Strigoi: los vampiros que inspiraron la leyenda de Drácula


Strigoi: los vampiros que inspiraron la leyenda de Drácula.




El Drácula histórico no fue el primer vampiro, ni mucho menos el origen de las leyendas de vampiros. De hecho, Vlad creció en una tierra rica en historias de vampiros, y no es descabellado pensar que tal vez haya utilizado intencionalmente ese folclore para estimular los mitos que se tejían alrededor de su figura (ver: El «Drácula» de Stoker NO está inspirado en Vlad Tepes)

La raza de vampiros más conocida en esas tierras son los Strigoi, especie de espíritus vampíricos que deambulan y cazan sin cuerpos, alimentándose de la energía de los vivos, a veces cuando están durmiendo, otras cuando están completamente despiertos o simplemente en el lugar equivocado. A diferencia de los vampiros de las leyendas modernas, los Strigoi no son demonios o seres humanos convertidos por otros vampiros. Los Strigoi son los espíritus de aquellos vampiros que ya no están en posesión de un cuerpo físico (ver: Drácula y las mujeres).

Es decir que los Strigoi son algo así como el alma de los vampiros, los Moroi, una raza similar a la humana, al menos en su aspecto físico, pero diferente en su necesidad de alimentarse de energía o sangre humana.

Las leyendas gitanas —o romaníes, término que este pueblo considera más exacto— aseguran que los Moroi eran gente alta, hermosa, pálida, fuerte, sumamente inteligente y educada, y sobre todo rica. De hecho, estos vampiros eran terratenientes, o directamente miembros de la realeza y la nobleza.

Aquí encontramos el primer vínculo con Drácula, tanto el histórico como el forjado por Bram Stoker (ver: El Drácula de Coppola y las cloacas de Stoker).

Recordemos que el Drácula histórico fue un estratega militar, sumamente audaz, capaz, y ciertamente despiadado con sus enemigos, tanto internos como externos. Lo mismo puede decirse del Drácula de Stoker. Su mayor virtud es la inteligencia, la astucia. De hecho, el Drácula de la novela busca invadir la Inglaterra victoriana, no ya por la fuerza militar, sino como un primer movimiento de un plan cuyos verdaderos alcances ignoramos (ver: «Drácula» habría sido la novela favorita de Nietzsche).

Al igual que los Strigoi, los Moroi se alimentaban principalmente de energía vital, definición exigua, es cierto, pero que aparentemente tiene algún tipo de relación con la juventud. No acechaban a los aldeanos, como los vampiros de la leyenda posterior, sino que elegían a una voluntario para alimentarse de ella durante un largo período de tiempo.

Según los gitanos, los Moroi también podían alimentarse de sangre humana, pero solo los vampiros más jóvenes e inexpertos optaban por hacerlo. Esta actividad era mucho más peligrosa, dejaba rastros, y podía despertar actos de venganza. La elección de una pareja estable, o de un pequeño harem, si eras un vampiro de alcurnia, era mucho más segura (ver: Las tres novias de Drácula: la verdadera identidad de las vampiresas más famosas)

Los gitanos y los vampiros de la región de Rumania tienen una larga historia de trabajo conjunto, incluso de relaciones amistosas. Los ricos Moroi se apoyaban mucho en este pueblo, proporcionando a las caravanas gitanas un paso seguro por sus tierras, protegiéndolos de posibles atacantes, y del rechazo natural de los lugareños por estos misteriosos nómades. En contraprestación, los romaníes le proporcionaban a los vampiros un valioso servicio del que los discretos vampiros de la región no podían prescindir: alimento.

En efecto, según sus leyendas, los gitanos pagaban una especie de tributo, generalmente una muchacha hermosa, elegida para quedarse junto al Moroi durante el durante el tiempo que su familia estuviera en sus tierras. Parece un trato desigual, pero las leyendas sostienen que el vampiro siempre trataba a su invitada con el mayor respecto, y a menudo le otorgaba valiosos obsequios, a ella y a su familia, como muestra de gratitud por su energía vital, y probablemente por su sangre también.

Este tipo de acuerdos no solo se establecieron en tiempos del Drácula histórico. Según algunos tratados sobre el tema, estos arreglos todavía eran una práctica común en tierras rumanas hasta la década de 1920 (ver: Por qué Drácula nunca pudo enamorarse de Mina).

