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Paradojas de «Volver al futuro»: física cuántica vs. ciencia ficción


Paradojas de «Volver al futuro»: física cuántica vs. ciencia ficción.




Mucho antes de que el doctor Emmet Brown montara su máquina del tiempo a bordo del LeLorean y Marty McFly se inmiscuyera en los inicios de la relación de sus padres, la ciencia especuló seriamente acerca de los viajes en el tiempo y sobre todo en sus paradojas.

De hecho, una de estas paradojas, conocida como la Paradoja del Abuelo (Grandfather Paradox), es la que sostiene casi todo el argumento de la película Volver al futuro.

La propuesta fue realizada por el autor de ciencia ficción Nathaniel Schachner, publicada en su relato fantástico de 1933: Voces ancestrales (Ancestral Voices).

La Paradoja del Abuelo puede resumirse del siguiente modo:

Un hombre viaja hacia atrás en el tiempo y mata a su abuelo antes de que éste y su abuela se conozcan. Como resultado, el hombre no nacerá. Sin embargo, si nunca nació es incapaz de viajar atrás en el tiempo para matar a su abuelo.

Esta paradoja es, hasta el momento, un argumento sólido contra la posibilidad de viajar atrás en el tiempo. Al alterar o eliminar por completo una causa (el Abuelo) estamos generando un amplio rango de efectos que nunca podrían ser los mismos que los gestados por la causa original.

En otras palabras, si un científico como Emmet Brown fuese capaz de construir una máquina del tiempo y viajar hacia atrás en el pasado, el simple hecho de viajar, de ocupar un espacio físico en el pasado, aún cuando no alterase nada visible (aunque respiraría, incorporaría bacterias, incluso exhalaría microorganismos del presente en el pasado), sería una acción capaz de crear una reacción en cadena que eventualmente le impediría haber construido la máquina del tiempo en el presente., con lo cual jamás habría podido viajar al pasado.

Todos recordamos que Marty McFly alteró involuntariamente el pasado, y que al regresar al presente encontró una realidad distinta. Esto está muy bien, y se acerca bastante a la física cuántica. El único detalle que no cierra es que en ese presente alterado no debería existir ninguna máquina del tiempo, ni siquiera un Marty McFly; ya que éste solo puede existir en un universo donde él mismo viaja al pasado.

Extraño, filosóficamente hablando, pero cierto en términos físicos. Marty McFly puede regresar en el tiempo justamente porque sin ese viaje su existencia sería imposible. Más aún, Marty nació, existe, por haber viajado en el tiempo.

Las fotografías que se borran en Volver al futuro son una buena forma de que podamos seguir el argumento, es decir, entender que la alteración de causas en el pasado repercuten en los efectos del futuro; sin embargo, es inexacta en términos de mecánica cuántica. De todas las líneas de tiempo posibles, Marty McFly solo nace en aquella en la que viajó al pasado.

Todo parece indicar que, al menos por el momento, debemos descartar la idea de construir una máquina del tiempo para viajar al pasado; salvo que seamos lo suficientemente audaces como para sacrificar la línea de tiempo en la que fuimos concebidos para efectuar ese viaje.

No obstante, la mecánica cuántica nos ofrece otras posibilidades igualmente seductoras.

Toda decisión es, en cierta forma, un dispositivo capaz de alterar el curso del tiempo. No hablamos aquí de grandes decisiones sino de pequeñas cosas, incluso banales, que funcionan como causas de una larga cadena de efectos realmente inconcebibles.

Supongamos, por ejemplo, que aquí y ahora tomamos una decisión: o bien terminamos de leer este artículo o lo descartamos.

Podemos imaginar esa decisión como si estuviésemos caminando por un sendero que se bifura: uno conduce a la finalización del artículo y el otro a su descarte. O, para los más memoriosos, como las páginas de aquellos libros infantiles de Elige tu propia aventura.

¿Listos?

No parece, después de todo, ser una desición difícil, o al menos una que pueda tener un impacto considerable en la historia del mundo; sin embargo, lo es.

Esas dos decisiones son reales: existen, independientemente de cuál de las dos tomemos. Si caminamos por nuestro sendero imaginario y tomamos la bifurcación de la derecha eso no impide que la otra siga existiendo, así como elegir un camino en las historias de Elige tu propia aventura no destruye las otras posibilidades.

Ahora resta pagar esa decisión durante el resto de nuestras vidas. La línea de tiempo en la que descartamos el artículo es ya inalcanzable para nosotros; sin embargo, no es ilusoria: existió, fue real, y al tomarla nuestro destino hubiese sido completamente distinto.

La mecánica cuántica afirma la existencia de algo llamado Multiverso, es decir, una seria finita pero inconcebible de universos posibles, donde todas las posibilidades de todo lo que puede ocurrir realmente ocurren. No se trata de universos paralelos, sino de líneas de tiempo que se abren constantemente frente a cada decisión que tomamos.

En ese Multiverso hay una cifra inconcebible de senderos que se bifurcan, es decir, de líneas de tiempo que se abren a medida que las transitamos y resolvemos pequeñas o grandes cuestiones cotidianas. Nuestro universo, nuestra línea de tiempo, es ésta y ya no podemos alterarla hacia atrás. De cara al futuro, sin embargo, somos capaces de cambiarla por completo.




Fenómenos paranormales. I Leyendas urbanas.


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El artículo: Paradojas de «Volver al futuro»: física cuántica vs. ciencia ficción fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

Jes-kun dijo...

Sólo Phillip J. Fry es la excepción del caso: él es su propio abuelo.

Anónimo dijo...

DeLorean