Fragmento de una balada: Elizabeth Siddal


Elizabeth Siddal ha imaginado el fantasmagórico retorno de un amante muerto, acaso evocado por las noches largas y penosas de su dama. De él no conocemos nada, jamás dirá una palabra; sólo que al volver al lecho tomará la cruz de su cuello y barrerá sin culpas el aliento de su vida. Casi como un vampiro silencioso arrancado de una perdida e inexistente balada.

Y es que existen demasiados libros de vampiros, pero ninguno que conjure la razón poética de aquellos fantasmas.




Fragmento de una balada.

Fragment of a ballad; Elizabeth Eleanor Siddal (1829-1862)

Muchas millas sobre el campo y el mar
Hasta que mi amor pudo retornar,
De sus palabras no tengo recuerdos,
Sólo el de los árboles y el gemido del viento.

Y arribó listo para tomar sin daño
La cruz que he cargado por años,
Pero las palabras llegaron lentas
De aquellos fríos y mudos labios.

¿Cómo sonaban mis palabras lentas y plenas,
En aquel gran corazón que me amó en la pena,
Venido a salvarme del odio y el dolor
Y a confortarme con su delicado amor?

Sentí al viento golpeando frío, gélido,
Y a la bruma roja acariciar la puerta;
Sentí que el hechizo que sostenía mi aliento
Se quebraba, viviendo siempre muerta.

Elizabeth Siddal (1829-1862)


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El poema de Elizabeth Eleanor Siddal: Fragmento de una balada (Fragment of a ballad); fue traducido al español por El Espejo Gótico. Para la utilización de nuestra versión escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

MARIKO dijo...

Completamente de acuerdo, y el poema es bellísimo. Un saludo