Richard S. Shaver y el mapa oculto en un cuento de Lovecraft


Richard S. Shaver y el mapa oculto en un cuento de Lovecraft.




La obra de H.P. Lovecraft, y sobre todo los Mitos de Cthulhu, han cautivado a una gran cantidad de autores a lo largo de los años. Algunos ampliaron ese universo fabuloso, otros lo deformaron, y finalmente están los que creyeron que H.P. Lovecraft construyó sus ficciones a partir de algo tangible, de algo real. De hecho, aún hoy el maestro de Providence es considerado como un profeta por la Orden Tifoniana, entre otros cónclaves que afirman que los relatos de H.P. Lovecraft no son del todo ficciones.

Antes de entrar en la historia del mapa oculto en un cuento de Lovecraft es necesario repasar brevemente la vida del hombre que creyó descubrirlo.

Richard S. Shaver (1907-1975) fue escritor de segundo orden en el ámbito del relato pulp y la ciencia ficción, aunque de hecho ocupó un espacio considerable en revistas como Amazing Stories. Su mayor virtud no estaba en su ingenio, sino en la afirmación de que toda su obra estaba basada en experiencias reales con una antigua civilización subterránea.

Shaver sostenía que esas experiencias en la Tierra Hueca eran disimuladas bajo la apariencia de relatos fantásticos. Esto creó un revuelo considerable en el ámbito del pulp —llamado el Misterio de Shaver (The Shaver Mystery)—, y atrajo la atención de autores de la talla de Phillip K. Dick, entre otros afines a las conspiraciones.

No es nuestra intención vindicar las afirmaciones de Richard S. Shaver, sobre todo porque no tiene demasiado sentido oscurecer experiencias reales bajo el manto de la ficción y luego revelar la naturaleza de ese ardid. Como ejercicio publicitario puede ser eficaz, pero también es exiguo para la análisis. Lo que aquí nos interesa es encontrar cuál fue la primera pista que tomó Shaver para descubrir aquella misteriosa civilización subterránea, según él, dueña de un saber y una tecnología muy superiores a la nuestra.

Esa pista está en un cuento de H.P. Lovecraft.

Hay algunos puntos en común entre ambos autores: contrajeron matrimonio con mujeres mayores, de procedencia rusa y judía —un dato interesante a propósito de la supuesto racismo y misoginia H.P. Lovecraft—, los dos eran escritores de escaso renombre, interesados en el relato de terror, y ambos vivían en una realidad, digamos, distinta a la de los demás.

Richard S. Shaver era una persona mentalmente enferma, con frecuentes ataques de ansiedad y de depresión. Para muchos, quizás sufría de esquizofrenia paranoide. H.P. Lovecraft era bastante más equilibrado, aunque rara vez salía de su hogar, y sus vínculos eran casi exclusivamente epistolares. En síntesis, era un hombre más disfuncional que demente. En 1937, año de la muerte de H.P. Lovecraft, es probable que Richard S. Shaver estuviese recluido en un hospital psiquiátrico.

El matrimonio de H.P. Lovecraft y Sonia Greene duró apenas dos años. Ese fracaso sentimental se debió, tal vez, a una mudanza a Nueva York que el maestro de Providence no soportó —aunque participaría asiduamente en el Kalem Club—. La ciudad no era lo suyo. Por otro lado, Richard S. Shaver y Sophie Gurvitch, su primera esposa, pasaron cuatro años de lánguida vida matrimonial, hasta que ella lo internó en un hospital psiquiátrico.

Sabemos que Richard S. Shaver era un entusiasta lector de revistas como Weird Tales, y que creía firmemente que algunas de esas historias estaban basadas en hechos reales. Una de ellas: El estanque de la luna (The Moon Pool), de Abraham Merritt, lo obsesionó profundamente —vale aclarar que este cuento narra la historia de una ciudad subterránea—; pero su mayor referente en el género era, naturalmente, H.P. Lovecraft. A su vez, sabemos también que H.P. Lovecraft nunca leyó a Richard S. Shaver; de hecho, éste no había publicado ni un solo relato cuando el maestro de Providence falleció en 1937.

La obsesión de Richard S. Shaver con H.P. Lovecraft, y la supuesta existencia de un mapa oculto en uno de sus relatos, quedaron expresamente reflejadas en un ensayo publicado en 1946 en la revista Vampire, titulado: Lovecraft y los Deros (Lovecraft and the Deros).

