«El hombre lobo»: Anne S. Bushby; poema y análisis


«El hombre lobo»: Anne S. Bushby; poema y análisis.




El hombre lobo (The Werewolf) es un poema gótico de la escritora inglesa Anne S. Bushby (¿?— 1875), publicado de manera póstuma en la antología de 1876: Poemas de la difunta Anne S. Bushby (Poems by the Late Anne S. Bushby).

El hombre lobo, tal vez uno de los mejores poemas de Anne S. Bushby, retrata el encuentro de una mujer y su pequeño hijo con un hombre lobo (ver: Razas y clanes de hombres lobo)

La obra de Anne S. Bushby fue prácticamente olvidada, sobre todo debido al reconocimiento que obtuvo como traductora al inglés de los cuentos de Hans Christian Andersen (ver: El cuento de hadas y el plan para «civilizar» a las mujeres). Sin embargo, allí podemos encontrar algunas piezas exquisitas, como sin dudas lo es El hombre lobo, un poema sencillo que se inscribe en la tradición del romanticismo.

La fascinación de Anne S. Bushby por Hans Christian Andersen nos sitúa en el escenario principal del cuento de hadas: el bosque encantado (ver: La psicología del bosque encantado). Además, es de noche, los árboles se agitan, el viento susurra entre las hojas, y esta madre se queda sola con su hijo mientras su esposo se mete en el bosque buscando algo de madera para reparar el carro en el que estaban viajando.

Entonces, desde las sombras del bosque aparece un hombre lobo, pero la mujer de algún modo logra ahuyentarlo pronunciando el nombre de Dios y arrojándole un trozo de su ropa. Al regresar a casa, la luz ilumina el rostro del esposo, de cuyos dientes cuelgan algunos jirones de tela. ¡Él es el licántropo que la atacó! Al reconocerlo, el hombre vuelve a transformarse (ver: Psicología del hombre lobo)

El hombre lobo de Anne S. Bushby se nutre de las leyendas medievales que, eventualmente, se convertirían en cuentos de hadas. Aquí, la figura de alguien familiar que por las noches se convierte en hombre lobo y es capaz incluso de devorar a su esposa e hijo, es un motivo recurrente en estas historias folclóricas (ver: El Hombre Lobo y la Mujer Loba: algunas diferencias de género en la ficción). En cierto modo, la figura del licántropo representa una parte de nosotros mismos que existe en los sótanos del subconsciente, un impulso salvaje que, en este caso, incluso es capaz de matar su vínculo más fuerte con la sociedad y la civilización: la familia (ver: El origen del hombre lobo y la licantropía)




El hombre lobo.
The Werewolf, Anne S. Bushby (¿?— 1875)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Fue a medianoche, y aunque la luna proyectaba una luz pálida,
sobre el bosque encantado colgaba
una espesa niebla, y entre las hojas el viento aullaba.
En un carro por ese salvaje camino,
un campesino conducía a su esposa e hijo.

«A las hadas no debes temer,
ellas bailan bajo la luna en el claro verde.
Si la lechuza chillara desde aquel pantano,
di una oración, no escuches su voz áspera.
Lo que veas, no temas, pero abraza al niño», dijo el padre.

«¡Adelante, viejo caballo! Detrás de ese árbol
puedo ver el campanario de nuestra iglesia.
¡Vamos! Pero, espera, detente un momento.
La rueda está a punto de romperse;
buscaré algo de madera y la arreglaré, querida;
sujeta al niño y no temas!»

Una hora podría ella haber estado sola,
cuando escuchó un ruido: «Oh, ¿qué es eso?»
¡Un sabueso negro como el carbón!
¡Ella reconoce al hombre lobo mientras él enseña los dientes!
Mira fijamente a su hijo,
y ella le arroja el delantal mientras él salta.

Sus afilados dientes lo muerden;
pero ella clama a Dios pidiendo ayuda, y él huye,
Sus brazos envuelven al indefenso bebé,
se sienta como una estatua, pálida y fría.
Pero pronto su esposo está a su lado,
y ahora cabalgan a salvo.

Al llegar a casa, se enciende una luz
que ilumina un pensamiento horrible:
«¿Qué, mi amor, son estos hilos
que cuelgan de tus dientes?
¡Entonces tú eres un hombre lobo!»
«¡Tus palabras —dijo él— me han liberado de nuevo!»


‘Twas at the middle hour of night;
And though the moon gave her pale light,
O’er the haunted wood a thick mist hung
And the wind was howling its leaves among.
In a cart along that way so wild
A peasant was driving his wife and child.

“For the fairy folks thou need’st fear not,
They dance ‘neath the moon on yon green spot.
Should the screech-owl cry from yonder marsh,
Say a prayer, nor heed its voice so harsh.
Whate’er thou seest, be not afraid,
But clasp the child,” the father said.

“Forward, old horse! Behind yon tree
Our church’s steeple I can see.
Get on! But hold, a moment stop–
The linch-pin is about to drop;
‘Tis crack’d–I’ll cut a stick, my dear;
Hold fast the child, and have no fear!”

An hour alone she might have sat,
When a noise she heard–“Oh, what is that?”
Lo! a coal-black hound! She sees and knows
The werewolf! while his teeth he shows,
And glares upon her child, she flings
Her apron o’er it as he springs.

His sharp teeth bite it; but she cries
To God for help, away he flies.
Her arms the helpless babe enfold,
She sits like a statue, pale and cold.
But soon her husband’s by her side,
And onwards now they safely ride.

Arrived at home, a light is brought;
She starts, as with some horrid thought:
“What? Husband! husband! can these be
Threads hanging from thy teeth I see?
Thou art thyself a werewolf then!”
“Thy words,” he said, “have set me free again!”


Anne S. Bushby
(¿?— 1875)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas victorianos.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Anne S. Bushby: El hombre lobo (The Werewolf), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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