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Algunas profecías en el relato fantástico.


Algunas profecías en el relato fantástico.




El relato fantástico ofrece curiosidades insólitas, entre ellas, cierto espíritu profético que se adelanta a su tiempo, reflejando hechos y objetos anómalos para su época pero perfectamente conocidos y naturales para nosotros.

El caso de Julio Verne (1828-1905) es demasiado conocido como para abordarlo en su totalidad. Baste decir que su obra anticipó el cine, los helicópteros, los submarinos y muchos otros artilugios impensados para su tiempo. No obstante, hay dos detalles asombrosos que han eludido toda explicación. En la novela: De la Tierra a la Luna (De la Terre à la Lune), publicada en 1865, el viaje a la Luna se realiza en 97 horas a una velocidad de de 40.000 kiolómetros por hora. Al Apolo XI le tomó 102 horas, y viajó a una velocidad de 38.500 kilómetros por hora. Para mayores precisiones Julio Verne sitúa el regreso de la nave sobre el océano Pacífico a escasos cuatro kilómetros del sitio donde amerizó el Apolo.

Si hablamos de sincronías lunares es inevitable pensar Lester del Rey (1913-1993), un escritor pulp de escaso renombre que publicaba en revistas como Weird Tales. En su relato : Misión a la luna (Mission to the Moon), escrita en 1954 y publicada en 1956, podemos leer el siguiente párrafo:


[«La nave Apolón se deslizó sobre la superficie de la Luna. Luego de varios sobresaltos pudo estabilizarse. Se abrió su rampa y por ella descendió el comandante Armstrong para pisar por primera vez el suelo de ese mundo desconocido.»]


Esta crónica apresurada y lacónica no sería sorprendente salvo por el hecho de que fue escrita quince años antes de que Neil Amstrong, comandante del Apolo XI, pisara el suelo lunar.

Lester del Rey nunca aclaró su «profecía». Por el contrario, siguió alimentándola a lo largo de su vasta y olvidada carrera.

Otro notable anticipador fue Jonathan Swift (1667-1745). El vehículo de sus profecías es una obra etiquetada como «infantil»: Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels), publicada en 1726. Su lectura, además de jugosa y llena de prodigios, asombra por la precisión de sus revelaciones. A continuación citamos una de sus sincronías más insólitas.


[«En el cielo se aprecian dos estrellas menores que giran alrededor de Marte, tienen el nombre del Miedo, y su superficie dista del planeta unas tres veces su diámetro, en el caso de la primera, y el quíntuple en caso de la segunda.»]


Esta declaración queda disimulada por la presencia de aterradores cíclopes marcianos y otras criaturas escandalosas. Sin embargo, 156 años después de la publicación de los Viajes de Gulliver el astrónomo Asaph Hall descubríó dos satélites en la órbita de Marte, perfectamente desconocidos hasta entonces. Los bautizó con los nombres escalofriantes de los caballos de Ares, el dios griego de la guerra: Fobos, que significa «espanto»; y Deimos, «terror». Podemos pensar que Asap Hall había leído Los viajes de Gulliver, y que en consecuencia bautizó las lunas de Marte en su honor. Menos sencillo de explicar es el hecho de que las distancias y proporciones planteadas por Jonathan Swift son casi perfectas.

Otro relato profético, mucho más macabro que el de Swift, se halla en la noveleta de Edgar Allan Poe (1809-1849): La narración de Arthur Gordon Pym (The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket), escrita en 1838; donde se cuenta detalladamente un caso de canibalismo durante un naufragio [ver: ¡Tekeli-li!: análisis de «La narración de Arthur Gordon Pym»]

En la obra de E.A. Poe los sobrevivientes de un barco a la deriva practican un canibalismo desesperado sobre el obeso Richard Parker, un grumete con escasas luces para advertir que los comensales comenzarán su festín por el marinero con menor rango abordo. Cuarenta y siete años después el desborde siniestro de Edgar Allan Poe halló paralelos con la realidad. El Mignonnete naufragó y los cuatro sobrevivientes del desastre flotaron a la deriva durante semanas en un bote salvavidas. Desesperados por el hambre decidieron comerse al hombre de menor rango, un grumete obeso llamado Richard Parker.




Ciencia ficción. I Taller gótico.


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«Los viajes de Gulliver»: Jonathan Swift; novela y análisis.


