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Hacer que alguien tenga pesadillas contigo

Hacer que alguien tenga pesadillas contigo.


Lograr que alguien tenga pesadillas contigo es un objetivo bastante habitual entre los practicantes de la magia, en especial de los que admiran las obras de Eliphas Levi y de Papus. 

Sin embargo, no solo los grandes ocultistas varones se han interesado en esta posibilidad de insertar pesadillas en los demás. Varias mujeres del mundo esotérico se han interesado en este mismo experimento, difícil, es cierto, pero no imposible de lograr.

La escritora y esoterista inglesa Alice Bailey estudió a fondo el tema de los sueños y las pesadillas, y llegó a diseñar una serie de ejercicios mediante los cuales es posible hacer que alguien tenga pesadillas hechas a medida.

Supongamos que quieres que alguien en particular tenga una pesadilla contigo. No necesariamente hace falta que sea una pesadilla escalofriante. Podemos imaginar a los ejercicios de Alice Bailey como intentos por inseminar una idea o un punto de partida en la mente del soñante, haciendo que sea él mismo quien termine de elaborarlo en sus detalles.

Muy bien, estamos listos para hacer que alguien tenga una pesadilla. ¿Pero por dónde debemos comenzar?

Naturalmente, por el principio.

Como en todos los hechizos y actividades mágicas lo primero es lo primero, en este caso, el tipo de pesadilla que deseamos proyectar.

Es imprescindible que tengas en claro la estructura de la pesadilla, aquello que le brindará soporte y substancia. De otro modo es muy posible que ni siquiera llegues a los estratos menos profundos de la mente de tu objetivo.

Vayamos a un ejemplo claro. Yo, Atenea, deseo que X. tenga una pesadilla que me tenga como protagonista. Muy bien. Hasta aquí lo básico. ¿Pero cómo manejar el desarrollo de esa pesadilla? ¿Cómo estar seguros de que nuestro objetivo soñará lo que deseamos que sueñe y no otra cosa?

Realmente no hay garantías en estos asuntos. La proyección mental es un arma poderosa, pero también difícil de medir. De lo único que podemos estar seguros es que a través de la continuidad de un ejercicio de proyección es posible alcanzar un grado para nada despreciable de efectividad.

Sigamos con lo que nos interesa.

Alice Bailey propone que las pesadillas son particularmente "influenciables" por agentes externos. Uno de estos agentes es el propio entorno del soñante, el clima, su cama, su cuarto, los ruidos que lo rodean, etc. El segundo de estos agentes es todo aquello que flota a su alrededor, las ideas e impresiones que nos rodean constantemente, también en el período de vigilia, pero que durante el sueño logran penetrar las barreras que protegen nuestra cordura.

El Yo consciente funciona como una represa que mantiene a raya los elementos externos de la psíquis, entre otras cosas para permitirnos vivir en el mundo material. Durante el sueño, en especial durante la fase de sueño profundo de las pesadillas, esa barrera se vuelve menos eficaz, permitiendo que otros elementos entren en juego.

Durante las pesadillas el inconsciente toma el control de las cosas. Según Carl Jung, este inconsciente no es solo un reflejo oscuro de nosotros mismos, sino que es un alguien con voluntad e intereses propios, un Yo distinto, para decirlo de alguna forma.

Para hacer que alguien tenga pesadillas contigo, propone Alice Bailey, hay que tener una idea general acerca de la pesadilla que quieres proyectar.

Por ejemplo, si lo que deseas es que alguien tenga una pesadilla en la cual lo persigues, o lo capturas, o lo atormentas, o te vuelves un vampiro o una vampiresa implacable, primero debes tomar algunos recaudos.

Proyectar una pesadilla es bastante parecido a "dirigir" la imaginación hacia un lugar determinado. Por supuesto que no hace falta que imagines que el otro duerme, ni siquiera que imagines las alternativas de una pesadilla en particular; solo la esencia de la pesadilla, su núcleo.

Volviendo al ejemplo anterior, supongamos que yo, Atenea, deseo que X tenga una pesadilla en la cual lo persigo a través de un largo túnel oscuro. ¿Qué debo hacer? En primer lugar ejercitar la imaginación y realmente perseguirlo en mi cabeza.

Para asegurarse el éxito de este ejercicio de proyección mental sigamos otra propuesta, esta vez de Dion Fortune.

Los días propicios para hacer que alguien tenga una pesadilla contigo son las noches del martes y del sábado.

Debes atar una cinta de seda roja en tu cuello, según Dion Fortune, para protegerte de las defensas del soñante. Debes sentarte cómodamente de cara al norte e imaginar tres escenas definidas, solo tres, por ejemplo, tú persiguiendo a alguien, alcanzándolo, y finalmente haciéndole lo que desees hacerle cuando le alcances.

Debes "ver" estas escenas repetidamente, primero poco a poco, y luego como si fuesen uniéndose en continuidad.

Dion Fortune dice que la compañía de velas es inadecuada, pero se puede utilizar música, la que quieras, que te ayude concentrarte.




El artículo: Hacer que alguien tenga pesadillas contigo fue realizado por Atenea Helenaus para El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

hay un contra hechizo?
existe un método para que la persona se proteja de ese hechizo?
espero su respuesta gracias.