¿Ungoliant y Shelob eran Maiar o algo más?


¿Ungoliant y Shelob eran Maiar o algo más?




Se cree que Ungoliant era una Maia, corrompida hace mucho tiempo por Melkor, pero J.R.R. Tolkien no parece considerarla entre los Ainur. Por supuesto, hay otras teorías sobre lo que podría ser, pero la más popular, y acaso la más probable, es que haya sido una Maia; de modo que, a los efectos de esta pregunta, supongamos que lo es. Entonces, ¿Shelob, la gran hija de Ungoliant, es también una Maia, asumiendo que su madre lo es?

La pregunta clave aquí [aunque también intentaremos responderla], no es: ¿Qué es Ungoliant?, sino más bien: Si Ungoliant fuera un Maia, ¿Shelob también lo sería?

Después de todo, no es posible ser un Maia y no ser uno de los Ainur, ya que todos los Valar y Maiar eran Ainur. Sin embargo, hay una tendencia a asumir que todo espíritu encarnado en la Tierra Media, cuyo origen Tolkien no haya especificado, debe ser un Maia. Los Valar y Maiar no eran los únicos espíritus de Ëa. Hay otros ejemplos en El Silmarillion, como estos extraños espíritus convocados para asistir a Manwë, mencionados en la Ainulindalë:


[Pero Manwë era el hermano de Melkor en la mente de Ilúvatar, y él era el principal instrumento del segundo tema que Ilúvatar había levantado contra la discordia de Melkor; y llamó para sí a muchos espíritus, tanto mayores como menores, y ellos descendieron a los campos de Arda y ayudaron a Manwë, no fuera que Melkor obstaculizara el cumplimiento de su trabajo para siempre, y la Tierra se marchitara antes de florecer.]


Otros espíritus que no parecen formar parte de los Ainur, y que por lo tanto no pueden ser considerados como Valar y Maiar, son aquellos que se convirtieron eventualmente en los Ents y las Águilas [ver: ¿Qué pasó con las Ent Mujeres?]:


[Cuando los Niños despierten, el pensamiento de Yavanna también despertará, y convocará espíritus desde muy lejos, e irán entre los kelvar y los olvar, y algunos habitarán allí, y serán tenidos en reverencia, y será temida su justa ira.]


Ahora bien, si tanto Manwë como Yavanna eran capaces de convocar «espíritus desde muy lejos», entonces, ¿por qué Melkor [como mínimo tan poderoso como Manwë] no pudo haberlo hecho también? Además, si Melkor fue capaz de corromper algunos Maiar, como Sauron y los Balrogs, para ponerlos completamente a su servicio, podemos deducir que también habría podido seducir algunos de estos espíritus [ver: Morgoth y la ingeniería genética que creó a los Orcos]

Los últimos escritos de Tolkien sobre Ungoliant fueron de revisiones del Quenta Silmarillion, y tratan sobre su origen:


[En Avathar, secreto y desconocido salvo para Melkor, vivía Ungoliant, y había tomado forma de araña y era tejedora de redes oscuras. No se sabe de dónde vino, aunque entre los Eldar se decía que antaño había descendido de la Oscuridad que yace alrededor de Arda, cuando Melkor miró por primera vez con envidia la Luz en el reino de Manwë. Pero ella había repudiado a su Amo, deseando ser dueña de su propia lujuria, tomando todas las cosas para sí misma y así alimentar su vacío.]


Es interesante que Tolkien mencione que no se sabe de dónde vino Ungoliant. Si hubiese sido parte de los Ainur, lo habría mencionado; y en ese caso no habría duda de que se trata de una Maia. Sin embargo, también es cierto que Ungoliant [su espíritu primordial] ya existía en la Oscuridad alrededor de Arda cuando Melkor comenzó a mirar el reino de Manwë con interés. Claramente no se trata de un espíritu menor, y mucho menos un «espíritu venido desde muy lejos» [ver: Sauroniano: análisis de la Lengua Negra de Mordor]

Otro aspecto interesante que menciona Tolkien es aquello de que Ungoliant «repudió a su Amo». ¿Quién es este Amo? Melkor, por supuesto:


[...tal oscuridad, tal hambre, no pudo tejer una defensa contra los ojos de Melkor, el Señor de Utumno y Angband.