Los Deros son aquellas criaturas subterráneas y perversas que pueblan los relatos de Richard S. Shaver. Según él, los Deros, que además están emparentados con la humanidad, cuentan con un extenso sistema de cavernas y ciudades subterráneas en todo el mundo, y esto se debe a un ancestral cataclismo que exilió a los Titanes, Atlantes y Lemurianos, a propósito de una inconcebible tormenta solar. Los Deros, en vez de huir del planeta, se refugiaron bajo la superficie.

Durante los incontables milenios que los Deros vivieron en ausencia de la luz del sol, comenzaron a degenerarse físicamente, volviéndose seres atrofiados, informes e incapaces de razonar de forma constructiva. Ahora bien, los Deros habitan en lo más profundo del planeta, pero también hay una civilización intermedia entre sus ciudades y la superficie: los Teros, que de algún modo perpetúan la religión de los Atlantes, y gracias a ello han podido revertir el proceso degenerativo que se produce en ausencia de la luz solar.

Shaver advierte que los Deros son mucho más numerosos, y beligerantes, que los Teros. De hecho, los Deros vienen ganando esa guerra ancestral, razón por la cual han accedido a la tecnología atlante pero sin el sentido moral y la inteligencia necesarias para aplicarla responsablemente. En resumen: cuando los Teros por fin sean vencidos, los Deros ascenderán a la superficie para acabar con nosotros.

¿Qué tiene esto que ver con H.P. Lovecraft?

De acuerdo a Shaver, los Deros poseen la tecnología necesaria para inducir sueños en la humanidad, que a menudo son tomados simplemente como pesadillas más o menos vívidas, pero que en manos de personas sensibles —o mentalmente inestables— pueden traducirse en ilusiones cabales. En este sentido, los relatos de H.P. Lovecraft, todo el corpus de su imaginación, en realidad estarían basados en visiones que le fueron proyectadas por los Deros.

Toda la mitologia de Richard S. Shaver se basa en ese principio: H.P. Lovecraft, así como un puñado de autores y lunáticos alrededor del mundo, lograron traducir las visiones proyectadas por los Deros en términos de ficción; y es justamente en la ficción donde se puede hallar rastros de ese vínculo onírico.

En el ensayo Lovecraft y los Deros, Shaver asegura que hay un mapa oculto en el cuento de Lovecraft: El montículo (The Mound), y añade:


(El Montículo) es el mejor retrato sobre el Inframundo que he leído. Si quitamos aproximadamente el 20% de la extraña ornamentación de Lovecraft, tendriamos una representación exacta.

(... is the best picture of the Underworld as I ever read. Take off about twenty per cent for Lovecraft's weird ornamentation and you have an exact picture)


Para Shaver, este cuento de Lovecraft contiene la clave para acceder a las regiones subterráneas, una clave oculta, desde luego, y cuyo descifrado no se aclara en el ensayo.

El montículo (The Mound) fue publicado tres años después de la muerte de H.P. Lovecraft, más precisamente en la edición de noviembre de 1940 de la revista Weird Tales. Su nombre ni siquiera se menciona en aquella publicación. La acreditación le corresponde a Zealia B. Bishop, una autora con la cual el maestro de Providence trabajó en varios cuentos como escritor fantasma.

Es decir que únicamente el concepto de El montículo le pertenece a Zealia Bishop —una deforme y monstruosa civilización subterránea—. El resto es obra de H.P. Lovecraft; lo cual contradice por completo las afirmaciones de Shaver, que propone quitar la ornamentación lovecraftiana y quedarse con el concepto principal como testimonio de la existencia real de los Deros.

Más allá de estas discrepancias, lo cierto es que para Richard S. Shaver El montículo no es una pieza de ficción, sino un retrato velado de una antigua civilización subterránea, poblada por seres horriblemente deformes, que año tras año se abren camino hacia la superficie.

La anécdota, al menos para mí, es interesante. Shaver no era malicioso, sino incapaz de discernir la realidad de la ficción. Creyó realmente que H.P. Lovecraft compartió con el mundo su conocimiento y sus experiencias singulares con aquella civilización subterránea, y que él mismo era capaz de continuar esa misión si descubría la clave oculta en uno de sus cuentos.

No podemos afirmar que lo haya logrado, pero tampoco que haya fracasado.




Libros extraños. I Libros de H.P. Lovecraft.


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