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Invocación a los espíritus de los muertos

Invocación a los espíritus de los muertos.


A lo largo de la historia y las culturas encontramos centenares y tal vez miles de invocaciones a los muertos, desde el antiguo Egipto a la magia del Renacimiento y todavía más allá, en las páginas más impenetrables de Eliphas Levi y Aleister Crowley.

Desde hace tiempo tenía ganas de decir algo acerca de la invocación a los espíritus de los muertos, pero investigando un poco noté que esta clase de invocaciones son bastante conocidas, especialmente las egipcias, lo cual me ha hecho buscar una alternativa menos popular.

La invocación que ahora comparto con ustedes proviene de la antigua Mesopotamia, de la Sumeria enigmática que tantos monstruos le ha suministrado a H.P. Lovecraft y sus seguidores en los Mitos de Cthulhu.

No es una invocación común. De hecho, no se ha encontrado otra una invocación que comparta sus características.

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de analizar una invocación es entender su naturaleza.

Lo importante no son las palabras mágicas propiamente dichas, ni el horario o la fecha que se recomienden para su emisión. Las palabras no tienen un propósito en sí mismas ni son mágicas como elementos aislados de la mente del mago. Debemos pensar en ellas como herramientas que facilitan determinados estados mentales en el oficiante.

Básicamente las palabras mágicas "condicionan" al mago, lo inclinan hacia determinadas vibraciones mentales, simplemente eso.

En el caso de esta invocación, los sacerdotes sumerios consideraban que ante criaturas de incalculable antigüedad el lenguaje resultaba incompleto, de modo que establecieron un protolenguaje, o sea, una serie de sonidos guturales que no tienen un sentido particular, pero que operan sobre la mente del emisor proporcionándole una suerte de afinidad con el espíritu que intenta invocar.

Por eso a menudo vemos hechizos con palabras incomprensibles, incluso ridículas y prácticamente impronunciables.

Esta invocación a los espíritus de los muertos tiene como propósito establecer una comunión entre el emisor y las fuerzas horribles que duermen en el vacío.

De más está decir que aquí utilizaré una versión en español, no la original, de modo que puede leerse o recitarse sin ningún tipo de peligro. Las invocaciones sumerias suelen ser peligrosas aún cuando se las lee en voz baja, en especial si las recitan personas impresionables o particularmente sensibles, pero en este caso únicamente citaremos la primera parte de la invocación, de manera que no existe peligro alguno de recibir visitantes indeseables.

Esta invocación en particular tenía dos propósitos. En primer término el sacerdote debía pararse descalzo sobre un cementerio o fosa común. Las palabras tienen como objetivo despertar la conciencia de los muertos, y obligarlos a ascender entre la tierra y los cadáveres, hasta subir a través del cuerpo del propio sacerdote, quien finalmente incorporaba momentáneamente al espíritu y podía consultárselo a través de su boca.


¡BAAAD ANGARU! ¡NINNGHIZHIDAAA!
¡Yo te invoco, Serpiente de lo Profundo!
¡Yo te invoco, NINNGHIZHIDAAA, Serpiente Cornuda de lo Profundo!
¡Yo te invoco, Serpiente Emplumada de lo Profundo!
¡NINNGHIZHIDAAA! ¡ABRE! ¡Abre las puertas para que pueda entrar!
¡Espíritu de las Profundidades, Recuerda!
¡En el Nombre de nuestro Padre, Enki, Señor y Amo de los Magos, abre!
¡ABRE! ¡MUERDE! ¡ARRÁSTRATE!
¡SIENTE LA TIERRA! ¡TRÁGALA! ¡ASCIENDE EN ESPIRAL!
¡SUBE! ¡LLEGA! ¡ESTÁS! ¡ERES...! ¡YO SOY!






El artículo: Invocación a los espíritus de los muertos fue realizado por Atenea Helenaus para El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com