—¡Ven adelante! —dijo él—. Tres veces tonto: dejarme primero, morar aquí languideciendo al alcance de festines incalculables, y ahora rehuirme, al Dador de Regalos, ¡tu única esperanza! ¡Ven y mira! Te he traído una garantía de la mayor generosidad.
]


Así que eso está claro: Ungoliant era un espíritu, no necesariamente un Maia, que originalmente fue corrompido y sirvió a Melkor, pero que en algún momento rechazó a su Amo y empezó a seguir su propia agenda.

La clave del origen de Ungoliant es un punto muy específico en el tiempo: «cuando Melkor miró por primera vez con envidia la luz en el reino de Manwë». La palabra importante aquí es «luz», y eso nos permite señalarla en el tiempo después de que se levantaran Telperion y Laurelin, los dos Árboles de Valinor:


[Lejos en la oscuridad [Melkor] se llenó de odio, celoso de la obra de sus compañeros, a quienes deseaba someter a sí mismo. Por lo tanto, reunió para sí los espíritus de los salones de Eä que había pervertido a su servicio, y se consideró fuerte. Y viendo ahora que era su tiempo, se acercó de nuevo a Arda, y la miró, y la belleza de la Tierra en su Primavera lo llenó aún más de odio.]


Para darle mayor consistencia a nuestra afirmación hay que enfatizar las palabras «celoso» y «miró hacia abajo». Y ya que Melkor era el Amo original de Ungoliant [no hay dudas sobre eso], por lo tanto, razonablemente concluimos que Ungoliant era uno de esos «espíritus de los salones de Eä que [Melkor] había pervertido a su servicio». Melkor, quien al menos potencialmente, era capaz convocar y corromper espíritus. Por lo tanto, Ungoliant no es más una Maia que los espíritus que Manwë o Yavanna convocaron, así como tampoco lo es Shelob.

Una vez concluido esto, podríamos preguntarnos qué eran esos espíritus que Manwë, Yavanna y Melkor convocaron, pero parece más apropiado responderlo en otro artículo [ver: ¿Quién o qué era el Viejo Hombre-Sauce?]. El argumento de los «espíritus» no resuelve el enigma de Ungoliant, pero es bastante convicente. Los únicos «espíritus» de los que Tolkien habla sobre la creación de Eru son Ainur, y algunos de ellos llegaron a Arda bastante tarde en su historia, como Tulkas. Sin embargo, sería demasiado estrecho para el universo de Tolkien pensar que todos los espíritus que pululaban antes y después de la creación necesariamente deben ser considerados Ainur. Los pocos indicios que nos deja Tolkien insinúan que, de hecho, los Ainur son solo aquellos espíritus que participaron de una forma u otra en la creación, pero podría haber otros.

Ahora bien, si Ungoliant no era una Maia, Shelob definitivamente no lo era. Pero si consideramos el asunto de forma inversa, es decir, suponiendo que Ungoliant sí era una Maia, Shelob no necesariamente lo sería. Digamos que la descendencia de una Maia no es necesariamente es un Maia. Por ejemplo, Lúthien era hija de una Maia [Melian], pero no era una Maia en sí misma, ni su hijo Dior [cuyo padre era Beren], ni tampoco ninguno de sus descendientes, como Elwing, Elrond, Elros, Isildur, Aragorn, etc. [ver: Aragorn, el Sendero de los Muertos y un pasaje a la Cuarta Dimensión]

No está claro qué es Ungoliant en realidad. Solo sabemos con certeza que era una aliada de Melkor y nada más. Los Eldar no sabían de dónde venía; pero algunos, como hemos visto, creían que provenía de la Oscuridad que rodeaba Arda, cuando Melkor por primera vez miró con envidia al Reino de Manwë, y que ella fue uno de los espíritus que primero corrompió, aunque luego siguió por su cuenta. Pero, ¿cuál era la agenda de Ungoliant?

