«Nacido de hombre y mujer»: Richard Matheson; relato y análisis


«Nacido de hombre y mujer»: Richard Matheson; relato y análisis.




Nacido de hombre y mujer (Born of Man and Woman) es un relato de terror del escritor norteamericano Richard Matheson (1926-2013), publicado originalmente en la edición de verano de 1950 de la revista The Magazine of Fantasy and Science Fiction, y luego reeditado en la antología de 1954: Nacido de hombre y mujer (Born of Man and Woman).

Nacido de hombre y mujer, uno de los grandes cuentos de Richard Matheson, relata la historia de un niño deforme encerrado en el sótano por sus padres, quien poco a poco va comprendiendo su verdadera naturaleza (ver: El Horror siempre viene desde el Sótano)

SPOILERS.

Nacido de hombre y mujer es un relato muy inusual. Perturbador, creo que es la palabra que mejor lo define. Fue escrito cuando Richard Matheson tenía veintidós años, y además fue su primera venta profesional. A pesar de ser una historia temprana, podemos observar muchos elementos que más adelante formarían parte de lo mejor de su producción literaria.

Nacido de hombre y mujer de Richard Matheson está escrito en forma de diario interno, en un inglés entrecortado, infantil, a través del cual conocemos al protatonista: un niño de ocho años, deforme, de género no especificado, que se encuentra encadenado en el sótano por sus abusivos padres. A veces, el progatonista logra arrancarse las cadenas que lo sujetan y observar el mundo exterior a través de una pequeña ventana. En una ocasión incluso logra escabullirse escaleras arriba, aunque con alguans dificultades porque porque su cuerpo gotea un extraño líquido verde que hace que sus pies se peguen a las escaleras. Cada vez que rompe el encierro, sus padres lo devuelven al sótano y lo golpean violentamente.

Eventualmente, el protagonista de Nacido de hombre y mujer de Richard Matheson ve a una niña, posiblemente su hermana «normal» —quien aparentemente desconoce su existencia—, jugando con otros niños, a quienes el narrador, que no comprende el concepto ordinario de infancia, solo puede describir como « mamitas» y «papitos». En el incidente final, la niña lleva a su gato al sótano. Cuando el animal descubre al niño, sisea, y este lo aplasta hasta matarlo.

Nacido de hombre y mujer termina con el narrador nuevamente golpeado por haber matado al gato, pero esta vez se resiste. Le quita el palo a su padre, quien huye repentinamente escaleras arriba. El niño decide que si sus padres vuelven a abusar de él, se defenderá, como lo había hecho antes, cuando corrió por las paredes con «todas sus piernas», revelando de este modo que su deformidad es mayor de lo que el lector pudo haber imaginado.

A través de detalles desprendidos casualmente, Richard Matheson revela gradualmente por qué los padres del niño lo tratan de esta manera: no es del todo humano. Posee una gran fuerza, como lo demuestra el hecho de arrancar repetidamente sus cadenas. También gotea un líquido verde, feo, lo que hace que sus pies se peguen al piso. Además, tiene muchas patas y puede colgar del techo como un murciélago. Es, en esencia, un monstruo (ver: Los Monstruos y lo Monstruoso)

Nacido de hombre y mujer invierte brillantemente el motivo del monstruo en el sótano al darle una historia, un contexto, y una voz. Después de todo, este monstruo es un niño deforme, nacido de padres humanos, que no comprende el miedo que infunde en los demás. Si bien es capaz de causar mucho daño, Richard Matheson lo trata con simpatía, como a un niño, y eso exhibe su gran talento como narrador. Por otro lado, el autor no revela la causa subyacente de las diferencias físicas y mentales del narrador; aunque, en última instancia, esto no tiene ninguna importancia ni influye en la eficacia del relato.

Lo más impresionante de Nacido de hombre y mujer es cómo Richard Matheson presenta tres personajes completamente formados en apenas tres páginas. En efecto, los padres del niño no son meros monstruos, aunque ciertamente actúan de esa forma. Richard Matheson nos muestra destellos de culpa, de vergüenza y de profunda tristeza por sus acciones. Sentimos que aman a su hijo, pero que no lo comprenden y les aterra no poder mantener el control sobre él. También hay indicios de que el niño los ha lastimado físicamente en el pasado, lo cual probablemente los ha llevado a tener este comportamiento extremo. El niño, mientras tanto, no comprende por qué se le trata de esta manera y siente vergüenza por su propia existencia, hasta que finalmente empieza a desarrollar un sentido de autoestima y de enojo por cómo ha sido tratado. Cuando el niño finalmente anuncia que la próxima vez que lo golpeen se defenderá, sabemos que las cosas no terminarán bien para sus padres (ver: Lo Subterráneo en la ficción)

