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El Cielo y el Infierno: Emanuel Swedenborg


El Cielo y el Infierno (Heaven and Hell) es un libro prohibido del místico inglés Emanuel Swedenborg, publicado en 1758.

El título original del libro, al igual que el resto de la obra, está escrito en un correctísimo latín: De Caelo et Ejus Mirabilibus et de inferno, ex Auditis et Visis (Sobre el Cielo y sus Maravillas y el Infierno en base Cosas Oídas y Vistas).


El Cielo y el Infierno brinda una detallada descripción de la vida en el Más Allá, y de las regiones remotas y siderales a las que viaja el alma una vez desencarnada del cuerpo. Emanuel Swedenborg, además, da una información minuciosa sobre la vida de los ángeles, incluso de sus matrimonios, ya que para el gran místico de Inglaterra los ángeles también contraen matrimonio. Acto seguido se explica la razón de que mueran niños en la Tierra y cuál es su sitio en el Cielo, al igual que un examen prolijo sobre el despertar del espíritu en la otra vida, región vinculada al Limbo, a mitad de camino entre el Cielo y el Infierno.

Es interesante señalar que Emanuel Swedenborg sostiene la teoría del libre albedrío incluso en los espíritus, y asegura que al momento de despertar en el Más allá, es el espíritu quien decide a qué sitio le corresponde ir, teniendo en cuenta sus virtudes y miserias en la Tierra, siendo él mismo quien decide si su sitio es el Cielo o el Infierno.

Emanuel Swedenborg afirma que toda esta información le fue entregada por sus propios ojos y oídos, y que presenció de primera mano las bondades celestiales y los abominables tormentos del infierno. Muchas de sus aseveraciones esgrimen un claro sentido común, por ejemplo en el capítulo donde señala que todas las personas decentes nacidas antes de la llegada de Jesucristo (a menudo condenadas por la iglesia a un purgatorio abúlico) residen en el Cielo. Tanto judíos como musulmanes, paganos, griegos y romanos, tienen su espacio en los amplios salones y las altas bóvedas de la mansión celeste.

Hasta aquí, Emanuel Swedenborg se vuelca hacia el Cielo, pero como su título lo indica, también hace un profundo repaso sobre la vida en el inframundo. El camino al Infierno, asevera, se costruye a través del amor propio, del amor por uno mismo y las cosas mundanas. Ése, y no otro, es el pasaje inexorable que el espíritu, despojado ya de carne, utiliza para elegir las torturas del averno.

Es interesante apuntar que Emanuel Swedenborg ve en Dios al amor absoluto, al amor sin reservas, total y completo. La intención de Dios, afirma Swedenborg, es que toda su creación retorne al Cielo, destino que anhela incluso para los demonios más abyectos. La llamada Ira de Dios es explicada con sencillez: los pueblos primitivos necesitaban de un Dios iracundo, volátil, pero esa ira y esa volatilidad no estaban en Dios, sino en los ojos y corazones de sus primeros creyentes

El Cielo y el Infierno tuvo una profunda influencia, no sólo en la fe, sino en la literatura. Jorge Luis Borges a menudo se detiene en sus páginas. William Blake juega con él en sus Bodas del Cielo y el Infierno (The Marriage of Heaven and Hell), y Edgar Allan Poe lo utiliza en su relato La caída de las Casa Usher (The Fall of the House of Usher).


Antes de pasar directamente al libro dejamos un resumen de sus capítulos:


Parte I. El Cielo.
I. El Dios del Cielo es el Señor.
II. La Divinidad del Señor hace el Cielo.
III. En el Cielo la Divinidad del Señor es el amor a Él y la caridad hacia el prójimo.
IV. El Cielo está dividido en dos reinos.
V. Hay tres cielos.
VI. Los cielos se componen de innumerables sociedades.
VII Cada sociedad es un Cielo en la más pequeña forma, y cada ángel en la más pequeña forma, constituye un Cielo.
VIII. Todo Cielo en su conjunto, refleja a un sólo hombre.
IX. Cada sociedad en el Cielo refleja a un sólo hombre.
X. Todo Ángel está en el Cielo en forma completamente humana.
XI. De la Divina Humanidad del Señor es de donde el Cielo, como un todo y una parte, se refleja en el hombre.
XII. Hay una correspondencia de todas las cosas del Cielo con todas las cosas del hombre.
XIII. Hay una correspondencia del Cielo con todas las cosas de la Tierra.
XIV. El sol en el Cielo.
XV. La luz y el calor en el Cielo.
XVI. Las cuatro partes del Cielo o los cuatro puntos cardinales.
XVII. Cambios de estado de los ángeles en el Cielo.
XVIII. El tiempo en el Cielo.
IXX. Las representaciones y las apariencias en el Cielo.
XX. Los vestidos con que los ángeles aparecen ataviados.
XXI. Las moradas de los ángeles.
XXII. El espacio en el Cielo.
XXIII. La Forma del Cielo y de cómo ésta determina las afiliaciones y las comunicaciones allá.
XXIV. Los gobiernos en el Cielo.
XXV. El culto Divino en el Cielo.
XXVI. El poder de los ángeles en el Cielo.
XXVII. El habla de los ángeles.
XXVIII. El habla de los ángeles con el hombre.
IXXX. La escritura en el Cielo.
XXX. La sabiduría de los ángeles del Cielo.
XXXI. El estado de inocencia de los ángeles en el Cielo.
XXXII. El estado de paz en el Cielo.
XXXIII. La unión del Cielo con la especie humana.
XXXIV. La unión del Cielo con el hombre a través de la palabra.
XXXV. El Cielo y el Infierno son propios de la especie humana.
XXXVI. Situación de los no cristianos o de los que están fuera de la Iglesia, en el Cielo.
XXXVII. Los niños en el Cielo.
XXXVIII. Los sabios y los sencillos en el Cielo.
XXXIX. Los ricos y los pobres en el Cielo.
XL. Los matrimonios en el Cielo.
XIL. Los empleos de los ángeles en el Cielo.
XIIL. La alegría y la felicidad en el Cielo.
XIIIL. La inmensidad del Cielo.


Parte II. El mundo de los espíritus y el estado del hombre después de la muerte.
I. De lo que es el mundo de los espíritus.
II. Con respecto a su interioridad, todo hombre es un espíritu.
III. La resurrección y la entrada a la vida eterna.
IV. El hombre después de la muerte está en completa forma humana.
V. Después de la muerte el hombre posee todos los sentidos, toda la memoria, pensamiento y afección que tuvo en el mundo, no dejando nada tras de si, sino su cuerpo terrenal.
VI. El hombre después de la muerte es tal como lo fue en su vida en el mundo.
VII. Las delicias de la vida de cada cual, se transforman, después de la muerte, en las delicias correspondientes.
VIII. El primer estado del hombre después de la muerte.
IX. El segundo estado del hombre después de la muerte.
X. El tercer estado del hombre después de la muerte: estado de instrucción para aquellos que entran al Cielo.
XI. Nadie entra al Cielo por mera misericordia sin los medios necesarios para ello.
XII. No es tan difícil vivir la vida que conduce al Cielo como muchos creen.


Parte III. El Infierno.
I. El Señor gobierna los infiernos.
II. Ninguno es arrojado al Infierno por el Señor, esto lo hace el espíritu de cada cual.
III. Todos los que están en los infiernos están en los males y en los errores que hay en ellos, derivados del amor al yo (egoísmo) y al mundo.
IV. Lo que es el fuego del Infierno y el crujir de dientes.
V. La malicia y los artificios de los espíritus infernales.
VI. La aparente situación y número de los infiernos.
VII. El equilibrio entre el Cielo y el Infierno.
VIII. Por medio del equilibrio entre el Cielo y el Infierno, el hombre tiene libertad.



El Cielo y el Infierno.
De Caelo et Ejus Mirabilibus et de inferno, ex Auditis et Visis
, Emanuel Swedenborg (1688-1772)

Copia y pega el link en tu navegador para leer online o descargar El Cielo y el Infierno, de Emanuel Swedenborg.
  • http://www.swedenborg.es/indice_cyi/indice_cyi.htm




El resumen del libro de Emanuel Swedenborg: El Cielo y el Infierno (De Caelo et Ejus Mirabilibus et de inferno, ex Auditis et Visis) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque murió en suelo inglés, Swedenborg era sueco.