Aragorn, el Sendero de los Muertos y un pasaje a la Cuarta Dimensión


Aragorn, el Sendero de los Muertos y un pasaje a la Cuarta Dimensión.




Tan profundo y angosto era el abismo que el cielo estaba oscuro, y en él titilaban unas estrellas diminutas. Sin embargo, como supo más tarde, aún faltaban dos horas para el anochecer; aunque por lo que él podía entender en ese momento, bien podía tratarse del crepúsculo de algún año por venir, o de algún otro mundo.


Este extraño pasaje, donde el Tiempo y el Espacio no parecen responder a las leyes naturales, no proviene de una novela de ciencia ficción, sino del segundo capítulo del libro V de: El retorno del rey (The Return of the King), de J.R.R. Tolkien, titulado: El paso de la compañía gris (The Passing of the Grey Company).

Resulta difícil visualizar ese pasaje de la trilogía de El Señor de los Anillos donde Aragorn, Legolas y Gimli viajan a través de la Puerta Oscura (Dark Door) hacia los Senderos de los Muertos (Paths of the Dead), y el Enano descubre, con cierto horror, que puede ver estrellas brillando en el cielo a plena luz del día.

Este momento de tensión en la novela utiliza un recurso muy frecuente en la obra de J.R.R. Tolkien: el Horror Cósmico, y algunos elementos que, con cierta malicia, podríamos inscribir entre las principales herramientas de la ciencia ficción.

Gimli no solo está aterrorizado —algo difícil de observar en un Enano, acostumbrado a las cavernas y los pasajes oscuros—, sino presa de un horror tan profundo que lo lleva al borde de la desesperación:


Del tiempo que siguió, una hora o muchas, Gimli recordó muy poco. Los otros apresuraron el paso, pero él iba aún a la zaga, perseguido por un horror indescriptible que siempre parecía estar a punto de alcanzarlo y un rumor que crecía a sus espaldas, como el susurro fantasmal de innumerables pies. Continuó avanzando, tropezando, hasta que se arrastró por el suelo como un animal, y sintió que no podía más; o encontraba una salida o daba media vuelta y en un arranque de locura corría al encuentro del terror que venía persiguiéndolo.


¿Dónde están realmente Aragorn, Legolas y Gimli?

¿Es la Puerta Oscura una especie de portal interdimensional?

Todo parece sugerir que sí.

Los Senderos de los Muertos son un paso que atraviesa las Montañas Blancas, un lugar tenebroso y lleno de leyendas escalofriantes, pero un sitio real, físico. La Puerta Oscura no es el inicio del camino, sino más bien una abertura que da paso a una caverna llena de extraños símbolos y figuras grabadas sobre la arcada.

Dentro de esa oscura caverna —recordemos, el ámbito natural de los Enanos— es donde Gimli comienza a experimentar aquellos extraños fenómenos que parecen desafiar el Tiempo y el Espacio. No sabemos si Aragorn y Legolas sienten lo mismo, ya que J.R.R. Tolkien se centra únicamente en el Enano para dar cuenta del espanto pretérito que gravita sobre el lugar (ver: Los 8 sueños en «El Señor de los Anillos»)

En este sentido podemos pensar que, al atravesar la Puerta Oscura, los tres compañeros se introducen en una especie de Cuarta Dimensión, donde habitan los Perjuros: aquellos a quienes Isildur maldijo en el pasado, condenándolos a permanecer en una triste existencia entre la vida y la muerte.

Tolkien describe a estos seres interdimensionales como un ejército de niebla que adopta formas humanas, fantasmagóricas, y que solo están obligados a responder ante el trono de Gondor, en este caso, el propio Aragorn, quien les ordena atravesar la Puerta Oscura, en sentido inverso, para luchar a su lado en este plano de existencia.

Es importante insistir que los Senderos de los Muertos no pertenecen a esa realidad extradimensional; de hecho, se trata de un paso a través de las montañas. Es la Puerta Oscura, en todo caso, la que conecta el paso con aquella realidad asombrosa en donde los Muertos —en realidad, los No Muertos— esperan ser convocados nuevamente por el rey.

Si bien los fenómenos que describe el autor en estos pasajes —no la técnica que los produce— se ajustan casi perfectamente a la ciencia ficción y, más específicamente, al Horror Cósmico, también hay que decir que J.R.R. Tolkien aborrecía el género. No solo le parecía menor, sino absurdo. A pesar de eso, emplea varios recursos típicos a lo largo de El Señor de los Anillos.

Después de todo, no es caprichoso que Tolkien centre su atención en Gimli para dar cuenta de esos extraños fenómenos de tiempo y espacio en el interior de una caverna, probablemente el sitio en el que más cómodo se sentiría un Enano. Eso refuerza la sensación de inquietud, de terror, que crece a cada paso a medida que la compañía se interna en lo que claramente no es sólo una caverna, sino un espacio, o un no espacio, fuera de nuestra realidad.

La genialidad de Tolkien le permite configurar un pasaje sumamente inquietante sin caer en referencias conocidas, y menos aún en aquellas que nos hagan pensar en la ciencia ficción o en el Horror Cósmico directamente; sino más bien todo lo contrario: el autor recurre a guiños muy refinados, como Aristóteles y aquella idea (falsa) de que pueden verse estrellas reflejadas en el fondo de un pozo durante el día, algo presente en los comentarios del filósofo y, en este caso, también en la experiencia sensorial de Gimli.

La discusión está abierta, desde luego, aunque muchos seguidores de Tolkien no se sientan a gusto con ella, sobre todo con la terminología, ya que el concepto es básicamente el mismo:

Si uno atraviesa un portal que comunica con un sitio en el cual los muertos se manifiestan, y que al cruzarlo en sentido inverso esos mismos perjuros pueden actuar en el plano físico, entonces claramente estamos frente a un portal interdimensional.




Tierra Media. I Taller de literatura.


Más literatura gótica:
El artículo: Aragorn, el Sendero de los Muertos y un pasaje a la Cuarta Dimensión fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

rompecabezasymatices dijo...

Nunca hubiese relacionado a Tolkien con el horror cósmico, pero ahora leyendo los extractos que citas definitivamente hay pinceladas de ello en la obra. Pensandolo un poco, es difícil no caer en el horror cósmico cuando en fantasía se habla de portales interdimensionales u otros elementos relacionado a algo ajeno a nuestro entorno.

Jorba dijo...

Dos de mis autores favoritos relacionados Lovecraft y Tolkien es algo grandioso, esa cita sobre Gimli es sencillamente fantástica describiendo el horror propio del universo lovecraftiano

Alejandro Herrnsdorf dijo...

No temo a los espectros de los muertos, dijo Legolas.

Buenísimo análisis.



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Relato de David H. Keller.
Análisis de «El Templo» de H.P. Lovecraft.
Consultorio paranormal.

Tierra Media.
Relato de Henry Hasse.
Análisis de «El Montículo».