En cierta forma, este relato de Richard Matheson es la otra cara del magnífico cuento de David H. Keller: La cosa en el sótano (The Thing in the Cellar), donde un niño es encadenado por sus padres para obligarlo a enfrentar su miedo irracional por el sótano, donde, según él, habita un monstruo. Nacido de hombre y mujer posee una dinámica similar, pero en un sentido inverso, donde el protagonista, también un niño, eventualmente comprende que él es el monstruo del sótano (ver: Georgie vs. Pennywise: el sótano arquetípico)




Nacido de hombre y mujer.
Born of Man and Woman, Richard Matheson (1926-2013)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Hoy, cuando apareció la luz, mamá me llamó monstruo. Eres un monstruo, me dijo. Vi en los ojos de mamá que estaba enojada. ¿Qué quiere decir monstruo?

Hoy cayó agua de arriba. Cayó por todas partes. Yo la vi. Vi la tierra por la pequeña ventana. La tierra se chupó el agua como una boca que tiene sed. Bebió demasiado y se enfermó y se puso oscura. No me gustó.

Mamá es bonita. Donde yo duermo, entre paredes frías, tengo un papel detrás de la estufa. Ahí dice «estrellas de cine». En las figuras veo caras como las de mamá y papá. Papá dice que son bonitas. Una vez lo dijo.

Y también mamá lo dijo. Mamá es tan bonita, y yo bastante decente. Mírate, dijo papá, y no tenía una cara buena. Le toqué el brazo y dije: está bien, papá. Papá se sacudió y se fue donde yo no podía alcanzarlo.

Hoy mamá me sacó la cadena un rato así que pude mirar por la ventanita. Vi el agua que caía de arriba.

Hoy está amarillo arriba. Lo miro y los ojos duelen. Después de mirar el amarillo el sótano es rojo.

Me parece que eso es la iglesia. Se van de arriba. La máquina grande los traga y anda y ya no está. En la parte de atrás está la mamá. Es mucho más chica que yo. Yo soy grande. Es un secreto pero saqué la cadena de la pared. Puedo ver por la ventanita todo lo que quiero.

Hoy cuando estuvo oscuro me comí la comida y unos bichos. Oí risas arriba. Me gusta saber por qué hay risas. Saqué la cadena de la pared y me la envolví en el cuerpo. Fui despacio hasta las escaleras. Gritan cuando yo piso los escalones. Las piernas me resbalan porque no camino por las escaleras. Los pies se me pegan a la madera.

Subí y abrí una puerta. Era un lugar blanco, como la luz blanca que a veces viene de arriba. Entré y me quedé quieto. Oí más risas. Caminé hasta el sonido y abrí un poco una puerta y miré la gente. Era mucha gente. Pensé en reír con ellos.

Mamá vino y empujó la puerta. Me golpeó y dolió. Caí para atrás en el piso y la cadena hizo ruido. Lloré. Mamá se puso la mano en la boca. Tenía los ojos muy abiertos.

Me miró. Oí que papá llamaba. Cayó, dijo. Mamá dijo algo sobre la tabla de planchar. Ven a ayudarme, dijo. Papá vino y dijo que era pesada. Me vio y se puso grande. Los ojos de papá se enojaron. Me golpeó. El líquido me salió de un brazo. El piso quedó verde y feo.

Papá me dijo que fuera al sótano. Tuve que ir. La luz ahora me dolía en los ojos. No era como en el sótano abajo.

Papá me ató los brazos y las piernas. Me puso en la cama. Arriba oí risas mientras yo estaba quieto y miraba una araña negra que bajaba hasta donde yo estaba. Pensé lo que dijo papá. Oh, Dios, dijo. Y no tiene más que ocho.

Hoy papá puso otra vez la cadena en la pared antes de aparecer la luz. Tengo que sacarla otra vez. Papá dijo que yo era malo si iba arriba. Me dijo que no lo haga otra vez o me pegará fuerte. Eso duele.

Me duele. Dormí de día y puse la cabeza en la pared. Pensé en el lugar blanco de arriba.

Saqué la cadena de la pared. Mamá estaba arriba. Escuché risitas muy altas. Miré por la ventanita. Vi toda gente chiquita como mamita y también papitos. Son hermosos.

