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Cuando tu libro favorito es llevado al cine: 10 etapas emocionales del lector fanático


Cuando tu libro favorito es llevado al cine: 10 etapas emocionales del lector fanático.




A todos nos agradan las buenas adaptaciones cinematográficas de un libro que conocemos y admiramos, pero la cosa cambia cuando ese libro resulta ser nuestro libro favorito.

Esto puede provocar en el lector algunas etapas emocionales que, analizadas desde la más fría complicidad, se resumen de la siguiente manera:



I- Interés inicial, excitación, resistencia, dudas.


Los medios lo anuncian con fingida naturalidad: ¡tu libro favorito será llevado al cine!

Finalmente todo el mundo podrá disfrutar de esos personajes entrañables en la pantalla grande. En cierta forma, esto podría llegar a redimirte, incluso ungirte con cierta reputación profética por haber defendido el libro durante años de las críticas de quienes jamás leyeron una página.

La noticia es sencillamente genial.

¿No es así?

¿Pero qué tal si la película no se parece en nada al libro?

¿Qué tal si no encapsula su esencia, su magia?

¿Qué tal si a todo el mundo, incluso al mismísimo lector fanático, la considera una mierda?



II- Varias especulaciones.


Frente a estas dudas perfectamente razonables aparecen las especulaciones: ¿Quién será el director? ¿Quiénes interpretarán a los personajes centrales?

Inconscientemente, el lector fanático realiza una especie de casting mental mediante el cual asigna roles indiscriminadamente, considerando que tal o cual actor es el ideal para interpretar ciertos papeles.

Los rumores proliferan en internet y el fanático los absorbe todos.

En este punto muchos deciden adoptar una postura defensiva, profundizando en las dificultades de traducir un buen libro al lenguaje cinematográfico; otros, en cambio, se entregan a la frustración, cuando no directamente a la desesperanza.



III- Satisfacción (o rechazo) cuando las especulaciones se esclarecen.


Ahora el lector está en pleno conocimiento sobre quién dirigirá la película y cuáles serán los actores principales.

Rápidamente se realiza una evaluación de los trabajos previos del equipo. ¿Están a la altura del desafío?

Los lectores fanáticos se dividen en dos grupos: los primeros confían ciegamente en el proyecto mientras que los segundos lo cuestionan todo.

Se abren páginas de Facebook donde se comentan detalles nimios de la producción, tales como locaciones, presupuesto, actores secundarios. Los más precarios en términos tecnológicos se unen a foros ya en desuso; otros gestan campañas a través de Twitter para apoyar o desacreditar la postura política de los involucrados en el proyecto.

En caso de estar vivo, el autor del libro es avasallado. Algunos lo acusan de haberse vendido al sistema, de entregar una obra de arte a la picadora de carne de Hollywood. Los más ingenuos sencillamente se encuentran fascinados con la posibilidad de observar sus capítulos predilectos en 3D.

Si antes el mundo se dividía entre los que habían leído el libro y los que nunca lo oyeron mencionar, ahora la división se expande entre quienes desaprueban el proyecto y quienes lo esperan ansiosamente.



IV- Preocupaciones acerca del guión.


El guión es esencial para garantizar la calidad de la adaptación; sin embargo, todos sabemos lo que Hollywood puede llegar a hacer con un excelente libro.

Si el autor participa en el guión, entonces prolifera cierto alivio entre los fanáticos... al menos hasta que alguien menciona las adaptaciones cinematográficas firmadas por Stephen King.

De la ira se pasa a la negociación. El lector fanático que antes era capaz de seguir al director por Twitter simplemente para amenazarlo de muerte en caso de que la película sea una bazofia, ahora se conforma con que éste no haga demasiados cambios.

En ciertos casos, este pedido se transforma en un ruego desgarrador.



V- ¡Llega el trailer!


Finalmente, a la hora señalada, en YouTube se lanza el primer trailer.

Los más excitados se abrazan entre sí, lloran, ríen, frente a ese acontecimiento publicitario. Los reacios, en cambio, empiezan a dudar e incluso a cambiar radicalmente de postura; en definitiva, el trailer es condenadamente bueno.

Tal vez la película no sea tan mala después de todo.

