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El Código Dorabella para una carta de amor indescifrable

El Código Dorabella para una carta de amor indescifrable.


El Código Dorabella es el nombre de una carta de amor codificada. Fue escrita en 1897 por el compositor inglés Edward Elgar (1857-1934) para su amada secreta, Dora Penny

A pesar de los esfuerzos de la ciencia el contenido de la carta nunca fue descifrado.

El Código Dorabella se extiende a lo largo de 87 caracteres divididos en tres líneas. Está escrito en un alfabeto aparentemente lógico conformado por 24 signos. Cada uno de ellos está diseñado en base a semicírculos que se orientan en ocho direcciones diferentes. Para oscurecer aún más el método de cifrado, Edward Elgar incluye un punto inmediatamente después del quinto caracter sobre la última línea.

La cantidad de caracteres sugiere una frecuencia de substitución simple, es decir, el reemplazo de letras por signos. Sin embargo, todos los intentos por descifrar esta carta de amor han sido inútiles. De hecho, ni siquiera Dora Penny supo jamás qué secretos y declaraciones se esconden en la carta.

La historia de esta extraordinaria carta de amor nos lleva a conocer a Dora Penny. Su madre murió cuando ella era una niña; y su padre, un reverendo misionero, volvió a contraer matrimonio cuando Dora era una adolescente. Su madrastra era amiga de Alice Elgar, esposa de un compositor que comenzaba a ganar prestigio en Londres, aunque por el momento era incapaz de abandonar su trabajo como profesor de música.

En 1897 el reverendo invitó a Alice y Edward Elgar a pasar unos días en su residencia de Wolverhampton. Edward, de cuarenta y dos años, se convirtió en profesor de música de la joven Dora, de veinte. Se sabe entre ambos existió una afinidad intelectual muy fuerte. De hecho, él le dedicó varias composiciones y permanecieron en contacto por el resto de sus vidas.

Ahora bien, cuando aquel fin de semana en Wolverhampton terminó, Alice -esposa de Edward- escribió una larga carta de agradecimiento al reverendo alabando su hospitalidad y la calidez de su hija. Edward Elgar se ofreció a llevarla al correo, pero en el camino insertó una nota doblada escrita en un código indescifrable.

Era el 14 de julio de 1897.

La lógica invita a pensar que Dora Penny conocía de antemano la fórmula para entender el mensaje secreto. Sabemos que la carta era para ella porque lo único que ha podido descifrarse con bastante certeza es que el encabezado está dedicado explícitamente a Dora, cuyo nombre aparece al revés.

La carta permaneció oculta en un cajón durante cuarenta años. De hecho, nunca hubiésemos conocido su existencia si Dora Penny no la hubiese reproducido en su obra: Edward Elgar: memorias de una variación (Edward Elgar: Memories of a Variation), firmada con su apellido de casada: Richard Powell.

Dora Penny sostuvo que jamás pudo entender el significado arcano de la nota. Asume que es un mensaje cifrado y que tal vez Edward Elgar dejó algunas pistas diseminadas en sus obras posteriores.

En este sentido, la carta de amor a Dora Penny es doblemente misteriosa. Por un lado no se ha logrado probar que se trate de un criptograma; y por el otro, la duda sobre el sentido de escribir una carta ilegible permanece inalterable; algo demasiado tentador como para no prestarle atención.

La mayoría de los investigadores considera que la carta fue cifrada porque resultaba potencialmente peligrosa para el escribiente. Edward Elgar era un hombre de mediana edad, casado, cuya carrera podía quedar seriamente comprometida en un escándalo. Ahora bien, a pesar de estas suspicacias hay que recordar que la carta no fue enviada individualmente a Dora, sino dentro de otra epístola dirigida a su padre. Si alguien quisiera enviar un mensaje secreto difícilmente lo haría a través de un medio semejante. Edward Elgar sabía que su nota sería vista primero por la familia de Dora.

Ahora bien, profundicemos un poco más. Sabemos que el padre de Dora había misionado en Melanesia, y que había quedado intrigado por la lengua local. De hecho, había llevado a Inglaterra algunos amuletos y talismanes con extraños signos ilegibles. No es descabellado que esto fuese materia de conversación durante aquel fin de semana compartido.

Más aún, Edward Elgar era un hombre fascinado por los códigos. Un año antes de la carta, en 1896, publicó cuatro artículos en la revista The Pall Mall Magazine titulados: Secretos cifrados, donde ofrecía algunos enigmas aparentemente insolubles a sus lectores.

El secreto de Edward Elgar, compositor de Pompa y circunstancia (Pomp and Circumstance), permanece en el más estricto misterio. A lo largo de los años se ensayaron varias respuestas, todas insatisfactorias. En 2007, durante el 150 aniversario de su nacimiento, la Elgar Society organizó una concurso invitando a criptógrafos y especialistas para dar con una solución definitiva, que nunca llegó a ser plenamente satisfactoria.

Esta serie de eventos nos lleva a pensar que el sentido de una carta de amor no está en su contenido y sus formas, sino en la intención que subyace en todo comunicado. 

Tal vez nunca sepamos con qué palabras Edward Elgar decidió declararle su amor a Dora Penny, algo que en definitiva es irrelevante. Sabemos, al igual que Dora, que el mensaje existió, y por lo tanto el sentimiento que lo llevó a diseñarlo. Con eso es suficiente.




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1 comentarios:

mircalla dijo...

Pregunta....? Si la carta nunca fue desifrada como se sabe que era una carta de amor???