Estaban haciendo bonitos ruidos y saltaban por la tierra. Movían mucho las piernas. Son como mamá y papá. Mamá dice que toda la gente normal es así.

Uno de los papás pequeños me vio. Señaló la ventana. Yo resbalé por la pared hasta abajo, en lo oscuro. Me acurruqué para que no me vieran. Oí las voces junto a la ventana y pies que corrían. Arriba una puerta hizo ruido. Oí a la mamita que llamaba. Oí pies pesados y corrí al lugar de la cama. Puse la cadena en la pared y me acosté mirando para abajo.

Oí a mamá que venía. Estuviste en la ventana, me dijo. Escuché que estaba enojada. No te acerques a la ventana, me dijo. Sacaste otra vez la cadena.

Mamá tomó el palo y me golpeó. No lloré. No puedo hacer eso. Pero mi líquido corrió por toda la cama. Mamá lo vio y se fue para atrás haciendo un ruido. Oh diosmíodiosmío, dijo, ¿por qué me hiciste esto?. Oí que el palo caía en el piso. Mamá corrió y subió. Dormí de día.

Hoy había agua otra vez. Cuando mamá estaba arriba oí a la mamita que bajaba los escalones. Me escondí entre el carbón porque mamá se enoja si la mamita me ve.

Mamita tenía una cosa pequeña, viva. La llevaba en brazos y tenía las orejas en punta. La mamita le hablaba.

Todo estaba bien pero la cosa viva me olió. Corrió al carbón y me miró con el pelo todo duro. Hacía un ruido enojado. Yo silbé pero la cosa saltó sobre mí.

Yo no quería lastimarla. Tuve miedo porque me mordió más fuerte que la rata. La agarré y la mamita gritó. Apreté fuerte la cosa viva. Hacía ruidos que nunca había oído. La apreté más. Estaba toda aplastada y roja sobre el carbón negro.

Me escondí ahí cuando mamá llamó. Yo tenía miedo del palo. Mamá se fue. Subí por el carbón con la cosa. La escondí debajo de la almohada y me acosté encima. Puse la cadena en la pared otra vez.

Hoy es otro día. Papá puso la cadena apretada. Me duele porque me golpeó. Esta vez le saqué el palo de la mano y después hice ruido. Papá se fue y tenía la cara blanca. Salió corriendo y cerró la puerta con llave.

No estoy tan contento. Todo el día hace frío aquí. La cadena tarda mucho en salir de la pared. Y estoy muy enojado con mamá y papá. Les mostraré. Haré lo mismo que el otro día.

Primero gritaré y me reiré fuerte. Correré por las paredes. Después me colgaré cabeza para abajo de todas mis piernas y me reiré y echaré verde por todas partes hasta que ellos estén tristes porque no fueron buenos conmigo.

Y si quieren golpearme otra vez los lastimaré. Lo haré.

Richard Matheson (1926-2013)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Relatos góticos. I Relatos de Richard Matheson.


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El análisis, traducción al español y resumen del cuento de Richard Matheson: Nacido de hombre y mujer (Born of Man and Woman), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

luis dijo...

Hola sebastian, gracias por la traducción, tenía muchas ganas de leer este relato y no decepciona,es extraño y chocante al principio, los padres como villanos y el niño abusado te da una sensación de tristeza, a medida que pasan los hechos los papeles cambian, la descripción del niño es genial, con pocas palabras el autor te mete en la cabeza una sensación de inquietud tremenda, haciéndote
preguntarte, que harías tu si estuvieses en la misma situación,creo que más que un relato de terror puro se podría decir que es psicológico, en cuanto a la naturaleza real del niño bien podría entrar entre la descendencia de los primigenios de los mitos, el líquido verde, múltiples piernas, cuando está en la ventana y lo ven dice que se desliza hacia abajo, la fuerza física, claro que ésto se contradice con el título del relato,esté deja en claro que no hay intervención cósmica ningúna, un saludo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Recuerda en algo a El Extraño, de Lovecraft.
Aunque este personaje sabe de su apariencia, sabe que es diferente. Y en cierta forma, parece más excluido.
Está claro que la simpatía del autor está con el protagonista. Propiciando que también los lectores comprendan al protagonista. Que no tiene maldad, sólo que no ha aprendido como reaccionar en forma mesurada. Y van a pagar haberlo excluido, si lo vuelven a atacar.

Recuerda a algunos de los episodios, de los especiales de Los Simpons, con un hermano siames de Bart, encerrado en el altillo.

Magistral relato.

Saludos.



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