Más que un poema, los siguientes versos de Edgar Allan Poe parecen ser un encantamiento, un conjuro, y acaso un mantra hacia ignotos estados de percepción.
El poema se llama Las Campanas (The bells) y fue publicado tras la muerte de Poe. Su trama y su estilo se han debatido hasta el agotamiento, y lo poco que nosotros podemos aportar es simplemente una serie de observaciones hechas desde la ignorancia más prosaica.
Poe repite monótonamente la palabra "campanas" (bells) a través del poema, tanto para crear el efecto del sonido de las campanas, como para producir en el lector una sensación de irrealidad. Pero el asombro no sólo está planteado desde la repetición, también hay palabras ciertamente desconcertantes, y que son virtualmente intraducibles; como por ejemplo tintinnabulation, que al parecer tiene algún vínculo con un antiguo instrumento medieval, llamado tintinabula.
A medida que el poema va avanzando, vemos con asombro que la trama va haciéndose cada vez más oscura y sugerente. Yo pienso que el poema funciona como una especie de sueño, y no una alegoría de las estaciones o de la vida que lentamente se torna decrépita, como afirman muchos críticos. Su lectura es como sumergirse suave y placenteramente en los laberintos del sueño, sólo que al comenzar a recorrer sus recovecos notamos con alarma que no hay salida, que el único camino posible es hacia adelante.
Hacia el final del poema, el sueño ya se ha transformado en una pesadilla, donde el dulce sonido de las campanas que se nos relata al principio, se ha convertido en una sinfonía espantosa y lúgubre, como el martilleo incansable de una tormenta impiadosa.
I.
Escuchad a los trineos con las campanas,
¡Plateadas campanas!
¡Qué mundo de alegrías predicen sus melodías!
¡Cómo cantan, cantan, cantan,
En el aire helado de la noche!
Mientras las estrellas que centellean,
A través del cielo, parecen parpadear
Con un placer cristalino;
Manteniendo el tiempo, tiempo, tiempo,
En una especie de rúnico tempo
En aquella esa sinfonía de musical tonada,
De aquellas campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas,
Del vibrar y repicar de las campanas.
II.
Escuchad las suaves campanas nupciales,
¡Doradas campanas!
¡Qué mundo de felicidad predice su armonía
En el aire fragante de la noche!
¡Cómo comparten por el mundo su delicia!
Desde el dorado fundido de sus notas,
Y todo en sintonía,
El líquido poema flota,
Para la novia que escucha, mientras se regocija
Sobre la luna.
¡Oh, desde las sonoras celdas
Qué fuente de voluminosa fascinación suena!
¡Cómo se dilata!
¡Cómo reposa
En el futuro! Cómo lo hace
El arrebato que excita
El balanceo y el repiqueteo
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, Campanas, Campanas;
Del ritmo y el estremecimiento de las campanas.
III.
Escuchad las sonoras campanas,
¡Broncíneas campanas!
¡Qué historia de terror cuenta ahora su turbulencia!
En el alarmado oído de la noche
¡Cómo gritan su espanto!
Demasiado asustadas para hablar,
Sólo pueden chillar, chillar
Fuera de tono,
Invocando clamorosamente por la piedad del fuego,
En una demente discusión con el sordo y frenético fuego,
Que asciende alto, alto, alto,
Con un desesperado deseo,
Y con ánimo resuelto
Ahora, ubicarse ahora, o nunca,
Junto al pálido rostro de la luna.
¡Oh, las campanas, campanas, campanas!
¡Qué historia nos cuenta
Su Desesperado Terror!
¡Cómo rechinan, chocan y rugen!
¡Qué horror derraman
Sobre el pecho del aire palpitante!
Sin embargo el oído, comprende cabalmente,
Por su tañido,
Por su resonar,
Cómo se abate y eleva el peligro;
Claramente lo distingue el oído,
En el torcer,
En el balancear,
Cómo se hunde y asciende el peligro
Por el cansancio o la ira de las campanas,
De las campanas,
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas.
¡En el estrépito y el clamor de las campanas!
IV.
Escuchad el tañido de las campanas.
¡Campanas de hierro!
¡Qué mundo de solemnes pensamientos nos sugiere su monotonía
En el silencio de la noche!
¡Cómo temblamos de miedo
Con la melancólica promesa de su tono!
Pues cada sonido que flota
Del óxido de sus gargantas,
Es un gemido.
Y la gente -ah, la gente-
Que habita sobre el campanario,
Sola,
Y que gira, gira, gira
En ese ahogado y monótono sonido,
Sienten la gloria al lanzar
Una roca en el corazón humano.
Ellos no son hombre ni mujer,
Ellos no son salvajes ni humanos,
Ellos son Ghouls;
Y su rey es quién balancea,
Y golpea, golpea, golpea
Su himno sobre las campanas.
Y él baila y grita,
Marcando el tiempo, tiempo, tiempo;
En una especie de rúnico tempo
Del palpitar de las campanas;
De las campanas, campanas, campanas;
Del lamento de las campanas,
Guardando el tiempo, tiempo, tiempo,
Tocando súbito, súbito, súbito;
En un feliz ritmo rúnico,
Al estrépito de las campanas.
De las campanas, campanas, campanas;
Al balanceo de las campanas;
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas.
Al quejido y lamento de las campanas.
Más Poemas Góticos. I Poemas Tristes. I Poemas y relatos de Edgar Allan Poe.
