¿Qué es el amor? El amor es ausencia


¿Qué es el amor? El amor es ausencia.



Extracto de una conferencia otorgada por el profesor Lugano en el centro de jubilados de Villa Crespo.


—Es curioso que aquello que consideramos como el estado más sublime de la condición humana sea, rigurosamente, una carencia.

"Porque de eso se trata el amor, amigos. El amor es ausencia.

Amor y deseo son un mismo camino para el mismo sentimiento. No se excluyen, como suelen postular los burócratas, sino que se complementan en un todo indivisible.

"Ahora bien, para desear algo es preciso carecer del objeto deseado. Es decir, el deseo solo puede existir en ausencia de algo que no poseemos.
(Aquí un anciano se incorporó con cierta dificultad).

—No mienta, pedazo de cretino. En mis años de juventud he deseado a más de una mujer estando casado.

—Una interesante observación, querido amigo, pero ha incurrido usted en un yerro cognitivo. Usted sostiene haber deseado a una mujer mientras estaba casado, pero esto no contradice mi hipótesis, sino más bien la reafirma. Fíjese, usted deseaba una mujer que "no poseía", si se me permite la aberración, es decir, deseaba lo que no tenía. Ya lo decía el amigo Sócrates durante aquel asado emblemático, refiriéndose a una cuestión análoga a nuestra problemática: quien desea algo es porque carece de ello.

(Una vieja pidió la palabra)

—Mire, jovencito, pienso que se equivoca. Yo misma, cuando era joven y saludable, deseaba intensamente ser joven y saludable, es decir, deseaba lo que ya poseía.

—Aguda reflexión, aunque igualmente equivocada. Vuelvo a fatigar al compañero Sócrates, o a eso que Platón imaginaba como Sócrates: cuando alguien nos diga: yo, que estoy sano, quisiera también estar sano, y siendo rico quisiera también ser rico, deseo aquello que ya poseo, le diríamos: lo que quieres realmente es la cualidad de las cosas que hoy posees y su continuidad en el futuro.

—Más adelante —retomó el profesor— Sócrates apela a la dialéctica para probar que Afrodita, la diosa del amor, es el único ser en el universo que carece de amor, ya que amor es lo que desea.

(Aplausos confusos y un sostenido murmullo de desaprobación)

—El Amor y el Deseo son una carencia, queridos y pacientes abuelos. Amamos aquello que no tenemos, y suponiendo que el objeto de ese amor se vuelva accesible, lo seguiremos amando sólo mientras exista la posibilidad de perderlo. El amor muere cuando se transforma en seguridad, y se hace bellamente insoportable cuando permanece en la incertidumbre.

(En este punto el profesor Lugano se humedeció los labios con un trago de ginebra. Luego prosiguió)

—Se ha dicho que el amor nos completa, que sin él no podríamos acceder a las delicias de la inmortalidad. Una vez más lamento decepcionarlos: el amor es infinitamente más sutil que nuestras áridas reflexiones, y su naturaleza es tan intrincada que para reducirla a términos simples habría que hablar del amor como una falta, un hueco, una ausencia, o cualquier otra metáfora cóncava que ustedes puedan imaginar.

(El profesor Lugano le cedió la palabra a un anciano que había levantado la mano. Al parecer, no deseaba intervenir en la exposición, sino solicitar permiso para ir a las dependencias sanitarias)

—Ahora bien, ¿qué sucede cuándo ya estamos enamorados? —retomó el profesor— ¿Acaso dejamos de desear aquello que supuestamente poseemos? ¡Todo lo contrario! El concepto de deseo asociado al amor debería tener una palabra que la distinga de otros deseos más prosaicos. No es posible que debamos utilizar la palabra deseo en dos oraciones tan opuestas:

Te deseo, mi amor.

Deseo que mueras.

—No, nuestra lengua debería incluir un concepto de deseo exclusivo para el amor.

"Desear algo es un anhelo de pertenencia. El que desea quiere poseer, y el que ama necesita compartir.

"El enamorado no quiere poseer el cuerpo amado, sino comer y beber de él, ofreciéndose él mismo como alimento. Los enamorados no desean nada realmente, ya que nada poseen del otro.

"La naturaleza del amor es compartir, tanto el lecho como el minúsculo universo de lo cotidiano. El amante no desea, ya que él es también el otro.

"Claro que no todos los hombres y mujeres somos iguales. En lo personal estoy convencido que nuestra capacidad de amar es directamente proporcional a nuestra imaginación.

"Quien mida su vida y la de otros con la vara del materialismo encontrará un amor acorde a su perspectiva. Quien esté abierto a las infinitas posibilidades del destino encontrará, tarde o temprano, un amor sublime.

"Simplifico esta áspera reflexión en una frase: el imbécil puede amar, el canalla no.

"Les recuerdo que aquellos que lo deseen pueden permanecer en el salón después de concluir la conferencia, donde serviremos nutritivos aperitivos y oportunas dosis de suero".




Filosofía del profesor Lugano. I El lado oscuro del amor.


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4 comentarios:

Nekrowar dijo...

Me quedo más tranquilo. Mi mejor amor, el que más deseo, mi mejor dolor es mi amor imposible (hasta ahora) que siempre florece...

Kou-chan dijo...

Vaya, que dulce.

Anónimo dijo...

Hola Aelfwine! Tu página es muy interesante

Sobre el texto, me pareció muy bueno, pero no concuerdo del todo con lo escrito, y al respecto quisiera saber tu opinión: crees que sólo amamos lo que no tenemos? crees que ese amor se pierde cuando hay una seguridad de no perder a la persona?

bueno, te dejo mi msn por si te interesa platicar beoneyourself@hotmail.com

saludos

Anónimo dijo...

Hermoso artículo y lindo comentario el de nekrowar. El amor que no tenemos es el único en sobrevivir.



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