Comer, básicamente.

Este otro indicio que Tolkien nos ha dejado, no tanto sobre los detalles de los orígenes de Ungoliant, sino tal vez de lo que representaba en sus primeros escritos.

El tiempo es crucial aquí: Ungoliant vino al mundo incluso antes que Melkor, y «de la Oscuridad». Y si nada sugiere que haya sido uno de los Ainur, ¿qué estaba haciendo en la Oscuridad? Pienso [y esta es la madre de las especulaciones sin ningún respaldo] que Ungoliant, en los primeros escritos de Tolkien, tal vez tenía la intención de ser la pata gnóstica de la historia, un igual, un opuesto, o incluso un complemento necesario para Eru. El Bien está simbolizado por la Luz, y en Arda la Luz es un símbolo de la Vida. Melkor parece ser la Oscuridad, en términos de lejanía o distancia con la luz, no de su total ausencia [fue un ser de luz alguna vez]; pero Ungoliant simboliza más que mera Oscuridad, más que una oposición de la Luz. Si se nos permite el exabrupto filosófico, Ungoliant es la No-Luz; el Vacío primigenio:


[Sin embargo, ninguna canción o cuento pudo contener todo el dolor y el terror que se produjo en ese momento. La Luz cayó; pero la Oscuridad que siguió fue más que una pérdida de Luz. En esa hora se hizo una Oscuridad que no parecía ser sino una cosa con ser propio: porque de hecho fue creada por malicia de la Luz, y tenía poder para perforar el ojo, y para entrar en el corazón y la mente, y estrangular la voluntad.]


Hubiese sido muy interesante que Tolkien haya continuado con la línea gnóstica, al menos en relación a Ungoliant, quien aquí parece provenir de la Oscuridad más allá de Arda antes de la creación, básicamente una encarnación del Vacío primordial, algo que no responde a los conceptos del Bien y del Mal.

Es curioso que el primer lugar en Arda elegido por Ungoliant haya sido Avathar, una región olvidada al sur de Valinor. En este punto Tolkien afirma que ella sentía hambre, incluso hambre de Luz, y que allí tomó la forma de una araña monstruosa. En cierto punto, en una hondonada de las Pelóri, Ungoliant empezó a tejer redes negras para atrapar la luz de los Árboles y así saciar su hambre [su Vacío]; no obstante, por más Luz que devorara, siempre se sentía hambrienta. La metáfora con el Vacío es tan evidente aquí que no vale la pena analizarla.

En cierto momento Melkor fue a Avathar para discutir con Ungoliant su venganza contra los Valar. Al parecer, la convenció, prometiéndole darle cualquier cosa que deseara si aún tenía hambre después de la victoria. Entonces se dirigieron a Ezellohar, donde se encontraban los Dos Árboles. Ungoliant podía ocultarse fácilmente, pero Melkor no, de modo tal que ella tejió una capa de «no-luz» que los hacía imperceptibles. Al llegar a Ezellohar, Melkor hirió profundamente los Árboles con su lanza y Ungoliant secó su savia. Al beber, les inyectó su veneno hasta marchitarlos. Pero Ungoliant seguía hambrienta, así que bebió de las fuentes de Varda hasta secarlas. Creció tanto en tamaño que Melkor sintió miedo. Eventualmente los dos huyeron envueltos en la «no-luz» que la misma Ungoliant producía, eludiendo la persecución de Oromë y Tulkas.

Tras esta huida, en el yermo de Lammoth, Ungoliant [todavía hambrienta] le exigió a Melkor todas las gemas que había robado en el reino sagrado, incluyendo los Silmarils. Melkor se negó, por lo que Ungoliant lo atacó. Ni siquiera fue una lucha pareja. Ungoliant era muy superior. En su suplicio, Melkor gritó tan fuerte que despertó a los Balrogs, hasta entonces dormidos en Angband, y con sus látigos de llamas hicieron huir a Ungoliant. Es decir que se necesitaron las fuerzas combinadas de todos los Balrogs y Melkor solo para hacerla retroceder.

