Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poemas de William Wordsworth.
Relato de Lord Dunsany.
Microficción.

Poema de John Keats.
Relato de Charles Nodier.
Poema de W.B. Yeats.


Cervantes y la conspiración de los molinos de viento


Cervantes y la conspiración de los molinos de viento.




En Don Quijote de la Mancha, Cervantes induce la asociación entre la hidalguía absoluta y la locura, agrupando estos conceptos inciertos como subproductos de un mismo principio.

Los actuales pobladores de esa tierra enigmática disimulan el recelo por Cervantes bajo la máscara de la admiración pública. En privado, sin embargo, evidencian las artimañas del autor, quien hizo todo lo posible para hacer pasar por loco al profeta.

Y la mejor forma de hacerlo es a través de la exégesis.

Cuando el viento rastrero se olvida de los campos de la Mancha, los campesinos recurren a un rito ancestral que prueba la conspiración cervantina contra el Quijote, sus visiones, su destemplada concepción del tiempo.

Entre bailes y sacrificios en tributo a los vientos ausentes, los hombres de la Mancha elevan sus voces a las montañas para que los gigantes despierten, como lo hacen desde hace siglos, y hagan girar las aspas de los molinos.




Filosofía del profesor Lugano. I Egosofía: filosofía del Yo.


Más literatura gótica:
El artículo: Cervantes y la conspiración de los molinos de viento fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

JOSE RAMON BENITO dijo...

En un episodio de la segunda parte, la duquesa se burla de Don Quijote y cuestiona la existencia de Dulcinea, a lo que Don Quijote dice:
"Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo. Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje, a causa que sobre la buena sangre resplandece y campea la hermosura con más grados de perfeción que en las hermosas humildemente nacidas". (Parte II, Capítulo XXXII)