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Algernon Blackwood por H.P. Lovecraft

Algernon Blackwood (1869-1951) fue uno de los grandes maestros del horror del siglo XX. Fue granjero, minero, empleado de hotel, periodista, e incluso ocultista y miembro de la Orden del Alba Dorada (Golden Down); hasta que finalmente se decidió a hacer lo que mejor hacía: escribir relatos de terror.

Y eso que mejor hacía se destaca por su estructura. Algernon Blackwood no busca el horror a través del impacto o la exposición cruda de criaturas sobrenaturales, sino mediante una construcción prodigiosa y de una atmósfera que poco a poco devora el interés del lector. A su magnífica capacidad de construir escenarios naturales y volcarlos con hostilidad hacia sus protagonistas le debemos el mejor cuento de terror del siglo XX: Los sauces (The Willows), afirmación que desde luego está cargada de subjetividad.

Uno de los admiradores más fervorosos de Algernon Blackwood fue nada menos que H.P. Lovecraft (1890-1937), quien vertió algunas opiniones sobre su obra en el ensayo El horror sobrenatural en la literatura (Supernatural Horror in Literature), que a continuación reproducimos.


Algernon Blackwood por H.P. Lovectraft.
Extraído de El horror sobrenatural en la literatura, de H.P. Lovecraft (1890-1937)

Menos intenso que Arthur Machen para delinear el horror puro, aunque infinitamente cercano a la idea de un mundo irreal que amenaza constantemente al nuestro es el talentoso y prolífico Algernon Blackwood, entre cuya voluminosa y desigual obra puede hallarse la mejor literatura espectral de ésta o de cualquier otra época.

El genio de Algernon Blackwood es indiscutible, pues nadie se ha aproximado a la destreza, seriedad y minuciosa fidelidad con la que él registra los tonos de extrañeza en ámbitos y experiencias ordinarias, o la notable perspicacia con la que construye detalle por detalle todas las percepciones que llevan de la realidad hacia una vida o visión sobrenatural. Aunque no posee un dominio llamativo de la magia verbal, Algernon Blackwood es el absoluto e incuestionable maestro de la atmósfera fantástica; y puede sugerir toda una historia a partir de un simple fragmento de descripción psicológica seco y conciso.

Por encima de todos él comprende la pasión con que algunas mentes sensibles se aferran a vivir por siempre en los límites del sueño, y cuan relativa y endeble es la diferencia entre las imágenes formadas a partir de objetos reales y aquellas excitadas por el juego de la imaginación.

Las obras menores de Algernon Blackwood tienen varios defectos tales como el didactismo ético, ocasionales lapsos de fantasía insípida, la chatura de un sobrenaturalismo benigno, y el uso muy liberal de la jerga del "ocultismo" moderno. Una falla de sus esfuerzos más pretenciosos es la vaguedad y verborragia que resulta de un intento excesivamente elaborado por visualizar sensaciones concretas y matices de sugestión espectral, con la rémora de un estilo más bien llano y periodístico, carente de magia, color y vitalidad. Pero a pesar de todo eso, las obras mayores de Algernon Blackwood alcanzan un nivel genuinamente clásico, y evocan como ninguna otra cosa en literatura un sobrecogedor y convincente sentido de la inmanencia de extrañas entidades y esferas espirituales.

La bien nutrida serie de volúmenes de Algernon Blackwood incluye novelas y cuentos, algunos de estos últimos con personajes en común.

En primer lugar debe considerarse el relato Los sauces (The Willows), en donde innombrables presencias acosan a un par de viajeros en las soledades de las islas del Danubio. Aquí, el arte y la rigurosidad en la narrativa llegan a su más alto desarrollo y producen una impresión perdurable y conmovedora sin un solo párrafo forzado y ni una falsa nota. Otro cuento sorprendente y poderoso, aunque menos artístico en su ejecución, es El Wendigo (The Wendigo), dónde nos enfrentamos a la horrible evidencia de una colosal entidad de los bosques, acerca de la cual los lañadores del Norte hablan en voz baja al caer la noche. La manera en que ciertas huellas revelan hechos increíbles es un verdadero triunfo de destreza literaria. En Un episodio en una casa de huéspedes (An Episode in a Lodging House), observamos terribles visitaciones de los espacios exteriores invocadas por un hechicero, y El oyente (The Listener) describe un espantoso residuo psíquico merodeando en la casa en donde había muerto un leproso.

En el volumen titulado Aventuras increíbles (Incredible Adventures) aparecen algunos de los mejores cuentos de Algernon Blackwood, guiando la fantasía hacia ritos salvajes en colinas ensombrecidas, hacia escenas secretas y terribles por detrás de las apariencias y hacia inimaginables criptas de misterio por debajo de las arenas y pirámides de Egipto; todo ello con una delicadeza y finura que convence allí donde un tratamiento más torpe o ligero sólo hubiera logrado entretener. Casi no se les puede llamar cuentos, sino estudios de impresiones evanescentes y fragmentos de sueños apenas recordados. En todos ellos el argumento tiene escasa importancia, y la atmósfera reina sin límites.

John Silence: médico extraordinario (John Silence, Physician Extraordinary) es una colección de cinco relatos relacionados entre sí, a través de los cuales un solo personaje despliega su carrera triunfal.

Apenas desteñidos por un leve toque de la atmósfera convencional y popular del cuento de detectives -pues John Silence es uno de esos genios benévolos que emplean sus notables poderes para ayudar a sus semejantes- esas narraciones contienen mucho de la mejor obra del autor, y producen una ilusión al mismo tiempo enfática y perdurable.

El primer cuento, Una invasión psíquica (A Psychical Invasion), relata lo que le ocurre a un escritor sensible en una casa que antaño fue escenario de oscuros acontecimientos, y de cómo fue exorcizada una legión de demonios. Antiguas brujerías (Ancient Sorceries) -tal vez el cuento más logrado del libro- nos ofrece una descripción vívida y casi hipnótica de un viejo pueblo francés en donde alguna vez el impío Sabatt de las brujas estuvo integrado por hechiceros transformados en gatos.

En La Némesis de fuego (The Nemesis of Fire) un horrendo elemental es invocado por la sangre recién derramada, mientras que Culto Secreto (Secret Worship) nos habla, de una escuela alemana donde se practicaba el satanismo y que mantiene un aura de malignidad. El campamento del perro (The Camp of the Dog) es un cuento de hombres lobo, pero está debilitado por elementos moralistas y ocultismo profesional.

Demasiado sutiles, tal vez, para clasificarlas como historias de horror, aunque más genuinamente artísticas en un sentido absoluto, son las novelas Jimbo (Jimbo) y El centauro (The Centaur).

Algernon Blackwood logra en esas poéticas fantasías una cercanía palpitante con la substancia más íntima de los sueños, y causa estragos con las barreras convencionales entre realidad e imaginación.

H.P. Lovecraft (1890-1937)
El horror sobrenatural en la literatura (Supernatural Horror in Literature)


El resumen del artículo: Algernon Blackwood por H.P. Lovecraft fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la primera vez que escribo un comentario en un blog, b,asicamente no lo pude evitar. Es un muy buen blog me encantaron los relatos separados por temas, LOVECRAFT Y BLACKWOOD SON GENIALES Muchas Gracias Valoro Mucho lo Que Entregan En Su Blog