El aroma de jazmines invisibles


El aroma de jazmines invisibles.




Nuevamente otro viernes en el Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico, esta vez con una experiencia relacionada con lo olfativo, y más precisamente con la sensación de oler el perfume de flores sin que haya un origen que lo justifique (ver: Entidades que se manifiestan a través del olor)

Algunos sostienen que este tipo de experiencias olfativas, cuando son agradables, como el caso del aroma a flores, constituyen una visitación de agradecimiento, una manifestación, en definitiva, que responde espiritualmente a la sinceridad y devoción de la persona que la experimenta (ver: Un espíritu está tratando de comunicarse conmigo)


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No soy una persona particularmente sensible a lo paranormal. Conozco personas que lo son y, a veces, me siento un poco celoso (pero también afortunado) de no tener el mismo «don» que ellas. No obstante, he tenido algunas experiencias paranormales en mi vida, o al menos eso creo, porque en definitiva uno nunca sabe si lo que está experimentando es paranormal o solo tu mente jugándote una mala pasada.

Lo que estoy a punto de compartir con El Espejo Gótico es la única experiencia que está más allá de toda duda para mí, aunque de hecho es la más subjetiva y, por lo tanto, la más cuestionable en términos de lógica. Tiene que ver con los olores, o mejor dicho, con un olor en particular: el aroma de flores invisibles (ver: El olor de los ángeles, demonios, espíritus y fantasmas)

Sucedió el año pasado. Era temprano en la mañana. Acababa de despertarme. Recuerdo que hacía bastante frío, lloviznaba. Me duché, fui a la cocina, preparé café y me quedé un poco perdido en mis pensamientos. Al mirar por la ventana pensé en mi madre, y en el día de su muerte, con un clima horrible como el que hacía entonces. Antes de darme cuenta estaba completamente absorto en ese recuerdo.

De algún modo reviví el dolor, el cansancio de ese día, pero también la tensión del funeral, esa sensación de desolación cuando emprendes el camino de regreso a casa sabiendo que no volverás a ver a la persona que se ha ido, al menos no en este plano.

De repente sentí este olor...

No, no lo sentí, directamente me envolvió: el olor de flores exuberantes y poderosamente fragantes. El olor era tan fuerte que se sentía como si hubiera entrado en una floristería, era dulce, intenso, y saturó completamente mis fosas nasales (ver: El olor de los fantasmas y los olores fantasma)

Inmediatamente entendí lo que estaba pasando.

Jazmines.

El olor era a jazmines.

Respiré profundamente y sonreí. Evidentemente, el recuerdo de mi madre, que adoraba a los jazmines, me había sugestionado de tal modo que ahora podía olerlos. Después de todo, no es extraño que los recuerdos a veces activen regiones del cerebro completamente involuntarias. Uno revive sonidos, texturas, olores...

Apenas intenté racionalizar la experiencia el olor a jazmines se volvió más fuerte. Decidí, más por impulso que por otra cosa, concentrarme lo máximo posible en el olor. No quería que se convirtiera en una experiencia dudosa, incluso para mí. Así que cerré los ojos para anular cualquier otro estímulo, y simplemente olí (ver: Cuando algo invisible te respira en la cara)

El olor a flores duró, como máximo, unos treinta segundos. Fue intenso, y claramente identificable como olor a jazmines durante los primeros diez segundos, aproximadamente.

Inhalé profundamente para tratar de apreciarlo tanto como fuera posible. Entonces, el olor comenzó a desvanecerse. Simplemente se fue. Me quedé con una sensación de profunda satisfacción, serenidad y gratitud.

Todos los días sigo la misma rutina: despertarme, ducha, preparar café, y quedarme abstraido en mis pensamientos durante unos minutos. He intentado repetir la experiencia, incluso en días con condiciones climáticas iguales, recordando a mi madre, pero el olor a jazmines nunca regresó.

Nunca he olido algo tan extraño. Claramente se trataba de aroma a jazmines, y si bien al oler algo difícilmente podamos definir su orientación, es decir, saber si viene de esta u aquella dirección, esa mañana me sentí rodeado por el olor. Estaba a mi alrededor. Por todas partes (ver: Espíritus y «ambientes cargados»)

Sé perfectamente que existen muchas explicaciones posibles para mi experiencia. No me interesa demasiado entrar en ese terreno, porque he olido jazmines reales muchas veces desde la muerte de mi madre y nunca me han producido una conexión tan fuerte con su recuerdo (ver: Espíritus que no abandonan su antigua casa)

El olor que experimenté fue fuerte, repentino, y desapareció en un período de tiempo relativamente muy corto, como si pasara a mi lado.

