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El hombre manipulador: ¿cómo identificar su comportamiento?


El hombre manipulador: ¿cómo identificar su comportamiento?




El hombre manipulador: cómo identificar su comportamiento (The Manipulative Man: Identify His Behavior) es un libro de psicología y autoayuda de la investigadora Dorothy McCoy, publicado en 2006.

La sabiduría tradicional sostiene que las mujeres son las manipuladoras, sentencia absurda que queda rápidamente desprestigiada frente al comportamiento manipulador de una enorme cantidad de hombres; solo que sus estilos, estrategias y herramientas son notablemente distintas, y en muchos casos aceptadas por la sociedad como parte de la naturaleza masculina.

De hecho, los hombres pueden ser manipuladores expertos: astutos, necesitados, pasivo-agresivos, inductores de culpa, emocionalmente demandantes; en resumen, poseen todas las características que uno espera de una personalidad manipuladora.

Cualquier mujer enamorada de un hombre manipulador puede dar fe de lo difícil que es cruzar el velo de su encanto para advertir las claras señales, casi síntomas, que la relación con personalidades semejantes pueden producir.

Entre ellas: agotamiento emocional y un extraordinario estrés.

Tal vez la mejor forma de lidiar con un hombre manipulador sea, en principio, determinar a ciencia cierta si se trata realmente de una personalidad manipuladora.

Para tal propósito existen varias decenas de tests que pueden ayudar a determinar el matiz reinante en la personalidad manipuladora, es decir, si estamos frente a un sujeto infantil, el típico nene de mamá, un narcisista, un sociópata, o frente a algún rasgo de psicopatía.

Los hombres manipuladores, al igual que sus colegas mujeres, tejen redes que aprisionan a sus parejas. El armado de esta red es constante, progresivo, y se aprovecha de las primeras fases del enamoramiento para establecer un ritmo o dinámica de pareja que luego será muy difícil de quebrar.

Repasemos el típico patrón de comportamiento del hombre manipulador, es decir, la forma en la que teje su red de control sobre su pareja.

El primer rasgo del hombre manipulador es establecer un escenario en el cual su pareja llega a creer que lo necesita, y que sin él es incapaz de seguir adelante. En general, el dinero es un arma poderosa que el hombre manipulador utiliza para convencer de que se lo necesita.

El hombre manipulador emplea la depresión como una herramienta de control. No es extraño incluso que amenace a su pareja con suicidarse si ésta lo abandona.

Los juegos mentales son típicas del hombre manipulador, y son capaces de correr el eje de cualquier situación en la que se vea desfavorecido. Por ejemplo, se ofende por cualquier cosa, desplazando el eje de una discusión al mostrarse injustamente atacado.

El hombre manipulador maneja también el ritmo de la comunicación. Si se ve a sí mismo arrinconado, es probable que no hable en absoluto, mostrándose visiblemente ofendido.

Ahora bien, el objetivo principal del hombre manipulador es aislar a su pareja de cualquier cosa que no sea él mismo. No importa si se trata de familia, amigos o compañeros de trabajo, la pareja del hombre manipulador incluso llegará a sentirse culpable cuando lo deja por unas horas para dedicarle algo de tiempo a su familia.

El hombre manipulador, además, nunca se responsabiliza por sus actitudes. De hecho, siempre culpa a los demás. En cualquier circunstancia, él actúa como una víctima.




El hombre manipulador: cómo identificar su comportamiento.
The Manipulative Man: Identify His Behavior.
El lado oscuro del amor. I El lado oscuro de la psicología.


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