El poema se llama Las Campanas (The bells) y fue publicado tras la muerte de Poe. Su trama y su estilo se han debatido hasta el agotamiento, y lo poco que nosotros podemos aportar es simplemente una serie de observaciones hechas desde la ignorancia más prosaica.Poe repite monótonamente la palabra "campanas" (bells) a través del poema, tanto para crear el efecto del sonido de las campanas, como para producir en el lector una sensación de irrealidad. Pero el asombro no sólo está planteado desde la repetición, también hay palabras ciertamente desconcertantes, y que son virtualmente intraducibles; como por ejemplo tintinnabulation, que al parecer tiene algún vínculo con un antiguo instrumento medieval, llamado tintinabula.
A medida que el poema va avanzando, vemos con asombro que la trama va haciéndose cada vez más oscura y sugerente. Yo pienso que el poema funciona como una especie de sueño, y no una alegoría de las estaciones o de la vida que lentamente se torna decrépita, como afirman muchos críticos. Su lectura es como sumergirse suave y placenteramente en los laberintos del sueño, sólo que al comenzar a recorrer sus recovecos notamos con alarma que no hay salida, que el único camino posible es hacia adelante.
Hacia el final del poema, el sueño ya se ha transformado en una pesadilla, donde el dulce sonido de las campanas que se nos relata al principio, se ha convertido en una sinfonía espantosa y lúgubre, como el martilleo incansable de una tormenta impiadosa.
Las Campanas.
The Bells, Edgar Allan Poe.
The Bells, Edgar Allan Poe.
I.
Escuchad a los trineos con las campanas,
¡Plateadas campanas!
¡Qué mundo de alegrías predicen sus melodías!
¡Cómo cantan, cantan, cantan,
En el aire helado de la noche!
Mientras las estrellas que centellean,
A través del cielo, parecen parpadear
Con un placer cristalino;
Manteniendo el tiempo, tiempo, tiempo,
En una especie de rúnico tempo
En aquella esa sinfonía de musical tonada,
De aquellas campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas,
Del vibrar y repicar de las campanas.
II.
Escuchad las suaves campanas nupciales,
¡Doradas campanas!
¡Qué mundo de felicidad predice su armonía
En el aire fragante de la noche!
¡Cómo comparten por el mundo su delicia!
Desde el dorado fundido de sus notas,
Y todo en sintonía,
El líquido poema flota,
Para la novia que escucha, mientras se regocija
Sobre la luna.
¡Oh, desde las sonoras celdas
Qué fuente de voluminosa fascinación suena!
¡Cómo se dilata!
¡Cómo reposa
En el futuro! Cómo lo hace
El arrebato que excita
El balanceo y el repiqueteo
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, Campanas, Campanas;
Del ritmo y el estremecimiento de las campanas.
III.
Escuchad las sonoras campanas,
¡Broncíneas campanas!
¡Qué historia de terror cuenta ahora su turbulencia!
En el alarmado oído de la noche
¡Cómo gritan su espanto!
Demasiado asustadas para hablar,
Sólo pueden chillar, chillar
Fuera de tono,
Invocando clamorosamente por la piedad del fuego,
En una demente discusión con el sordo y frenético fuego,
Que asciende alto, alto, alto,
Con un desesperado deseo,
Y con ánimo resuelto
Ahora, ubicarse ahora, o nunca,
Junto al pálido rostro de la luna.
¡Oh, las campanas, campanas, campanas!
¡Qué historia nos cuenta
Su Desesperado Terror!
¡Cómo rechinan, chocan y rugen!
¡Qué horror derraman
Sobre el pecho del aire palpitante!
Sin embargo el oído, comprende cabalmente,
Por su tañido,
Por su resonar,
Cómo se abate y eleva el peligro;
Claramente lo distingue el oído,
En el torcer,
En el balancear,
Cómo se hunde y asciende el peligro
Por el cansancio o la ira de las campanas,
De las campanas,
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas.
¡En el estrépito y el clamor de las campanas!
IV.
Escuchad el tañido de las campanas.
¡Campanas de hierro!
¡Qué mundo de solemnes pensamientos nos sugiere su monotonía
En el silencio de la noche!
¡Cómo temblamos de miedo
Con la melancólica promesa de su tono!
Pues cada sonido que flota
Del óxido de sus gargantas,
Es un gemido.
Y la gente -ah, la gente-
Que habita sobre el campanario,
Sola,
Y que gira, gira, gira
En ese ahogado y monótono sonido,
Sienten la gloria al lanzar
Una roca en el corazón humano.
Ellos no son hombre ni mujer,
Ellos no son salvajes ni humanos,
Ellos son Ghouls;
Y su rey es quién balancea,
Y golpea, golpea, golpea
Su himno sobre las campanas.
Y él baila y grita,
Marcando el tiempo, tiempo, tiempo;
En una especie de rúnico tempo
Del palpitar de las campanas;
De las campanas, campanas, campanas;
Del lamento de las campanas,
Guardando el tiempo, tiempo, tiempo,
Tocando súbito, súbito, súbito;
En un feliz ritmo rúnico,
Al estrépito de las campanas.
De las campanas, campanas, campanas;
Al balanceo de las campanas;
De las campanas, campanas, campanas,
Campanas, campanas, campanas.
Al quejido y lamento de las campanas.
Edgar Allan Poe.
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El poema de Edgar Allan Poe: The Bells, fue traducido al español por El Espejo Gótico. Para la reproducción de nuestra versión escríbenos a elespejogotico@gmail.com









1 comentarios:
proba decir el poema en voz alta y vas a conseguir que suene como el tañido de las campanas¡yo hice la prueba!ludmila sanzo
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