Más adelante, Ungoliant se estableció en Ered Gorgoroth, las Montañas del Terror, situadas en Nan Dungortheb, el Valle de la Muerte Terrible. Aquí sucede algo extraño, porque Ungoliant, según Tolkien, se apareó con otros seres de aspecto arácnido que se habían establecido allí durante la excavación de Angband [especular sobre la naturaleza de estos seres sería demasiado para un solo artículo]. De este modo engendró una monstruosa prole de arañas que se criaron allí, siendo Shelob la última sobreviviente.

El final de Ungoliant es un misterio. Tolkien dice que devoró a todas las arañas con las que se apareó, y partió hacia el sur. Ninguna historia cuenta qué fue de ella, aunque existen rumores de que, al llegar al extremo sur, sin encontrar ningún alimento, murió devorándose a sí misma.

No hay demasiadas certezas sobre si Ungoliant era o no un Maia, pero de hecho hay evidencia que muestra que era algo completamente diferente a cualquiera de los Ainur. Recordemos que se necesitó la fuerza de todos los Valar para luchar contra Melkor, pero Ungoliant lo redujo ella sola, incluso sobrvivió a las fuerzas combinadas de Melkor y los Balrogs [ver: ¿Gandalf podría haber derrotado a Sauron?]. Sin embargo, también es cierto que Ungoliant comparte con los Maiar algunas características, como la necesidad de asumir una forma física para reproducirse [a propósito, sería interesante saber porqué Morgoth y Sauron prefirieron no hacerlo]

Pero, si Ungoliat era una Maia, ¿cómo puede ser que sea más poderosa que Melkor?

En el momento de su enfrentamiento, obviamente sí. Pero, en general, quizás no. Hubo algunas circunstancias atenuantes en ese momento: Ungoliant se había estado atiborrando de la savia de los Árboles de Valinor, lo cual probablemente aumentó temporalmente su fuerza, mientras que Melkor se había desgastado extendiendo una sombra sobre Amán. Quizás estaba debilitado, mientras que Ungoliant se había fortalecido. No es de extrañar entonces que Melkor haya «tenido miedo».


[Ungoliant bebió, y luego, yendo de árbol en árbol, chupó sus heridas hasta que se drenaron; y el veneno de la muerte que había en ella entró en sus tejidos y los secó, raíz, rama y hoja; y murieron. Y todavía tenía sed, y yendo a los Pozos de Varda los bebió hasta dejarlos secos; pero Ungoliant eructó vapores negros mientras bebía, y se hinchó en una forma tan vasta y espantosa que Melkor tuvo miedo.]


Melkor, por el contrario, puso mucho de su poder en el curso de esta excursión, por lo que no está realmente en su plenitud cuando se enfrenta con Ungoliant. Este proceso, dicho sea de paso, es lo que finalmente vuelve vulnerable a Melkor y conduce a su derrota al final de la Primera Edad.

Desafortunadamente, no podemos brindar ninguna idea definitiva sobre qué es exactamente Ungoliant, o cómo podría encajar en la estructura espiritual de Tolkien. No sabemos si era una Maia o algún otro tipo de ser. Al igual que con Tom Bombadil, Tolkien nos dejó aquí un extraño enigma, pero es pertinente mencionar que, en sus primeros escritos, Tolkien se refiere a Ungoliant como un Espíritu Primigenio, es decir, no un Vala, no un Maia, sino una criatura completamente diferente criada en el Vacío, y tal vez una manifestación de la voracidad del Vacío que encarnó en Arda como una araña gigantesca. Pero, ¿quién sabe con certeza? Solo podemos especular y, en el proceso, encontrar una excusa para profundizar en el universo aparentemente inagotable de Tolkien.




Tierra Media. I Taller gótico.


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