«Cuentos de un bebedor de éter»: Jean Lorrain; libro y análisis


«Cuentos de un bebedor de éter»: Jean Lorrain; libro y análisis.





Cuentos de un bebedor de éter (Contes d'un buveur d'éther) es una colección de relatos de terror del escritor francés Jean Lorrain (1855-1906), publicada en 1895.

Se trata, en esencia, de una antología que reune algunos de los más grotescos relatos del decadentismo francés y de la mano de un autor tan extraño como talentoso.

Jean Lorrain fue, entre otras cosas, un cuentista formidable y un hombre que vivía libre de prejuicios, a tal punto que utilizaba maquillaje y ostentosas joyas en público. Su mayor debilidad era la adicción al éter, así también como a la morfina, el opio, y otras sustancias perniciosas bastante habituales en los círculos decadentistas del fin de siècle.

Podemos pensar que esa adicción consiguió dos cosas: una úlcera en el estómago que lo llevaría prematuramente a la tumba, y Cuentos de un bebedor de éter, donde cada relato refleja las macabras alucinaciones producidas por esa sustancia.

La paranoia, la perversidad, la confusión, y un amplio repertorio de fantasías mórbidas, conforman el núcleo de esas historias, que de algún modo nos recuerdan a las Confesiones de un comedor de opio inglés (Confessions of an English Opium-Eater), de Thomas de Quincey, pero de un modo aún más exacerbado y lúgubre, como si los sentidos, lejos de expandirse hacia afuera, hacia las impredecibles maravillas del universo, se contrajeran súbitamente hacia los abismos más insondables del ser.

Antes de pasar al libro propiamente dicho, repasemos algunas curiosidades de los cuentos que conforman Relatos de un bebedor de éter.

Es importante mencionar que cada relato, o mejor dicho, cada protagonista, narra una historia espeluznante como consecuencia del consumo de éter, casi siempre a partir de un suceso sin mayor importancia, pero que poco a poco se va tornando siniestro.

Otro rasgo en común que comparten las historias de Cuentos de un bebedor de éter tiene que ver con la soledad y el aislamiento. La acción casi siempre transcurre en la atmósfera asfixiante de un cuarto cerrado, sumido en la oscuridad, cuestiones bastante lógicas si consideramos que los narradores de esas historias son adictos que viven, o sobreviven, en un estado de perpetua reclusión social.

Pero lo cierto es que los personajes de Jean Lorrain no están exactamente solos, sino que la soledad que los rodea, exaltada por las fantasías del éter, les permite encontrarse con sus propios miedos y alucinaciones. Este procedimiento se repite en todos los cuentos.

En Reclamación póstuma (Réclamation posthume), por ejemplo, un simple pie que se asoma por debajo de una cortina, en un cuarto aparentemente vacío, es suficiente para producir una escena escalofriante. En La casa siniestra (Le mauvais gîte), a su vez, son los ruidos nocturnos que se oyen detrás de las ventanas los que disparan el espanto del protagonista. En Los agujeros de la máscara (Les trous du masque) la realidad se fragmenta durante una noche de carnaval, haciendo imposible distinguir lo real de lo ilusorio. En La habitación cerrada (La chambre close), una voz en las sombras se transforma en un elemento extremadamente perturbador. Solo El poseído (Le possédé), quizá, presenta un entorno más amplio, en este caso a través de los pensamientos de un sujeto paranoico que percibe una oscura distorsión en la realidad, donde las personas lentamente van adquiriendo rasgos animales.

El resto de los cuentos que integran la antología son: Un crimen desconocido (Un crime inconnu), La mano enguantada (La main gantée), El sapo (Le crapaud), Una noche turbulenta (Une nuit trouble), El visionario (Le visionnaire), El doble (Le double), Noche de Vísperas (Nuit de veille), Ofelio (Ophélius), Dolmancé (Dolmancé), Una noche estaba nevando (Un soir qu'il neigeait), La mano de sombras (La main d'ombre), Uno de ellos (L'un d'eux), Chez Guilloury (Chez Guilloury), La cabina (Le fiacre), Una carta (Un lettre), Una cuenta (Un acompte), y Noche de enero (Nuit de janvier).

La naturaleza demencial de los protagonistas de Cuentos de un bebedor de éter nos permite ingresar de lleno en esa atmósfera aterradora, precisamente porque nunca sabemos si lo que está ocurriendo es real o producto de sus alicinaciones. Jean Lorrain no hace mucho para esclarecer esos interrogantes, y el efecto que consigue a través de esa elección es estremecedor.

Cuentos de un bebedor de éter produce el miedo más profundo de todos: el temor de que todo lo que nos rodea acaso sea irreal, que el afuera, en definitiva, sea apenas una cáscara vacía, una máscara que nos distrae de los oscuros abismos de nuestra propia alma.




Cuentos de un bebedor de éter.
Contes d'un buveur d'éther, Jean Lorrain (1855-1906)

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Relatos góticos. I Relatos de Jean Lorrain.


Más literatura gótica:
El análisis y resumen del libro de Jean Lorrain: Cuentos de un bebedor de éter (Contes d'un buveur d'éther), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

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