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Quizás hay un vampiro entre tus ancestros


Quizás hay un vampiro entre tus ancestros.




Algunos comportamientos se aprenden; otros, según esta antigua leyenda, son producto de la herencia.

Si eres mujer y la mayoría de los hombres malinterpretan tus señales, acercándose o intentando conquistarte cuando lo que quieres es justamente lo contrario, entonces quizás haya un vampiro entre tus ancestros.

Ciertas leyendas medievales relatan la historia de las Estrie, raza de vampiresas similares a los súcubos, que de tanto en tanto logran reunir la fuerza necesaria para adquirir densidad material, hacerse visibles y alimentarse con la sangre de hombres probadamente incautos.

Las Estrie asumen la forma de una mujer con características no demasiado asombrosas, aunque con ciertos gestos y comportamientos que actualmente las neurociencias reivnidican como detonadores esenciales del deseo masculino.

Durante el día las Estrie son inofensivas; pero de noche, en cambio, adquieren una influencia absoluta sobre el género masculino.

Esta influencia no es ejercida mediante una fuerza sobrenatural, sino a través de algunos gestos que logran encender el deseo de cualquier hombre, incluso de los que se ganan la vida reprimiéndolo.

Al parecer, las Estrie cultivaban el hábito de repetir la postura corporal de su interlocutor; es decir, de reflejar todos sus gestos como si se tratara de un espejo. De acuerdo a la leyenda, esto normalmente conducía al inmediato abandono de la voluntad por parte de la víctima, quien se sometía alegremente a toda clase de maniobras y acrobacias amorosas.

A pesar de que la repetición de gestos y posturas no parece ser un poder particularmente asombroso en un vampiro, las neurociencias coinciden en que ese hábito, conocido como mirroring, acaso tenga una influencia demostrable sobre los hombres.

El mirroring es un fenómeno natural entre dos seres humanos que comparten un vínculo estrecho, por ejemplo, de amistad o de pareja. Desde luego, se produce de forma inconsciente en el repetidor de gestos, aunque tiene un efecto poderoso a nivel subconsciente en el otro, particularmente si es hombre.

Desde siempre se ha acusado a las mujeres de cierta vanidad, de reclamarle al espejo mágico que insista con aquello de que son las más hermosas del reino. No obstante, la ciencia afirma que los hombres responden de forma mucho más concreta frente a su reflejo.

Lo curioso es que ciertas mujeres ejecutan este hábito de manera inconsciente, es decir, sin intentar conquistar a su interlocutor. Sin embargo, el hombre que nota a nivel subconsciente que sus gestos están siendo imitados asumirá que la mujer en cuestión está interesada en él, y probablemente actuará en consecuencia.

El profesor Lugano admite la posibilidad lejana de que esta confusión de complejos cifrados de señas sea la causa de que muchas mujeres sean abordadas de manera insospechada y abrupta por caballeros a los que jamás se les demostró interés conscientemente.




Leyendas de vampiros. I Razas y clanes de vampiros.


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