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Como escribir un poema gotico.

Hay personas que, acaso desilusionadas con las reglas del arte, deciden emprender una nueva manera de hacer poesía. Claro que para romper estas reglas es necesario conocerlas, y profundamente.

Trazar un par de líneas rítmicas no hacen un poema, mucho menos si se las viste con absurdos ornamentos (mayúsculas y minúsculas entrelazadas, omisión de acentos, invención de nuevos caracteres, adicción a los adverbios, mutilación del lenguaje, etc). Esto no sería un problema si estos talladores de palabras entendiesen que la poesía necesita de una estructura interna coherente. Nadie dice que necesitas conocer la métrica de un modesto alejandrino (muy eficaz para los de poca memoria) o de un endecasílabo para escribir en tu diario personal. Pero si decides que un tercero lo lea, al menos ten la amabilidad de escribir algo que no suene a una cacofonía.

-Yo escribo sólo para mi- esto lo hemos escuchado muchas veces, y en todas ellas respondemos lo mismo, a veces no tan lacónicamente: ¿Entonces para que mierda lo compartes?

Ahora bien, si tienes la necesidad de escribir es mejor conocer el cómo. Lo primero es elegir un tema, quizás sobre tu amor perdido, la muerte de tu perro Federico, o la pandemia de parásitos anales en Malasia. No importa. Lo único necesario es que sepas de qué vas a hablar, aunque sea veladamente, y que no pierdas el rumbo marcado.

Una vez que has seleccionado un tópico, pasamos al desarrollo. Escribimos con palabras, de modo que resulta imprescindible que conozcas algunas. Si tu vocabulario es escaso, tu sentimiento también lo es. A estos individuos, amargos y taciturnos, se los conoce por definir todos sus estados emocionales mediante la palabra tristeza. Desconocen alegremente todos los matices del sentimiento humano, precisamente porque no poseen las herramientas para definirlos. Ellos nunca se estremecen, simplemente les da cosa, o a lo sumo, tiemblan. Se echan un polvo con una prostituta de 50 pesos (fuerte inversión en el mercado argentino) y buscan febrilmente sinónimos de la palabra pasión.

Supongamos que alguien, por ejemplo mi tía Aurora; olvide repentinamente la palabra Teta; y sufra, tan repentinamente como su olvido, un penetrante dolor de senos. En ese caso, su declaración sería: Me duele acá, o en estas cosas cosas que me cuelgan (la tía es una señora mayor, in pectore). Es decir, no podría definir qué es lo que le duele por no conocer la palabra que lo evoca. Poéticamente hablando, y creo que esto ya quedó claro, es mucho más eficiente la palabra Teta.

Hay un camino que el lector siempre aprecia, en ocasiones inconscientemente: la eficacia. Si tienes una tendencia barroca deberías comenzar a tratarte. El buen escritor habla a través de su obra con naturalidad, con fluidez, usando las palabras que conoce. Esto no significa que sean pocas, sino que ha considerado oportuno pasarse la vida leyendo; de modo que su vocabulario es extenso, y jamás parece artificial.

La última observación que les dejo (no me atrevo a llamarlo consejo) es que no olviden que la literatura es un medio incompleto que necesita de dos partes para ser. La imaginación del autor debe estimular la del lector, incitarla con texturas y sutilezas, forzarlo de algún modo, delicado, si es posible, a que se involucre en la obra. Para dar un ejemplo, tomamos este fragmento de La Cita, un hermoso poema de Delmira Agustini:

Y esperarás sonriendo, y esperarás llorando!...
cuando llegue mi alma, tal ves reces pensando
que el cielo dulcemente se derrama en tu pecho...

Para él, amor divino, ten un diván de calma
o con el lirio místico que es su arma, mi alma
Apagará una a una las rosas de tu lecho.

Notemos que no hay descripciones. No hay tumbas, ni mausoleos, ni criptas, ni lápidas. No sabemos si el cielo estaba nublado, ni cuan blanco es el lirio, ni la forma del lecho. Ignoramos de quien es aquel pecho (aunque descartamos a la tía Aurora) ni cómo se hace para apagar una rosa. Todo esto sucede y sin embargo el cielo, el lirio, el lecho, el pecho que no es de la tía Aurora, y la rosa que se apaga son diferentes para cada uno de nosotros. Sus siluetas sólo son precisas para Delmira, en ella se definen en su totalidad. A nosotros nos queda el reflejo, tapizado con nuestra propia imaginación, y las formas de lirios y rosas que de allí se desprenden.

