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10 señales de que estás leyendo una (mala) novela erótica


10 señales de que estás leyendo una (mala) novela erótica.




Cada género literario tiene sus lugares comunes, sus convenciones, sus hábitos, que el lector apasionado asume como parte de la experiencia. Sin embargo, algunos autores han llevado estas costumbres a un extremo tal que es casi imposible distinguirlas del absurdo.

La frecuencia de estos lugares comunes en la novela erótica es directamente proporcional a su calidad. Es decir, cuánto peor sea la novela mayor será la insistencia del autor en aturdirnos con hábitos que, aislados, resultan lo suficientemente ridículos como para destrozar cualquier argumento.

Repasemos los 10 señales principales de que estás leyendo una mala novela erótica.



10- Morderse los labios - Tocarse el pelo - Dar vuelta los ojos.

Para establecer la inocencia o poca experiencia de los personajes femeninos los autores de novelas eróticas suelen asignarles algunos tics que las delatan.

Cuando las chicas se ponen nerviosas, normalmente en presencia del semental de turno, suelen morderse los labios, tocarse insistentemente el pelo e incluso dar vuelta los ojos, algo poco aconsejable salvo que se esté sufriendo un ataque de epilepsia.


9- Lectura de la mirada.

En la novela erótica todo el mundo cultiva el extraño hábito de leer la mirada.

Con solo mirarse a los ojos los amantes son capaces de interpretar una amplia gama de emociones, desde el deseo y la excitación, naturalmente, a urgencias fisiológicas más austeras.


8- Electricidad.

El contacto entre los amantes, incluso el más leve y casual roce de la piel, les produce una tremenda descarga eléctrica. Ahora bien, si estamos en presencia de una novela erótica realmente mala, la electricidad también se sentirá en el ambiente.

Los riesgos de morir electrocutado en estos encuentros es sospechosamente bajo.


7- Machos alfa.

Perfecto, a las mujeres les gustan los chicos malos, al menos por un tiempo, Sin embargo, es realmente difícil cruzarse con una novela rosa en donde el protagonista no sea un verdadero macho alfa de tiempo completo: áspero, seguro de sí mismo y endiabladamente atractivo. La mayoría de las autoras, sin embargo, relacionan esta idea de la masculinidad con la posesividad.

Cuánto más confiado sea el sujeto más posesivo se muestra, lo cual resulta tan paradójico como una muestra acabada de inseguridad. Eso sí, a modo de defensa, su comportamiento anacrónico se justifica siempre por experimentar ALGO que nunca antes les había pasado.

Casi todos ellos son millonarios. Los hay más modestos, claro, tipos exitosos en foros donde no abunda el dinero pero sobra prestigio. El asunto es el poder, la posición, el estátus. El macho alfa solo alcanza esta condición cuando pertenece a una clase diferente al de ella.

El macho alfa se desplaza en autos de alta gama, aviones privados y yates. La hembra, en cambio, está acostumbrada a utilizar el transporte público, donde las apoyadas, refriegues y transferencias de sudor adquieren tintesverdaderamente kafkianos.


6- Estatura.

No importa cuán estilizada sea la protagonista, el hombre de las novelas eróticas posee una estatura que supera a la de la mujer en unos 20 o 30 centímetros.

Una forma eficiente de valorar la calidad de estas obras es verificar cuántas veces él la «levanta como si fuera una pluma».


5- Ropa - Higiene.

En la oficina, en el banco, en el supermercado, incluso fregando los pisos de un sórdido apartamento, ella siempre tendrá puesta su mejor ropa interior; y tacos, claro.

La depilación tampoco suele ser un problema a la hora de los primeros encuentros casuales. En la vida real, sin embargo, un encuentro fortuito un miércoles a las seis de la tarde puede transformar cualquier novela rosa en un clásico del Edgar Allan Poe.

Las protagonistas femeninas suelen darse un promedio de cuatro o cinco duchas diarias. Tal vez por eso cuando ellas se sueltan el cabello éste emite una fragancia que el macho alfa siempre percibe como a flores.

Tampoco hay que despreciar la cifra de camisas que ellas les arrancan a sus varones a lo largo de la historia. O el escaso número de infructuosos desabroches de corpiño, por ejemplo.


4- Ascensores calientes.

La escena apasionada en el ascensor no falta ni siquiera en la novela rosa situada en el período isabelino. Es extraño, sin embargo, que en este tipo de ámbitos en la vida real las damas se sientan más inclinadas al horror que a la excitación frente a un varón que no conocen.


3- Órdenes.