No estoy seguro de querer encontrar una explicación. No sé si al recordar a mi madre aquella mañana de algún modo me sintonicé con ella, como una especie de señal de radio o algo así. Todo lo que sé es que ninguna explicación racional o científica podría desacreditar completamente mi experiencia.

¿Qué es lo que pienso al respecto?

No lo sé realmente. Como dije antes, no soy una persona especialmente sensible a lo paranormal. Tal vez recibí una especie de «aquí estoy» de parte de mi madre, y aunque esto sea una posibilidad remota, fácil de pulverizar racionalmente, de algún modo me hace sentir bien (ver: Sentir «presencias» cuando estás solo)

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En primer lugar, agradecemos a nuestro amigo por compartir su experiencia. Ciertamente resulta conmovedora.

Desde siempre, los encuentros con fantasmas han estado acompañados de descripciones de sus olores terrenales: un perfume singular, una loción para después de afeitarse, café, tabaco, quizás algo más personal, como el aroma a jazmines. En estos casos, las personas que ven o sienten la presencia de un ser querido que ha muerto a menudo describen haber notado una fragancia abrumadora, antes o después de la experiencia propiamente dicha (ver: Experiencia aparicional: cuando sentimos que no estamos solos)

Pero a veces, como en este caso, el olor es la experiencia.

Al igual que sentir o ver un espíritu o un fantasma, el olfato es una experiencia casi imposible de capturar; pero ambos, sin lugar a dudas para la persona que los experimenta, están allí. Tampoco es posible probar que uno ha olido algo. Los olores, como los espectros, se desvanecen rápidamente (ver: ¿Los fantasmas saben que están muertos?)

Aunque normalmente pensamos en los perfumes como algo agradable, lo cierto es que están profundamente entrelazados con nuestra propia mortalidad. Usamos perfumes para enmascarar el hecho de que nuestros cuerpos huelen, y no precisamente bien. Sin embargo, los olores fantasma, es decir, olores que no tienen un origen evidente, pero que se perciben con absoluta claridad, poseen cualidades distintas a las de los olores terrenales, aun cuando parece que huelen exactamente igual.

Me explico.

Los olores fantasma, por ejemplo, a jazmines, o por tal caso a cualquier flor, no huelen, bueno, precisamente bien. En apariencia, son idénticos al olor que evocan, pero en última instancia constituyen una perturbación, que normalmente es intensa, abrasiva, como una explosión de aroma que aparece y desaparece igualmente rápido.

Personalmente, nunca no he olido a un fantasma, o eso creo al menos, y ciertamente oler jazmines invisibles me aterrorizaría menos que el olor a humo o a cabello quemado. En cualquier caso, el olor de los espíritus juega con las asociaciones entre el olfato y la memoria, en un marco de extrema fugacidad.

De todos modos, es absurdo juzgar una experiencia olfativa. Algunos olores nos visitan con la misma fugacidad de los recuerdos. Visto objetivamente, ¿qué podría ser más fantasmal que el olor? Estamos hablando aquí de una manifestación, de algo que puede sentirse claramente, pero que luego se retira tan rápido como llegó, como los recuerdos que nos asaltan súbitamente.

Si un fantasma quiere manifestarse, anunciar su presencia, incluso transmitir un mensaje, los olores son una excelente opción (ver: La energía negativa en mi casa se manifestó). Después de todo, el olfato es uno de nuestros sentidos más agudos cuando se trata de volver a visitar nuestro pasado. La parte del cerebro que interpreta los olores trabaja en colaboración con el hipocampo y la amígdala, que a su vez gobiernan la emoción y la memoria. El proceso de información proveniente de los sentidos de la vista, el oído y el tacto, no pasan por la misma región del cerebro, lo cual significa que el olfato puede transportarnos a recuerdos que ni siquiera sabíamos que teníamos.

Teniendo todo esto en cuenta, parecería natural que un fantasma utilizara los olores para comunicarse con nosotros, sobre todo si busca provocar una respuesta emocional.

O tal vez sea al revés, y los fantasmas sean literalmente como los olores, una inesperada bocanada del pasado, insustituible cuando se trata de un ser querido.




Consultorio Paranormal. I Fenómenos paranormales.


Más Consultorio Paranormal:
El artículo: El aroma de jazmines invisibles fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción, enviar consultas o compartir tu experiencia, escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Unknown dijo...

He leido la entrada y me he quedado de piedra. Lo tenia olvidado. A mi me pasó lo mismo en una época en la que estaba muy angustiado, varias noches sentia ese aroma a jazmin, muy suave pero envolvente, que me aportaba serenidad. Ahora le encuentro alguna posible explicacion... Gracias. Por cierto, os he encontrado por casualidades sobre el post de Pan.. Me encanta la explicacion. Muy muy buen blog ;)



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