«El manuscrito Voynich»: libro y análisis


«El manuscrito Voynich»: libro y análisis.




El Manuscrito Voynich es un libro prohibido realmente misterioso, y por varios motivos. Fue escrito hace 550 años por un autor anónimo, en una lengua desconocida que actualmente se denomina Voynichés.

El Manuscrito Voynich es el Anillo Único de los criptógrafos y lingüistas, con la ironía de que éste, al contrario de lo que sucede con la joya de Tolkien, realmente existe, y está en manos de los más sesudos investigadores de todo el mundo. Hasta el momento nadie ha logrado traducir una sola palabra del libro, ni siquiera un afamado equipo de criptógrafos de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU.)

Como sucede habitualmente cuando el hombre se enfrenta a un misterio sin solución aparente, el Manuscrito Voynich ha sido acosado de falso, o lo que es aun peor, de excesivamente verdadero.

No obstante, la antigüedad del Manuscrito de Voynich fue constatada mediante el procedimiento del carbono 14, el cual ubica su escritura hace unos 550 años. En aquella época no existía una comprensión cabal de las leyes lingüísticas, pero el Manuscrito de Voynich las cumple todas, incluso la más importante, la ley de Zipf.

Nos explicamos.

La ley de Zipf postula que, en todas las lenguas, la longitud de las palabras es inversamente propocional a su frecuencia de aparición. Es decir que las palabras que más usamos son siempre las más cortas. Si bien nadie ha logrado traducir ni un párrafo del Manuscrito de Voynich, su estructura respeta todas las leyes conocidas, lo cual descarta la hipótesis de que el libro contenga una lengua inventada, salvo que el inventor haya conocido leyes y reglas gramaticales y lingüísticas inéditas en su época.

El nombre del manuscrito proviene del anticuario Wilfrid M. Voynich, quien lo adquirió en 1912. Actualmente está clasificado como el ítem MS 408 en la Biblioteca Beinecke de manuscritos y libros raros de la Universidad de Yale.

El Manuscrito de Voynich contiene 240 páginas en pergamino, con algunos vacíos, lo que sugiere el extravío de varias páginas. Para evitar nuevas amputaciones Theodore C. Petersen lo fotocopió en 1931, y repartó copias entre muchos investigadores interesados en su traducción. Las ilustraciones no aclaran el contenido del texto, pero denotan que el libro consta de seis partes:

1- Herborística: cada página muestra una planta.

2- Astronomía: diagramas, zodíacos.

3- Biología: texto apretado, figuras de mujeres tomando baños en tinas conectadas por una elaborada red de tuberías.

4- Cosmología: diagramas de naturaleza desconocida. Mapa con seis islas interconectadas en torno a algo que posiblemente sea un volcán.

5- Farmacéutica: dibujos de plantas, raíces, hojas, etc.

6- Recetario: viñetas en forma de flor o estrella, quizás, instrucciones para elaborar algo, tal vez un producto químico.


El Manuscrito Voynich fue escrito de izquierda a derecha, sin signos de puntuación. El texto es fluido y consta de más de 170.000 glifos separados por espacios. La mayoría están escritos con uno o dos trazos simples. Se calcula que el alfabeto consta entre 20 y 30 glifos, con algunas docenas de caracteres extraños Los espacios anchos dividen el texto en 35.000 palabras, que siguen reglas ortográficas desconocidas. Un análisis estadístico del texto determinó que posee patrones similares a los de todas las lenguas naturales.

El idioma del Manuscrito Voynich es distinto a todos los idiomas conocidos. No posee palabras con más de diez letras. Incluso la distribución de letras dentro de una palabra es completamente insólita, algunos caracteres, por ejemplo, aparecen únicamente al principio de una palabra, otros al final, y algunos siempre en el medio.

Algunas de las lenguas fantásticas más probables, aunque también cifradas, para el Manuscrito Voynich son el Transitus Fluvii, el idioma de las brujas; el Enoquiano, el idioma de los ángeles; la Lengua Adánica; el Senzar, la lengua Dzyan,y la Lingua Diaboli: el lenguaje del diablo.

Jacques Bergier, en su obra: Los libros condenados (Les livres maudits) propone una hipótesis asombrosa: que el autor del Manuscrito Voynich poseía conocimientos notablemente avanzados para su época, como por ejemplo el secreto de las supernovas y algunos rudimentos conceptuales sobre la energía nuclear; aunque se abstiene de justificar esa posibilidad, valiéndose apenas de una cuestionable interpretación de las ilustraciones del libro.

Tanto el origen como el contenido del Manuscrito Voynich continúan siendo un misterio, y probablemente lo seguirán siendo en la medida que el acercamiento propuesto por los criptógrafos sea racional. Lo único que podemos sacar en limpio son sus ilustraciones, fantásticas e inquietantes, que hablan de un pasado remoto, de ciudades con altos conocimientos técnicos pero diferentes de nuestra concepción de tecnología.

Algún día el código del Manuscrito Voynich será quebrado, si no lo fue ya, pero no por académicos fundamentalistas, sino por lingüistas intuitivos que logren combinar una visión técnica con un hondo saber mitológico. Mientras tanto, el Manuscrito Voynich aguarda, al igual que nosotros, una solución definitiva.




El manuscrito Voynich.

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Libros prohibidos. I Libros extraños.


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4 comentarios:

Anónimo dijo...

excelente tratado sobre este libro, quien sabe si lo descifra quien menos se crea, quizas la ciencia deba abrir si cerrado entendimiento y comprender que existe algo mas alla...

M. Gotcha P. dijo...

Wow. Gran enlace ese que has puesto. Curioso libro.

Arith Y. Martínez C. dijo...

Genial muy interesante

Arith Y. Martínez C. dijo...

Genial me encanta el misterio, espero que algún día alguien pueda descifrarlo sería algo único y fascinante



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