Los tipos de las novelas eróticas no funcionan si no tienen el control. Y ellas, para colmo, se vuelven inoperantes si no reciben las directivas correspondientes. Incluso el orgasmo se produce cuando el macho de turno se los ordena: «Acaba» (o «córrete para mí», para nuestros amigos en España), funciona como una especie de «ábrete sésamo».

La capacidad de las protagonistas para asumir esta orden de inmediato es francamente admirable.


2- El tamaño sí importa.

Ya en el terreno de las dimensiones corporales, ellos siempre poseen una dotación equina que contrasta con la estrechez de ellas, lo cual generalmente deriva en un tipo de encuentro pletórico de aperturas y enroques magistrales.

No obstante, el desempeño de las hembras también suele estar a la altura del desafío. Reciben con gratitud ese soberbio ejemplar, cuyas dimensiones podrían provocar el desmayo por falta de suministro sanguíneo al cerebro, y lo desagotan en repetidas ocasiones con un voluntarismo que conmueve.


1- Problemas hormonales.

Casi TODAS las protagonistas femeninas de la novela rosa llevan años, si no toda la vida, sin tener sexo.

No obstante, TODAS toman anticonceptivos porque TODAS padecen severos trastornos hormonales.

En cierta forma, la mujer en la novela erótica es una especie de boy-scout: siempre está lista, siempre está bien predispuesta, y siempre cumple los deseos del macho.

Aquella máxima de «pídeme lo que quieras» se traduce en la vida real como «esta es la lista de cosas que puedes pedirme».




Feminología: la mujer en la literatura. I Novelas.


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El artículo: 10 señales de que estás leyendo una (mala) novela erótica fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

12 comentarios:

Gatira Aleister Curiel dijo...

¡Me divirtio tanto!, gracias por los tips.

Scarlett dijo...

Hay unas pocas novelas eróticas que me gustaron, fue antes de 50 Sombras y la verdad me da miedo volverlas a leer, porque tal vez son peores de lo que recuerdo xD

Jes-kun dijo...

Claro está que todo esto se refiere a ardides de 50 sombras de Grey.
Siendo tan frecuente la publicación de este tipo de artículos en el Espejo Gótico, diría que esa novelilla te ha influenciado profundamente, Sebastián.

Learsi dijo...

Dotaciones equinas?
Jaja.
Muy buen .... artículo?

Lefreirg dijo...

Soy tu fan.

Freedom dijo...

Evidentemente esta persona tiene problemas con la trilogia de 50 shades
Un sujeto con evidente deficiencia sexual?
Una mujer feminista fracasada en el amor?

Alexz dijo...

Que triste y mediocre post.
Mínimo de madurez y respeto.
A parte de post llenos de apatía y celos... usted escribió un libro?
Como escritora leer un obvio y ridículo artículo como estos me da lástima. Hay libros de todos para todos, y es hasta infantil ir por allí oculto tras una pantalla recriminar un trabajo que de darse la circunstancia no lo superaría.

Sebastián Beringheli dijo...

Extraño que se acuse de "esconderse detrás de una pantalla" a alguien que firma con su nombre y apellido; y más aún cuando la acusación procede de alguien que asegura, creo, llamarse "Alexz". Escribir un libro no es ninguna epopeya. Yo mismo he cometido esa imprudencia en varias ocasiones. De todas formas, la crítica es parte del proceso y resulta legítima aún en la más obstinada defensa del erotismo menopáusico.

Svet dijo...

Es un libro basura, solo sirve para entretener a las masas carentes de criterio.

Unknown dijo...

Verdaderamente reí mucho con este artículo y aunque es común encontrar que las novelas románticas pueden llegar a ser un cliché... Me parece que con este artículo categorizariamos al menos al 99% de las novelas románticas como malas, ya que la mayoría pueden cumplir con al menos 2 puntos de estos, (ya que este artículo no dice cuentos parámetros se deben cumplir). Sin embargo, esto no necesariamente es cierto. Debo decir que juzgar y generalizar es cezgar la realidad, los hombres prefieren leer suspenso, acción , terror... y las mujeres preferieren novelas románticas. Somos diferentes y nos gustan cosas diferentes. Los hombres desean a una belleza de mujer con curvas de infarto y las mujeres también deseamos al clon de Brad Pit... son fantasías al fin y al cabo.
Saludos cordiales.

Anónimo dijo...

Pues a mi el terror me excita y Brad Pitt me resulta transparente,en cambio presénteme usted un Dario Argento en la treintena y vera como se inunda de nenúfares este sepulcro de carne tibia y temblorosa... ;-)

Anónimo dijo...

¿Qué se supone que es "cezgar"?
Muy gracioso el artículo; al cuerno con las criticonas que tienen el ano fruncido.