Un caso interesante al respecto es el de una chica gitana llamada Piranda. Su hermana, Nia, describió al vampiro Moroi al que fue entregada como un un hombre muy alto, viril, de cabello oscuro, e impecablemente vestido. También añade un detalle banal: «olía rico». En 1918, Piranda pasó el verano con este vampiro, quien le obsequió a su familia bueyes, vacas, ropas, y permiso para cortar sus árboles y cazar en sus tierras. Nia asegura que el vampiro parecía preocuparse genuinamente por Piranda, invitándola a regresar a su casa cada verano cuando la familia pasara por allí.

Los hijos bastardos de estas muchachas nacían vampiros, y a menudo eran descartados si el Moroi no los reclamaba y los educaba en los misterios de su especie. Estos pobres vampiros que carecían de formación y cuidado se convertían en Ghouls, entidades vampíricas más bien brutas, que merodeaban los cementerios y se alimentaban de cadáveres (ver: Ghouls: vampiros de los cementerios).

Este Moroi, cuyo nombre no ha quedado registrado —los romaníes son sumamente discretos—, está lejos de ser el único vampiro terrateniente reportado en el área. De hecho, hay uno del que todos hemos oído hablar: el príncipe Vlad Drácula, el Empalador, nacido en Transilvania en 1431, quien gobernó sobre Rumanía durante tiempos muy difíciles.

Los turcos atacaban en oleadas regulares, y con sus fuerzas completamente superadas en número, Drácula usó su inteligencia para librar una guerra psicológica contra sus enemigos. Mientras vivió, mantuvo la paz en su tierra, y a sus enemigos a raya. Sin embargo, no muchos saben algo sobre los hermanos de este famoso vampiro, o incluso sobre su maestro.

El príncipe Vlad Drácula era hijo de Vlad Dracul, el Dragón —el nombre «Drácula» significa literalmente «Hijo del Dragón»—; tanto él como su padre eran miembros del Ordo Dracul, la Orden del Dragón, una organización formada por la realeza de Europa del Este. Las leyendas romaníes de la región sostienen que la mayoría de los nobles que integraban esta orden eran Moroi, es decir, vampiros.

En este contexto, la palabra «Dragón» era utilizada como un sinónimo de «Vampiro».

Curiosamente, esto no era un gran misterio por aquel entonces. Los cristianos de la época, particularmente en esa región, a menudo se referían a los vampiros como «dragones»; y, en el caso del idioma rumano, con la palabra dracul, que significaba literalmente eso.

Ahora bien, el príncipe Vlad no solo tenía subordinados entre los otros vampiros; también tenía un maestro.

Pocas historias mencionan al vampiro maestro de Drácula. Algunos sugieren que podría tratarse de Matthias Corvinus, quien estaba lejos de sentirse intimidado por el Empalador. De hecho, una vez hizo encarcelar al príncipe Vlad durante tres años debido a diversas motivaciones políticas.

Corvinus era un hombre sabio y pacífico, lejos de ser un señor de la guerra; sin embargo, comprometió a sus ejércitos en la defensa de Rumania después de que Vlad se enamorara de su hermana y le pidiera su mano, curiosamente, durante su cautiverio en el castillo del rey.

Los Moroi y sus almas desencarnadas, los Strigoi, tienen una vasta historia en la región de los Cárpatos, bien documentada por Montague Summers en El Vampiro (The Vampire: His Kith and Kin), y sobre todo en las leyendas gitanas. Estas hablan de vampiros poderosos, miembros de la nobleza, inteligentes y educados, incluso organizados en una orden con funciones políticas y militares. Al igual que el Drácula de la novela, estos vampiros fueron perdiendo influencia a lo largo del tiempo, convirtiéndose en seres solitarios que vagan por antiguos castillos en ruinas, pero que no olvidan su antigua grandeza.




Vampiros. I Mitología.


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3 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

¿Y que tal si cambiaron de estrategia, se mudaron a otro país y se convirtieron en celebridades? Hay quienes harían los que hacían los gitanos con los moroi. Cuantas mujeres brindarían su vitalidad, su sangre, a un actor famoso. Seguro que a actrices y modelos no les faltarían voluntarios.

Nicolás. dijo...

No puedo evitar seguir asociando a este tipo de especies con la élite que maneja el mundo, cada nueva información trae mejores parentescos. Excelente artículo, muchas gracias, un verdadero placer leer el espejo gótico. Desearía algo de bibliografía, gracias nuevamente.

megaraptor97 dijo...

El strigoi es la única criatura de frontera del folclore rumano, puesto que ostenta atributos típicos del vampiro y del zombi en un mismo ser. Como los primeros desea obtener toda la sangre posible, pero su apariencia es mas cadavérica. No puede convertir a otros con su mordida, per si traspasar su maldición.



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