con el diagnóstico de sífilis; y que su esposa, Sarah Susan Phillips, a su vez, debió haber contraído la enfermedad, transmitiéndosela luego a su hijo, H.P. Lovecraft.

Pero Susan y Howard deben haber tenido casos leves, o ella no habría podido soportarlo, y Lovecraft no habría sobrevivido. Pero la mancha, este Horror Hereditario, permanecería, lo suficientemente fuerte como para atormentar a Lovecraft en la forma en que Keller sugirió.

El ensayo de David H. Keller, quizás el único en afirmar que Lovecraft tenía sífilis, es controversial.

Lovecraft pudo haber padecido esta enfermedad, pero la evidencia que apoya esta hipótesis es ciertamente ambigua. Por otro lado, el maestro de Providence vivió mucho más de lo que solían vivir los casos sifilíticos en aquel entonces, e incluso suponiendo que Winfield Lovecraft haya contraído la enfermedad, no necesariamente debió contagiar a su esposa o su hijo.

Se sospecha que en esta disputa se involucró algo más que una opinión médica. David H. Keller también fue un exitoso escritor dentro del ámbito del pulp, y algunos han sugerido que su insinuación de que Lovecraft tenía sífilis pudo haber sido un golpe rencoroso a raíz de una disputa no resuelta con el principal apóstol del maestro de Providence: August Derleth, a propósito de un comentario despectivo que éste habría hecho sobre la ficción de Keller.

En cualquier caso, el ensayo de David H. Keller levantó mucha polémica, y también una defensa coordinada de parte del Círculo de Lovecraft. El encargado de la contraofensiva fue Kenneth Sterling, quien escribió un cuento en colaboración con Lovecraft: En los muros de Eryx (In the Walls of Eryx).

Sterling estaba ansioso por limpiar el nombre de Lovecraft de lo que él consideraba un insulto, pero no lo lograría. Ambos bandos, los que consideraban que Lovecraft estaba enfermo, y los que defendían una postura contraria, se atacaban mutuamente con argumentos incendiarios, pero con poca evidencia médica.

El misterio de la enfermedad de Lovecraft quedaría resuelto luego de encontrarse los registros médicos archivados en el Jane Brown Memorial Hospital, donde H.P. Lovecraft atravesó las últimas fases de su enfermedad final. En su legajo médico se observa que Lovecraft recibió una prueba de Wasserman, que resultó negativa.

No tenía sífilis.

No queda claro cómo este dato pudo haber escapado tanto a los apóstoles como a los detractores de Lovecraft. Al parecer, tanto la admiración como el rencor pueden ser motivo de ceguera.




H.P. Lovecraft. I Autores con historia.


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1 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No entiendo el empecinamiento en una afirmación, que de ser cierta no le quitaría méritos al autor, ni le agregaría defectos.



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