Les dejamos un video que nos ha parecido oportuno incluir.


Cómo escribir un poema gótico.



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8 comentarios:

Anónimo dijo...

A colación a sus acertados indicativos, recuerdo algunas palabras de Mukarovský, cuando se refiere a la intencionalidad y no intencionalidad en el arte:

"Una situación diferente se da en la creación artística. Sus productos no están orientados hacia ninguna meta externa específica, sino que ellos mismos son la meta. Esto es válido cuando advertimos que una obra de arte puede conseguir secundariamente -a causa de funciones extra-estéticas que están sin embargo, subordinadas a la función estética- una relacion con los más variados objetivos externos. Ninguno de estos objetivos secundarios bastan para caracterizar completa e inequívocamente la intención de una obra en la medida en que la consideremos como un producto artístico. La relación con el sujeto es también diferente y menos específica en el arte que en una actividad práctica. Mientras que en esta última el creador de la actividad o producto es inequívocamente el único sujeto que importa, en el arte el sujeto fundamental no es el creador sino
el individuo a quien el producto artístico va dirigido, es decir, el receptor.
En la medida en que el artista asuma una relación con su producto como un producto artístico (no como un objeto de producción), incluso él mismo lo verá y juzgará como el preceptor. El preceptor no es, sin embargo, una persona específica, un individuo particular, sino cualquiera. Todo esto proviene del hecho de que una obra de arte no constituye una "cosa" sino un signo designado
para mediar entre individuos. En realidad, es un signo autónomo que carece de una relación inequívoca con la realidad por lo cual su tarea mediadora es de lo más llamativa. Por tanto, ni siquiera la intención de una obra artística puede ser caracterizada por su relación con el sujeto".*

Mukarovský transcribe una anécdota ejemplificadora para los fines de la intención artística. Rememora cómo Miguel Ángel, después de haber tallado La Piedad, colocó sobre la faja que enmarcaba el pecho de la virgen su nombre. Unos lombardos desprevenidos habían confundido, previamente, la autoría de la escultura, atribuyéndola a Gobbo de Milán. El crítico afirma que los motivos del genio no eran al respecto de sus derechos de autoría, más bien celos, pues estaba siendo profanado su sentimiento de vinculación extrema con su obra.
Es decir, poco importa el afamado nombre que recubra a la creación, ésta será válida en cuanto así misma hasta tanto sea percibida y aprehendida por el receptáculo que la reciba. Asimismo, la intencionalidad previa a su conformación. Lo cual merece, por parte del creador, sumo respeto y cuidadosa planeación sobre ese sujeto artístico que le sobrepasará en individualismo.

He sonreido tras los preceptos de su guía. Ojalá sea perseguida como se merece, en tanto y en cuanto, aquellos que presumen escribir, abandonen altruistamente su ego en pos de una creación más depurada.

Humildes felicitaciones de una doña nadie y un agradecimiento específicamente literario.


* Mukarovský, Jan; Intencionalidad y no intencionalidad en el arte, Yale University Press, 1977.

Henoc dijo...

Me encanta el sarcasmo del articulo y sobre todo del video. Hay tantos y tantos sitios con esta "poesía gótica" que en mi, causan un efecto contrario, he terminado odiándola. Pareciera que otro común denominador es que "con el esfuerzo basta", que "lo importante es expresarse". Pero... ¿y lo estético... y lo artístico... etc.? Insisto, creo que ya lo he dejado plasmado antes, pero si no, lo digo, este es de los mejores, más sustentados y completos sitios que he encontrado, no sólo del tema gótico, dino de literatura. Felicitaciones.... da envidia de la buena.

Macarena dijo...

Es cierto lo que decís acerca de la pobre calidad del vocabulario de las generaciones modernas. Esto es algo que yo puedo observar claramente, ya que noto que la educación de lenguaje en los colegios es muy precaria. Desde my punto de vista de alumna,creo que lo principal que venimos obviando es justamente no leer.
Los jóvenes pierden el ínteres por los libros, ya que no son habituados a leer desde pequeños.
Yo creo que las bases para tener un vocabulario completo residen en la lectura.
Personalmente, no me considero una buena escritora, pero al compararme con mis compañeros de clase puedo ver que además de no saber escribir, algunos ni siquiera pueden leer correctamente.
Considero que esto es preocupante, ya qe un futuro no va a haber personas que puedan suceder a los grandes escritores.