«Los viajes de Gulliver»: Jonathan Swift; novela y análisis.




Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels) es una novela del romanticismo del escritor irlandés Jonathan Swift, publicada en 1726.

Los viajes de Gulliver, una de las grandes novelas de Jonathan Swift, suele clasificarse como novela infantil, cuando en realidad se trata de una sátira sobre la sociedad de la época, poniendo el acento sobre la condición humana.

Disfrazada de novelas de aventuras o novela de viajes, Los viajes de Gulliver presenta al capitán Lemuel Gulliver, un hombre que será enano entre gigantes y gigante entre enanos, siempre envuelto en situaciones inauditas, habitadas por caballos cuyo sentido de la humanidad es más alto y noble que el de los propios hombres.




Los viajes de Gulliver.
Gulliver's Travels, Jonathan Swift (1667-1745)

Copia y pega el enlace en tu navegador para leer o descargar en PDF Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift:
  • http://es.wikisource.org/wiki/Los_viajes_de_Gulliver




Novelas de Jonathan Swift. I Novelas góticas.


El análisis y resumen de la novela de Jonathan Swift: Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels) fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

Jonathan Swift: novelas y relatos


Jonathan Swift: novelas y relatos.




Jonathan Swift (1667-1745) fue un notable escritor irlandés, autor de la sátira más espectacular de su época, la novela: Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels). En este sentido, los relatos y novelas de Jonathan Swift influyeron poderosamente en la ficción de aquellos años.

En este segmento iremos compartiendo todos los relatos y novelas de Jonathan Swift.




Jonathan Swift: obras completas:
  • Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels)
  • Cadenus y Vaness (Cadenus and Vaness)
  • Cartas del pañero (Drapier's Letters)
  • El comportamiento de los aliados (On the Conduct of the Allies)
  • Glubbdubdrib y Luggnagg (Glubbdubdrib and Luggnagg)
  • Gulliver en Lilliput (Gulliver in Lilliput)
  • Historia de una barrica (A Tale of a Tub)
  • La batalla de los libros (The Battle of the Books)
  • La famosa predicción de Merlín (A Famous Prediction of Merlin)
  • La isla voladora (The Flying Island)
  • Sobre la poesía, una rapsodia (On Poetry, a Rhapsody)
  • Una carta del capitán Gulliver (A Letter from Capt. Gulliver)
  • Una modesta proposición (A Modest Proposal)
  • Un viaje a Lilliput (A Voyage to Lilliput)
  • Versos sobre su propia muerte (Verses on His Own Death)




Autores en El Espejo Gótico. I Autores con historia.


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El libro de las apariencias: Thomas Carlyle y el "Sartor Resartus"


El libro de las apariencias: Thomas Carlyle y el Sartor Resartus.




Escrito por Thomas Carlyle, el Sartor Resartus es uno de los libros malditos más extraños y míticos de la literatura.

Detrás de sus pequeñas bromas lingüísticas, de sus juegos y astucias, Thomas Carlyle imagina un universo de consistencia dudosa, de realidad esquiva, imperfecta.

Su filosofía no es original, muchos otros autores han planteado la hipótesis de un cosmos inexistente, pero el Sartor Resartus trasciende esas conjeturas a través una filosofía dramáticamente oscura.

Thomas Carlyle inventó a un excéntrico filósofo y profesor alemán de la Universidad de Weissichtwo. Por aquellos años eran pocos los ingleses que hablaban fluídamente el alemán. Thomas Carlyle aprovechó esta circunstancia y se divirtió como un colegial creando nombres y chúcaros toponímicos teutones.

El primer caso de guiños lingüísticos del Sartor Resartus es nombre de la Universidad de Weissichtwo, que podría traducirse cómo Nosédónde. Incluso el nombre de su filósofo imaginario es una broma escatológica. Diógenes Teufelsdrockh significa algo así cómo Diógenes, mierda del diablo.

El bueno de Diógenes —sostiene Thomas Carlyle— escribió un enigmático tratado llamado: Los trajes, la ropa, su formación, su obra y su influencia. Dentro de éste escrito, cuyo título bien podría disuadirnos de su lectura, se encuentra el gérmen de la Teoría de las apariencias.

Veamos de qué se trata.

Para William Blake el mundo era esencialmente una alucinación. El universo es un sueño creado por nuestros cinco sentidos que traicionan, por impericia, la verdadera esencia de la naturaleza.

