«La tierra desconocida»: Leah Bodine Drake; poema y análisis


«La tierra desconocida»: Leah Bodine Drake; poema y análisis.




La tierra desconocida (The Unknown Land) es un poema gótico de la escritora norteamericana Leah Bodine Drake (1904-1964), publicado originalmente en la edición de otoño de 1948 de la revista The Arkham Sampler, y luego reeditado por Arkham House en la antología de 1950: Un abecedario para brujas (A Hornbook for Witches).

La tierra desconocida, uno de los mejores poemas de Leah Bodine Drake, retrata un sueño recurrente donde la narradora visita una tierra extraña, poblada de criaturas asombrosas, tan extraordinariamente vívido que teme que el sueño se transforme eventualmente en su realidad.

A simple vista, La tierra desconocida de Leah Bodine Drake parece homenajear a Lord Dunsany y el ciclo onírico de H.P. Lovecraft, pero debajo de esas aparentes simetrías, se esconde una pieza sumamente original de la poesía macabra.

Leah Bodine Drake nos invita a transitar el terreno de lo fantástico en la poesía, y ese recorrido está marcado por una constante que nunca flaquea: lo macabro. Desde el principio, La tierra desconocida nos guía con admirable moderación sobre un tema que rara vez es desafiado por poetas mucho más reconocidos: la incapacidad del ser humano para alejarse demasiado de los impulsos primarios de la naturaleza.

El valor de la poesía de Leah Bodine Drake es indiscutible, y La tierra desconocida es una prueba de ello: las imágenes que evoca, la elección de palabras, la riqueza y la fluidez del resultado, lo convierten en una verdadera joya de la poesía extraña. La brújula temática Leah Bodine Drake va desde lo extraño a lo fantástico, y en cada uno de sus poemas se observa un fuerte compromiso con los grandes intereses y preocupaciones del ser humano.




La tierra desconocida.
The Unknown Land, Leah Bodine Drake (1904-1964)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Hay un sueño extraño y recurrente
que acecha mi descanso.
Me dirige a otras costas, creo
me desvío hacia una, remota y fría,

desconocida para cualquier mapa.
Aquí corren ríos de perlas vivas y jades
bajo un cielo donde ni la luna ni el sol
brillan sobre el cabalgar de los centauros.

Aquí deambulo, desarmada, sola,
a través de cañadas custodiadas por sapos gigantes,
hacia un trono medio adivinado, medio recordado.

De las cicatrices leonardescas descienden
las bandas blancas de la esfinge inquietante,
a estanques como estrellas secretas de esmeralda
donde bebe el gran pavo real dorado,

y las jirafas y los babuinos blancos
se alimentan entre árboles rígidos y fúnebres,
de frutos como pequeñas lunas plateadas,
que las luciérnagas chupan como abejas.

Aquí las arenas se estremecen con el andar
de los unicornios al pasar furiosamente,
los silenos saltan de roca en roca;
y en las colinas suenan siniestros cuernos

de algún espolón golpeado por el trueno.
Pero no sé qué pueden significar esas notas extravagantes,
tampoco si pelo o piel lo que cubre
esas invisibles gargantas monstruosas.

Desafío o súplica, ¿cuál es esa llamada?
¿Qué ciudad construida de hielo o de llamas,
gobernada por el troll o la lamia,
prevé mi llegada y sabe mi nombre?

Alguna noche mi sueño me invitará a subir
la última pendiente alta donde aguarda la perdición;
y mi alma, encadenada más allá del espacio y el tiempo,
oirá el estruendo de las puertas que se cierran.


There is a strange, recurring dream
That haunts my sleep. Do what I will
To steer to other shores, I seem
To drift to one, remote and chill,

Unknown to any map. Here run
Rivers of living pearls and jades
Beneath a sky where moon nor sun
Shine on the centaur-cavalcades.

Here I wander, unarmed, alone,
Through glens whose guards are giant toads,
To some half-guessed, half-memorized throne.

Down from Leonardesque scars
Come the white bands of haunting-sphinx,
To pools like secret emerald stars
Where the great golden peacock drinks,

And the giraffes and white baboons
Feed among stiff, funereal trees
On fruits like little silver moons,
Which the green glowworms suck like bees.

Here the sands quiver with the shock
Of furiously-passing unicorns,
And silens stamp from rock to rock;
And in the hills sound ominous horns

Blown from some thunder-smitten spur.
But what may mean those outlandish notes
I know not—nor whether hide or fur
Cover those unseen monstrous throats.

Challenge or plea, which is that call?
What city builded of ice or flame,
Lorded by lamia or troll,
Forsees my coming and knows my name?

Some night my dream will bid me climb
The last high slope where doom awaits;
And my soul, enchained beyond space and time,
Will hear the clang of the closing gates!


Leah Bodine Drake
(1904-1964)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de Leah Bodine Drake.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Leah Bodine Drake: La tierra desconocida (The Unknown Land), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Poky999 dijo...

Me ha encantado. Poesía repleta de simbolismos.



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