Christina Georgina Rossetti nos propone revelarnos la verdad, la única verdad.
No se trata de una verdad universal, aplicable a toda la humanidad, sino la verdad concebida por una doncella victoriana, tejiendo sus penas y alegrías en forma de verso, encerrada en el solitario reino de su habitación.
Pero quizás la cuestión no tenga que ver con el contexto, ya que hasta los apocalípsis más elaborados y aterradores fueron rigurosamente creados por hombres. De manera que bien podemos imaginar que esta visión, soñada en un pulcro cuarto femenino, tenga las mismas posibilidades de producirse que aquellos otros, pensados por ascetas y lujuriosos amantes de Dios.
Langostas y jinetes son imágenes absurdas, un espino decrépito contra un crepúsculo gris es poesía.
No creo que sea necesario decir a cuál de estas visiones le rendimos culto.
No se trata de una verdad universal, aplicable a toda la humanidad, sino la verdad concebida por una doncella victoriana, tejiendo sus penas y alegrías en forma de verso, encerrada en el solitario reino de su habitación.
Pero quizás la cuestión no tenga que ver con el contexto, ya que hasta los apocalípsis más elaborados y aterradores fueron rigurosamente creados por hombres. De manera que bien podemos imaginar que esta visión, soñada en un pulcro cuarto femenino, tenga las mismas posibilidades de producirse que aquellos otros, pensados por ascetas y lujuriosos amantes de Dios.
Langostas y jinetes son imágenes absurdas, un espino decrépito contra un crepúsculo gris es poesía.
No creo que sea necesario decir a cuál de estas visiones le rendimos culto.
La única certeza.
The one certainty, Christina Georgina Rossetti.
Vanidad de Vanidades, dice el Predicador,
Todas las cosas son Vanidad.
El ojo y el oído no pueden llenarse
Con imágenes y sonidos.
Como el primer rocío, o el aliento
Pálido y súbito del viento,
O como la hierba arrancada del monte,
Así también es el hombre,
Flotando entre la esperanza y el miedo:
¡Qué pequeñas son sus alegrías,
Qué diminutas, qué sombrías!
Hasta que todas las cosas terminen
En el lento polvo del olvido.
Hoy es igual que ayer,
Mañana uno de ellos ha de ser;
Y no hay nada nuevo bajo el sol:
Hasta que la antigua Raza del Tiempo corra
El viejo espino crecerá en su cansado tronco,
Y la mañana será fría, y el crepúsculo, gris.
Christina Georgina Rossetti.
Más poesía gótica:
El poema de Christina Rossetti, La única certeza (The One Certainty), fue traducido al español por El Espejo Gótico. Para la utilización de nuestra versión escríbenos a: elespejogotico@gmail.com










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