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«El ser bajo la luz de la luna»: H.P. Lovecraft; relato y análisis


«El ser bajo la luz de la luna»: H.P. Lovecraft; relato y análisis.




El ser bajo la luz de la luna (The Thing in the Moonlight) es un relato de terror del escritor norteamericano J. Chapman Miske, publicado en la edición de enero de 1941 de la revista pulp Bizarre Magazine.

Lo interesante de El ser bajo la luz de la luna es que está basado en una carta de H.P. Lovecraft a Donald Wandrei, fechada el 24 de noviembre de 1927, donde el autor de Providence relata un sueño particularmente horroroso.

En este contexto, El ser bajo la luz de la luna incluye, palabra por palabra, todas las descripciones hechas por H.P. Lovecraft en aquella carta, convirtiéndolo en coautor involuntario del cuento.

El protagonista de El ser bajo la luz de la luna, Morgan, es un hombre iletrado que, súbitamente, se siente forzado a escribir los hechos de un sueño que jamás ha soñado. Esa pieza onírica pertenece en realidad a un sujeto llamado Howard Phillips —claramente Lovecraft—, cuya dirección es el número 66 de College Street, Providence, Rhode Island.

El sueño ocurre en un lugar notablemente extraño, muy digno de los mejores relatos del Ciclo Onírico de H.P. Lovecraft.



El ser bajo la luz de la luna.
The Thing in the Moonlight, H.P.Lovecraft-J.Chapman Miske.

Morgan no es hombre letrado; de hecho, su inglés carece del más mínimo atisbo de coherencia. Por eso me tienen fascinado las palabras que escribió, aunque otros las han encontrado ridículas.

Estaba sólo aquella noche, cuando ocurrió. Súbitamente lo asaltaron unos deseos incontenibles de escribir, y tomando la pluma redactó lo siguiente:

Mi nombre es Howard Phillips. Vivo en la Calle College, 66, Providence, Rhode Island. El 24 de noviembre de 1927 (no sé siquiera en qué año estamos) me dormí y tuve un sueño. Desde entonces me ha sido imposible despertar.

Mi sueño comienza en un páramo húmedo, pantanoso y cubierto de cañas, bajo un cielo gris y otoñal, con un abrupto acantilado de roca cubierta de musgo. Estimulado por una vaga curiosidad, subí por una grieta o hendidura de dicho precipicio, contemplando entonces que a uno y otro lado de las paredes se abrían las negras bocas de numerosas madrigueras que se adentraban en las profundidades de la roca.

En varios sitios, el paso estaba cerrado por la estrechez de la bóveda superior de la fisura; en dichos lugares, la oscuridad era notable, y no se distinguían las madrigueras que pudiesen haber allí. En uno de aquellos tramos umbrosos me asaltó un miedo atenazante, como si una emanación incorpórea y sutil de los abismos tomara posesión de mi espíritu; pero la negrura era demasiado densa para descubrir la fuente de mi alarma.

Por último, salí a una meseta cubierta de roca húmeda, alumbrada por una débil luna que había sustituído al moribundo astro del día. Miré en torno y no vi a ningún ser viviente; sin embargo, percibí una agitación extraña por debajo, allí entre los suspirantes juncos de la ciénaga pestilente que hacía poco había abandonado.

Después de avanzar unos metros, me topé con unas vías herrumbrosas de tranvía, y con postes carcomidos que aún sostenían el cable fláccido y combado del trole. Siguiendo por estas vías, llegué rápidamente a un coche amarillo que ostentaba el número 1852, con fuelle de acoplamiento, del tipo de doble vagón, en boga entre 1900 y 1910. Estaba vacío, aunque evidentemente a punto de arrancar; tenía el trole pegado al cable y el freno de aire resoplaba de cuando en cuando bajo el piso del vagón. Me subí a él, y miré inútilmente a mi alrededor intentando de descubrir un interruptor de la luz... entonces noté la ausencia de la palanca de mando, lo que indicaba que no estaba el conductor. Me senté en uno de los asientos transversales. A continuación oí crujir la hierba escasa a la izquierda, y vi las siluetas oscuras de dos hombres que se recortaban a la luz de la luna. Llevaban las gorras reglamentarias de la compañía, y comprendí que eran el cobrador y el conductor. Entonces, uno de ellos olfateó el aire aspirando con fuerza, y levantó el rostro para aullar a la luna. El otro se echó a cuatro patas dispuesto a correr hacia el coche.

Me incorporé de un salto, salí frenéticamente del coche y corrí leguas y leguas por la meseta, hasta que el agotamiento me forzó a detenerme... Huí, no porque el cobrador se echara a cuatro patas, sino porque el rostro del conductor era un mero cono blanco que se estrechaba formando un tentáculo rojo como la sangre.

Percibí de que había sido sólo un sueño; sin embargo, no por ello me tranquilicé.

Desde esa noche espantosa lo único que deseo es despertar..., ¡pero aún no he podido!

¡Al contrario, se me ha revelado que soy un habitante de este terrible mundo onírico! Aquella primera noche dejó paso al alba, y vagué sin rumbo por las solitarias tierras pantanosas. Cuando llegó la noche aún seguía vagando, esperando despertar. Pero de repente aparté la maleza y vi ante mí el viejo tranvía... ¡A su lado había un ser de rostro cónico que alzaba la cabeza y aullaba extrañamente a la luz de la luna!

Todos los días sucede lo mismo. La noche me atrapa siempre en ese lugar de horror. He intentado no moverme cuando sale la luna, pero debo caminar en mis sueños, porque despierto con el ser aterrador aullando ante mí a la pálida luna; entonces doy media vuelta, y echo a correr desenfrenadamente.

¡Dios mío! ¿Cuándo despertaré?

Eso es lo que Morgan escribió. Quisiera ir al 66 de la Calle College de Providence; pero tengo miedo de lo que pueda encontrar allí.


H.P.Lovecraft.
J.Chapman Miske.




Más relatos de terror. I Relatos de H.P. Lovecraft.


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El análisis y resumen del cuento de H.P. Lovecraft: El ser bajo la luz de la luna (The Thing in the Moonlight), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

3 comentarios:

isterik dijo...

Ahora estoy entrando en el ciclo de Lovecraft, me los voy a leer todos, todos, todos. Este autor es a mi parecer más delicioso y vívido que Poe, quien también me gusta mucho.

Anónimo dijo...

Para mi HPL es mucho mas interesante que Poe,... Poe nunca logro un ambiente tan denso como Lovecraft...

Anónimo dijo...

No comprendo, el relato es de Lovecraft, quien es Chapman Miske y como saben que el relato es basado en una carta escrita por Lovecraft. Cuando lo leí no comprendí muy bien, pero ahora quedé peor. Porfa amigos, expliquen