Quizás sea una gran película.

Excelente.

¡La mejor en la historia del cine!



VI- Sobreanálisis del trailer.


Llegan los analistas, los eruditos, los intérpretes de trailers, capaces de analizar cuadro por cuadro cada mísero detalle puesto en evidencia por el director y, a partir de ahí, explicarnos qué escenas encontraremos en la película, cuáles han sido cortadas o directamente suprimidas por guionistas ineficaces.

El protocolo del sobreanálisis de trailers implica ver unas sesenta o setenta veces el mismo video; y en ciertos casos combinar ese estudio con la evaluación de posteriores avances.

Los resultados pueden oscilar entre el analista profesional y el fanático que se orina frente a la computadora al ver en carne y hueso a sus personajes favoritos. En cualquier caso, la conmoción alcanza picos de histeria colectiva.



VII- Discriminando «al que no leyó el libro».


Las personas dispuestas a comprar una entrada se multiplican. De un día para el otro todo el mundo habla de la película que se avecina, incluso sujetos que jamás tuvieron la intención de leer el libro o que desconocían por completo su publicación.

La facción más radical de los lectores fanáticos ejecuta un tipo de discriminación directa: los que no leyeron el libro pueden, desde luego, ver la película, pero jamás apreciarán la grandeza del original; por lo tanto, su experiencia cinematográfica estará sesgada por los principios estéticos y formales de la pantalla grande.

En otras palabras, se desprecia al que se interesó únicamente por la película, dejando en un espeso charco de gloria a los que leyeron el libro antes de que el proyecto cinematográfico se anunciara.



VIII- Noche de estreno.


De más está decir que tanto los lectores fanáticos que aprueban la adaptación, así como los que la rechazaron desde el inicio del proyecto, se presentan puntualmente en el cine durante la noche del estreno.

Las dudas se disipan durante los títulos de apertura, luego regresan, inevitablemente, con las primeras escenas deslucidas.

Esto puede generar ciertas suspicacias. El lector fanático realiza entonces un rápido escaneo del público, tratando de determinar quiénes son como él, es decir, quienes leyeron el libro, y quiénes conforman esa vil subespecie de usurpadores cinematográficos.



IX- Discusiones.


Las discusiones dependerán de qué tan buena o mala haya sido la adaptación cinematográfica; sin embargo, el lector fanático jamás quedará conforme. Por su propia naturaleza, el lenguaje del cine lo dejará insatisfecho.

Durante un tiempo sus amistades recurrirán a él para conocer su evaluación, dado que es el único que ha leído el libro y, por eso mismo, el único capaz de brindar una opinión fundamentada en la subjetividad.

Con el transcurso de los días comienza una etapa deplorable marcada por el desengaño. Esa historia que el lector fanático consideraba suya ahora es accesible para todo aquel con la disposición anímica de invertir dos horas de su vida en el cine.

Y más aún, siendo el lector fanático alguien que resguarda como un tesoro los secretos del libro, ahora debe presenciar con creciente alarma la multiplicación de spoilers, reseñas y críticas despiadadas que incluso tiñen de incertidumbre la obra original.

Lo que era de unos pocos ahora es de muchos.



X- Reincidencia.


Pasaron unos meses del estreno hasta que por fin la película fue retirada de las carteleras.

Los foros se aquietaron. Las páginas de Facebook comienzan a evacuarse a un ritmo prodigioso. Las cuentas apócrifas de Twitter desaparecen. Los grupos de chat por Whatsapp se sumen en el más perturbador de los silencios.

Durante unas semanas se persigue con ensañamiento a los nuevos lectores atraídos hacia la obra original después de ver la película. Pero incluso esta noble cacería se interrumpe por el desgano.

Previo al horror que supone el estreno de la película en Netflix, el lector fanático hace lo que mejor sabe hacer: toma su libro favorito, lo abre en la primera página, y lo relee como cada vez que necesita respirar un poco de aire fresco.




Libros extraños y lecturas extraordinarias. I El club del Antilibro.


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El artículo: Cuando tu libro favorito es llevado al cine: 10 etapas emocionales del lector fanático fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Es tan así como contas.
¿Como sería una adaptación de la saga de la Fundación de Asimov?