«Ningún hombre es una isla»: John Donne; poema y análisis


«Ningún hombre es una isla»: John Donne; poema y análisis.




Ningún hombre es una isla (No Man Is an Island) —también conocido como: Por quién doblan las campanas— es un poema metafísico del escritor inglés John Donne (1572-1631). Se trata de la Meditación XVII de su obra: Meditaciones (Meditations), a su vez, parte de la obra: Devociones sobre ocasiones emergentes (Devotions upon Emergent Occasions). El poema luego sería reeditado en la antología de 1633: Poemas (Poems).

Ningún hombre es una isla, tal vez uno de los poemas de John Donne más notables, integra dos de las frases más conocidas del autor: «Ningún hombre es una isla» y «Nunca preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti». El poema rechaza la idea de que cada uno puede seguir su propio camino, alejado de los demás. Todos estamos conectados.

El significado de Ningún hombre es una isla de John Donne es claro: no somos seres individuales, sino que pertenecemos a una gran familia, a una raza, la humanidad, y que la muerte de cualquier persona debería ser motivo de sufrimiento y pesar para todos nosotros, precisamente porque el Todo ha perdido una parte de sí.

Es decir que las campanas fúnebres que tocan la muerte de otra persona, también tocan para nosotros, no solo porque la muerte es una parte más de la vida, sino como un recordatorio de que nosotros mismos moriremos algún día.

Cuando John Donne escribió Ningún hombre es una isla se encontraba gravemente enfermo, y su propia muerte, así como el concepto de mortalidad, seguramente estaban presentes en su mente; de ahí que el poema resulte tan vívido, tan sincero.

La fuerza arrasadora de Ningún hombre es una isla no está en su significado, sino en el lenguaje que John Donne decidió utilizar. Habitualmente, sus poemas metafísicos elaboraban una sola idea, la exprimían en una serie de metáforas, y luego la llevaban hacia una conclusión, muchas veces deliberadamente absurda. En Ningún hombre es una isla, John Donne logra un desarrollo de la metáfora más contundente todavía: nadie vive o existe solo, y todos somos parte de algo más grande que nosotros mismos (ver: John Donne y el peligro del amor recíproco).




Ningún hombre es una isla.
No Man Is an Island, John Donne (1572-1631)

(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)


Ningún hombre es una isla
por sí mismo.
Cada hombre es una pieza de un continente,
una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra,
toda Europa queda disminuida,
como si fuera un promontorio,
o la casa de uno de tus amigos,
o la tuya propia.
La muerte de cualquiera me afecta,
porque me encuentro unido a toda la humanidad;
por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas;
doblan por ti.


No man is an island,
Entire all by itself,
Every man is a piece of a continent,
A part of the main.
If a clod (stupid person) were washed away by the sea
It would be Europe's loss
Just as much as if a promontory were
Or if your friend's house were.
Or if your home were.
Any man's death diminishes me,
Because I am involved in mankind.
And therefore, never ask who the bell tolls for;
It tolls for you.


John Donne
(1572-1631)




Poemas góticos. I Poemas de John Donne.


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El análisis, traducción al español y resumen del poema de John Donne: Ningún hombre es una isla (No Man Is an Island), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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