Los DUENDES degenerados de LUCRECIA BORGIA


Los DUENDES degenerados de LUCRECIA BORGIA.




Se produjo un asombroso hallazgo en la biblioteca de Jacinto del Módulo, aficionado al ateísmo del barrio de Villa del Parque. El día martes envió un largo correo al profesor Lugano a raíz de su investigación acerca de las distintas razas de seres del plano astral, adjuntando información pertinente respecto de otras criaturas insólitas, y evidentemente degeneradas, nunca antes descritas por los bestiarios medievales.

El erudito recurre a una áspera traducción de cierto párrafo epistolar adjudicado a Lucrecia Borgia, quien al parecer habría entrado en contacto con una curiosa raza de duendes, posiblemente de origen etrusco, conocidos como Verjotas.

Los Verjota descienden de la antigua creencia en espíritus elementales con gran destreza para el amor. Según Del Módulo, que rastreó ese parentesco en las páginas más áridas de la mitología, estos duendes estarían emparentados con los Lambetuto, muy temidos en la Provenza, y quizá con una discreta estirpe de djinns, los Jeropasah.

Según la leyenda, los Verjota irrumpen en las habitaciones de las muchachas y, citando a Del Módulo, hombre afín al romanticismo, retozan con ellas del modo más desvergonzado. Tras acabar la faena, los Verjota evaden hábilmente las maniobras vengativas de familiares y allegados, y se precipitan en la noche emitiendo un grito aterrador:


¡è nato un cornuto!


Que Del Módulo traduce caprichosamente como:


¡Ha nacido un cornudo!


En ciertas ocasiones, los Verjota pueden prolongar el asedio durante horas y horas, realizando verdaderas acrobacias capaces de ridiculizar a Casanova o al Marqués de Sade. Esto, sin embargo, puede ser peligroso, debido a que los Verjota poseen un tiempo de vida limitado en el plano terrenal.

Del Módulo adjunta algunas notas dramáticas que dan cuenta de los intentos desesperados de Lucrecia Borgia por reanimar a su duendes, ya exhaustos, mediante masajes. No obstante, una vez que el Verjota ha vaciado su energía vital no hay forma de volver levantarlo.

Destino ingrato —se lamenta Del Módulo— el de esos pequeños cretinos, acaso idéntico al de todos amoríos fugitivos; porque después de la furiosa labor del Verjota un vapor de remordimiento cae sobre sus amadas, que incluso llegan a negar que tales hazañas —no las del virtuosismo amoroso, sino las de la entrega absoluta, sin reparos— realmente hayan ocurrido.




Mitología. I Seres fantásticos de la mitología.


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