Experiencia invocando a «Bloody Mary»


Experiencia invocando a «Bloody Mary».




Una nueva experiencia del Consultorio Paranormal de El Espejo Gótico, esta vez relacionada con una de las leyendas urbanas más conocidas: el fantasma de Bloody Mary, especie de espíritu que se manifiesta en los espejos cuando es invocado (ver: Sobre espejos mágicos y seres interdimensionales)


***

Esto sucedió hace más de treinta años. Por aquel entonces estaba en la escuela secundaria, una época bastante extraña y confusa para mí. Pasaba buena parte de mi tiempo libre leyendo los libros más extraños que pudiese encontrar. Cierta vez dí con un libro viejo y andrajoso en uno de los estantes de la biblioteca de mi abuelo. Era un libro esotérico que hablaba de fantasmas, demonios y toda clase de cosas raras.

Centré mi atención en uno de los capítulos titulado Bloody Mary. Según recuerdo, este era el nombre de una reina de Inglaterra que hizo quemar en la hoguera a cientos de disidentes religiosos. Este capítulo en particular daba instrucciones precisas sobre cómo invocar al Bloody Mary.

El libro decía que la invocación debía realizarse de noche, en un cuarto completamente a oscuras, sosteniendo una vela encendida frente a un espejo, donde finalmente había que repetir el nombre Bloody Mary varias veces para que el fantasma apareciera (ver: 9 veces Verónica en el espejo).

No es que fuera un erudito en la materia —tenía apenas quince años—, pero lo cierto es que había leído cosas más extrañas que esa. La leyenda de Bloody Mary no me interesó particularmente. Digamos que me molestó la imprecisión del autor. El libro decía que había que repetir el nombre de Bloody Mary varias veces... ¿Varias veces? ¿Cuántas exactamente?

Supuse que el sujeto tendría miedo de que sus lectores realmente llevaran a cabo la invocación.

Más irritado que otra cosa, decidí investigar el asunto.

Días después visité la biblioteca más grande de mi ciudad, y me hice con todos los libros sobre Bloody Mary que pude encontrar, que no fueron muchos.

Pronto descubrí que las imprecisiones no eran una exclusividad de aquel libro de mi abuelo. Algunos afirmaban que había que decir el nombre de Bloody Mary entre cincuenta y cien veces para que su rostro apareciera en el espejo. En un libro hasta se mostraba una imagen de cómo podría verse.

Eventualmente pude establecer algunos parámetros en común en la leyenda de Bloody Mary:

El ritual de Bloody Mary debía hacerse entre varias personas, invocando su nombre frente a un espejo en una habitación a oscuras, o iluminada con velas. En algunos libros se sosteía que debía repetirse el nombre de Bloody Mary trece veces, otros, hasta que apareciera. Sobre la apariencia de Bloody Mary la información variaba mucho. Algunos sostenían que se veía como un cadáver, una bruja, un fantasma, o simplemente el rostro de una mujer cubierto de sangre; y que podía ser amigable o malvada.

Las consecuencias del rito de Bloody Mary no eran precisamente agradables. Se decía que podía gritarles a los participantes, maldecirlos, incluso estragularlos con unas manos lívidas que salían del espejo (ver: Peligros de invocar a los muertos).

Unas semanas después logré convencer a mi grupo de amigos para invocar a Bloody Mary. Por algún motivo, confiaban en mis conocimientos, cuestión que no refuté. Me gustaba ser considerado una autoridad en la materia (ver: Nigromancia: el arte de invocar a los muertos).

Éramos tres varones y dos mujeres. Todos estábamos realmente emocionados. Decidí que lo mejor era practicar la invocación de Bloody Mary en mi casa; en primer lugar, porque mi madre tenía un gran espejo de cuerpo entero. De modo tal que organicé todo para que mis amigos se quedaran a pasar la noche.

Esperamos a que mis padres se duerman para llevar el espejo a mi habitación. Lo colocamos en el centro, y nos sentamos alrededor. Fue perfecto, aunque creo que todos estábamos un poco asustados. Ver el espejo allí de algún modo lo volvía un asunto serio.

Apagamos las luces, encendimos una vela, y comenzamos el experimento.

Los primeros intentos fueron infructuosos. Se lo atribuímos a uno de mis amigos, que claramente no se lo estaba tomando en serio. Sus bromas probablemente eran una forma de ocultar que estaba más asustado que el resto. Una de las chicas lo invitó a retirarse de la habitación, cosa que él hizo (haciéndose el ofendido, desde luego), y se fue a ver la televisión al comedor.

Finalmente, hubo acuerdo y proseguimos:

... Bloody Mary... Bloody Mary... Bloody Mary... —recitamos al unísono.

No pasó nada, pero no nos desanimamos.

Seguimos intentándolo.

... Bloody Mary... Bloody Mary... Bloody Mary...

A pesar de la luz de la vela, el cuarto estaba oscuro como una boca de lobo. Para colmo, nuestro amigo bromista no estaba allí para romper la atmósfera de tensión que reinaba en el lugar. Estábamos auténticamente serios, y fue un poco espeluznante escuchar nuestras voces recitando Bloody Mary una y otra vez. Solo imagina a un grupo de niños diciendo eso en un cuarto a oscuras.

Todo estaba en silencio mientras recitábamos rítmicamente. No se exactamente cuántas veces dijimos Bloody Mary, pero sencillamente no podíamos parar.

En algún momento, sucedió algo.

Había un espeluznante brillo blanco en el centro del espejo.

... Bloody Mary... Bloody Mary... Bloody Mary...

Continuamos.

5 veces más, 10.

... Bloody Mary... Bloody Mary... Bloody Mary...

Entonces, súbitamente apareció una cara fantasmal en el centro del espejo, frente a todos nosotros. El rostro era de un blanco absoluto, de facciones femeninas, y con enormes espacios oscuros donde deberían estar los ojos.

... Bloody Mary... Bloody Mary... Bloody Mary...

No sé qué fuerza extraña se apoderó de nosotros, pero no podíamos parar de repetir el nombre de Bloody Mary cada vez más fuerte, incluso ante la presencia de esa cara espectral, sin cuerpo, como si flotara en el aire.

... BLOODY MARY... BLOODY MARY... BLOODY MARY...

Las fosas nasales de esa cara eran completamente negras, al igual que la abertura de la boca, totalmente desencajada en una mueca espantosa.

Bloody Mary nos miró a todos amenazadoramente.

Creo que sonrió.

Tan pronto como la cara de Bloody Mary empezó a agrandarse en el espejo, como si se acercara a nosotros, nuestro amigo expulsado entró en el cuarto y encendió las luces. Algo de esa fuerza que nos sujetaba se rompió, y gritamos a todo pulmón.

No entraré en detalles sobre lo que ocurrió a continuación, que incluye a mi padre irrumpiendo en mi cuarto, semidormido, y el largo sermón que debí soportar.

Todos estábamos bastante conmocionados como para dormir, así que hablamos entre nosotros para verificar que todos habíamos visto lo mismo. La mayoría dijo que no había visto nada, pero la expresión en sus rostros decía lo contrario.

Bien, esa fue mi experiencia con Bloody Mary.

Me temo que no es tan espectacular como otras experiencias paranormales que he leído en El Espejo Gótico, pero créeme cuando te digo que esa noche me ha acompañado durante toda mi vida, hasta la actualidad. Me da miedo quedarme a solas con un espejo, incluso en el baño. No siempre, pero a veces siento el impulso irresistible de apagar las luces y volver a decir en voz alta el nombre de Bloody Mary.

***




Consultorio Paranormal. I Fenómenos paranormales.


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