Ahora bien, con algunas variantes ésta es la filosofía del idealismo. Thomas Carlyle fue uno de sus precursores en Inglaterra, junto al obispo Berkeley. Sin embargo, Thomas Carlyle encontró la matriz de esta filosofía en los escritos de Kant y Schelling. Para estos pensadores el idealismo tiene un sentido profundamente metafísico, como si fuese una experiencia onírica.

Estos sabios afirmaban que aquello que percibimos como "real" es en realidad un reflejo, borroso y distorsionado, de la verdadera esencia del universo.

Lo visible, lo tangible, lo gustable, no puede ser la realidad. Se tratan simplemente de símbolos de una verdad que esconden.

Kant jugaba con la idea de que todas las cosas están más allá de nuestra débil percepción.

Pongamos como ejemplo a una rosa.

La palabra que la designa genera en nuestra mente la "idea" de una rosa, más o menos igual para todos, pero la idea de una rosa nunca puede evocar la totalidad de la rosa; es decir, todo lo que pensamos es incompleto, y por lo tanto, falso.

Ahora imaginemos que estamos frente a una rosa real. La vemos, la olemos y sabemos que existe, sabemos que es una flor a la que denominamos "rosa"; pero la rosa es más que la suma de su aroma, su color, su textura y su forma. La rosa está compuesta de miles de millones de elementos que vibran en perfecta armonía, y de los cuales nuestros sentidos nada nos dicen.

Por lo tanto nuestra visión de la realidad es falsa, es parcial. Vemos una flor dónde hay un concierto de millones de pequeñas sutilezas que nos resultan inaccesibles.

Con este simple ejercicio Thomas Carlyle prueba que el universo que nos rodea es real, sin embargo, nuestros sentidos solo nos ofrecen una ilusión.

Para ver la realidad deberíamos poder percibir la rosa en su totalidad, deberíamos ver su interior y su exterior, deberíamos notar sus procesos químicos y sus continuas modificaciones, todo al mismo tiempo, en el mismo instante.

En ésta teoría de las apariencias se desenvuelven los personajes del Sartor Resartus.

Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver (Gulliver's Travels), afirmó que todo en este mundo es aparente, que aquello que llamamos "obispo", por ejemplo, es sólo un determinado tipo de vestimenta; que un "juez" es una peluca, que un "general es un uniforme. No vemos la realidad, no vemos la esencia del hombre, apenas percibimos señales que generan juicios en nuestra mente.

Esta teoría siempre me provocó una especie de temor reverencial. Pensar que nuestros sentidos nos traicionan es verdaderamente inquietante.

Supongo que la imperfección de nuestros sentidos es una necesidad evolutiva. De otra manera la vida sería un eterno contemplar del universo. Veríamos una sinfonía molecular detrás de un crepúsculo cualquiera, sentiríamos el temblor del mundo antes de la aurora, oiríamos el rumor de la hierba cuando crece después del rocío. Nuestro pequeño círculo de rutinas sería arrasado por completo.

Mayor temor me causa la idea de percibir el interior de otros hombres.

Tal vez encontraríamos flores desconocidas en la mente de un criminal y horrores innombrables en el corazón de un noble señor. La mirada que cruzamos con alguien en la calle se transformaría en una comunicación plena, total. Quizás nos sorprenderíamos al notar que no somos tan agradables como pensamos, ni tan inteligentes, ni tan sensibles.

Tal vez hallemos en nosotros una oscuridad que las palabras no pueden describir.

El Sartor Resartus es una biografía apócrifa del imaginario filósofo alemán, quien es una especie de alter ego de Thomas Carlyle.

Allí nos cuenta la experiencia mística de un amor desdichado, de una mujer que simula amarlo y luego lo abandona, que lo deja solo en la noche. Luego describe algunas conversaciones con el soñado filósofo y nos brinda numerosas citas de un libro que no existió nunca, y que nunca debería existir: El Sartor, que significa "sastre"; pero como Thomas Carlyle sólo comenta extractos de ese libro imaginario lo titula: Sartor Resartus, "el sastre remendado".




Más libros prohibidos. I Autores con historia.


Más literatura gótica:
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Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de Fitz-James O'Brien.
Relato de Arthur Machen.
Relato de Edmond Hamilton.


Poema de Laura Riding.
Relato de Maurice Level.
Poema de Clark Ashton Smith.