Me gustó mucho tu articulo, y sobre todo el sarcasmo :)
Por otra parte, ¿es mi impresión o es la primera vez que leo en uno de tus artículos una "mala palabra"? ;)

Saludos y continúa con este excelente blog :)

Aelfwine dijo...

Que bueno que hayas citado a Mukarovsky, un lingüista notable. Y en cuestiones de estética en el arte, creo que tiene algunas cosas para decir...

Macarena: No creas, hay algunas buenas puteadas desperdigadas por ahí... Aparecen cuando son inevitables ;)

Saludos también para ti, Henoc. Gracias por la observación generosa.

Ariel DC dijo...

No creo que estemos "perdiendo" lenguaje, considero que está mutando.
Si el lenguaje fuese algo estático tal vez se volvería enfermizo.
Os imaginais hablando como El Quijote???
Suena casi retrogrado pensar que "hay pobre calidad de vocabulario", se podrían realizar investigaciones lingüísticas sobre este tema, pero personalmente hipotetizo que las nuevas formas de comunicarse tienen la misma o mayor complejidad de conjugaciones que antaño:
No es mejor o peor decir: “qué hermosas zapatillas deportivas” o decir “que guenas llantas”…, sólo suena diferente, no deberían “calificarse” las cosas a partir de moldes preestablecidos.
Me gustó muchísimo esta ida y vuelta de ideas.
Saludos.
Ariel

Andrea dijo...

Admito que estoy de acuerdo con el hecho de que el lenguaje no debería caracterizarse, pero de igual manera creo que no se puede negar que el lenguaje actual se está deteriorando a un ritmo vertiginoso... sé que debe de sonar contradictorio, pero aunque estoy de acuerdo en que se oiría raro, hoy en día, que alguien hable usando el "vosotros"; eso ha cambiado por la misma necesidad de simplificar el complejo entrelazado que constituían las frases y formas de expresarse de aquella época... daba lugar a algunas confusiones y malos entendidos en algunos casos, y, honestamente, era demasiado extenso expresar las cosas de aquella forma...
De igual manera eso no justifica. Quiero decir, una cosa es la SIMPLIFICACIÓN del vocabulario, y otra muy distinta es la DEFORMACIÓN del mismo.

Yo simplemente puedo dar mi opinión desde el punto de vista de estudiante, adolescente y de una persona que ama escribir. La verdad es que sí, falta un poco de incentivo por parte de las escuelas y las familias para estimular la lectura, y eso es también lo que disminuye la riqueza del vocabulario que se maneja. Pero a su vez no es del todo fundamental... (me refiero en un alto nivel).
Yo empecé a escribir a los once años, no leía, no tenía libros en casa, y no había demasiadas cosas que me interesaran, aunque era (y sigo siendo) una chica extremadamente curiosa... y aún así, era capaz de escribir cuentos y poesías coherentes con palabras que pudieran expresar lo que sentía, que rimara de forma nata. Los maestros me felicitaban y elogiaban..., y fue mi curiosidad, mi afán por mejorar el que me llevó a leer un año después. Es cierto que gratifica el disponer de más vocabulario para expresar en todos sus matices el dolor, el amor, la agonía, y cómo sientes que el alma se desgarra por momentos... o peor aún, el valor para escribir cuando tienes la impresión de que ya no eres capaz de sentir, la necesidad de sentir miedo cuando ya no puedes, o incluso reír.
Lamento haberme explayado de más... lo que quiero decir es que en mi opinión, lo que importa más que nada es la CAPACIDAD DE SENTIR, creo que con eso, una hoja, una lapicera, y el saber escribir y leer puedes escribir un poema. Porque más allá de las palabras lo que importa es TU sentimiento, que es lo que le termina dando vida a cualquier cosa que escribas.



P.D: Repito, no niego que disponer de más vocabulario no embellezca la producción ante los ojos de algún lector; incluso, da más placer que puedas describir los matices de aquello que perturba tus pensamientos... cualquiera sea el sentido.

Andrea dijo...

Perdón, soy yo otra vez, lo lamento... sólo hago una última acotación.

Con respecto a lo que dice macarena creo que existe algo aún más preocupante que el hecho de que no haya nadie que suceda a los grandes escritores... creo que lo más trágico es que tengo la impresión de que no estará esa posibilidad, porque cada vez hay menos lectores.

Roberto Salas dijo...

que curioso una de las sujerencias de esta joven es no pensar. y en su triste afan de no pensar termina pensando. como en una de las frases tipicas de alcolicos anonimos que dice que: "llegan diciendo mentiras y terminan diciendo verdades".