Cómo entender a las mujeres


Cómo entender a las mujeres.




En esta sección, que bien podríamos titular como: Educando al cretino, suceden cosas sumamente extrañas. Esta mañana me llegó el siguiente correo:


—¿Cómo entender a las mujeres? Al menos yo no las comprendo. Hace seis meses decidí terminar una relación. La veo diariamente debido a que trabajamos juntos, y en el último tiempo la he notado un tanto cambiada respecto a su trato conmigo. ¿Qué pudo haber pasado?

El resto del correo evidencia menos el arrepentimiento por haberla dejada que cierto estado de perplejidad ante el cambio, intangible, por cierto, de ella.

Esto me invitó a pensar por qué los hombres no entendermos a las mujeres?

Es absurdo encarar la cuestión desde la lógica, y menos aún desde la lógica masculina, en especial porque el interrogante —cómo entender a las mujeres— está planteado en términos equivocados. Vale lo mismo preguntarse por qué no entendemos a las mujeres que por qué no comprendemos los principios de la física cuántica. Ambos misterios nos son desconocidos porque nunca nos hemos tomado la molestia de estudiar la física cuántica, ni de escuchar a una mujer.

Después de todo, tal vez el mito de Casandra, aquella mujer con el don de predecir con exactitud el futuro, pero condenada a que nadie creyera sus vaticinios, se apoya sobre este razonamiento.

Por inquietante que parezca, las mujeres se comunican en tantos niveles distintos que es perfectamente normal que los hombres nos extraviemos en el camino, o que interpretemos de forma literal cuestiones que apuntan a varios objetivos simultáneamente. El hombre, cuando menciona algo, generalmente se refiere a ese algo y nada más; pero la mujer jamás habla de una sola cosa.

En este sentido, el discurso femenino, y su manera de pensar, se asemejan bastante al pensamiento poético: si un poema tiene una sola interpretación, no es un poema en absoluto. De hecho, para que el hecho poético exista también debe existir una multiplicidad de interpretaciones posibles.

Mientras usted, estimado lector, se devana los sesos tratando de entender a su exnovia, y de justificar su novedosa inclinación por otros caballeros bajo el pretexto de que nunca le ha amado, le recordamos que ella le brindó, oportunamente, toda la información necesaria para comprenderla.

—¿De dónde hemos sacado la idea de que las mujeres son doncellas en apuros, es decir, que las mujeres necesitan ser rescatadas?

¿Rescatadas de quién?

A menudo los hombres nos probamos el traje de príncipe azul, que no somos, y lo que es todavía más importante, que nadie nos pidió que seamos. Ciertamente hay damas que fantasean con este arquetipo masculino, pero estas frecuentemente se encargan por sí mismas de adjudicarle esos atributos a quien no los posee.

Para entender a las mujeres es necesario escucharlas; y lo interesante de eso es que, en general, ellas se representan mutuamente mucho mejor que los hombres; de modo tal que al escuchar atentamente a una mujer, es probable que también podamos entender a todas aquellas que, en el pasado, nos hayan dejado en el corazón un enigma sin resolver.




Diario Éxtimo. I Feminología.


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4 comentarios:

° Mirloniger ° dijo...

Estimado Sr. Aelfwine:

Respecto al título de esta entrada, pienso que mientras hagamos estas "diferencias" de "no te entiendo por ser hombre y/o mujer"; jamás nos entenderemos. Lo importante a mi parecer ,y como bien apunta usted, quizás sea escuchar (con la suficiente atención) sin importar si se es hombre, mujer,niño, cosa, elemento,esperpento....
Saludos

Orlando dijo...

Hacer estas "Diferencias" es necesario en las interrelaciones. No se trata igual al amigo, que a la enamorada, al primo, etc.

Considero que la entrada es muy buena, en especial en esta parte:

"-¿De dónde hemos sacado la idea de que las mujeres necesitan ser rescatadas? -me interrogué, lacónico- Estamos habituados a jugar con el disfraz de un héroe que no somos, y que ellas no necesitan. Ciertamente hay damas que fantasean con príncipes azules (la estulticia no sólo es un bien masculino), pero esta sub-especie femenina se encarga por sí sola de dotar de principados a cualquier ganso, de modo que no vale la pena analizarlas. La mujer que nos interesa no busca otra cosa que un compañero -o una compañera, agregué, enardecido, con una voz retumbante y familiar recordándome las cuestiones de género-, y esta cualidad, querido lector abúlico, no se adquiere mediante la lectura furtiva de Cosmopolitan o Helen Deutsch, sino de la exploración de la verdadera masculinidad."



Esto se debe a que el hombre genera mas estrogenos cuando se enamora. Aveces comportandose mas como una chica que la chica misma.

Saludos!

Maika Duvnj'ack dijo...

Bueno... las mujeres por lo general queremos cosas opuestas y excluyentes (y las queremos simultaneamente), y esto sumado a los cambios abruptos de nuestros estados de animo (nuestra emocionalidad es vulnerable a cualquier tipo de factor externo a nosotras...y a nosotras mismas tambien).Teniendo en cuenta estas cosas yo diria que es un problema sin solucion, y un problema que no tiene solucion no es un problema....es mas bien un dilema con el que tanto los hombres como las mujeres tenemos que lidiar...

steev dijo...

hola mi nombre es steev:
cuando dispuse mi tiempo para esta lectura, jamas pensé que me dieran la respuesta.
Las mujeres son una de las creaciones más delicadas de la naturaleza, son bellas, sinceras y la gran mayoría solo busca un oído dispuesto a escuchar, un hombro dispuesto a ser brindado en momentos nefastos y lo más importante, el verdadero afecto.
Entender a una mujer es entender al ser humano, "jamas pasara" Pero eso no impide que podamos admirarlas. respetarlas y amarlas.



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