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Ciclo "Ella" (She) de H. Rider Haggard

H. Rider Haggard (1856-1925) compuso una de las protagonistas más complejas del relato fantástico, tan profunda que se han tejido innumerables análisis psicológicos y especulaciones sobre ella. Hablamos justamente de Ella (She), y un ciclo breve pero realmente imperdible.

Ella: la historia de la aventura (She: The History of Adventure) fue publicada por entregas en The Graphic entre octubre de 1886 y enero de 1887. La novela es relativamente poco conocida en nuestra lengua, pero se trata de uno de los libros que mejor y más intensamente ha pedurado, con alrededor de 85 millones de copias vendidas.

Ella narra la historia de Horace Holly y Leo Vincey durante un viaje a las zonas más inhóspitas de África. Allí encuentran una desconocida tribu nativa y su misteriosa reina, Ayesha, que gobierna con autoridad sobre sus súbditos, en su mayoría hombres. Su nombre, Ayesha, significa algo así como She Who Must be Obeyed, es decir, Ella a quien se debe obedecer. En este sentido, Ella es una de las primeras novelas del subgénero del Mundo Perdido.

Si bien la novela persigue objetivos claramente fantásticos, la figura de Ayesha está sujeta a numerosas conjeturas. No es una mujer común, ni siquiera una mujer poderosa, sino algo que yace en las raíces míticas de la mujer como elemento central de arcanas mitologías. Ayesha es enloquecedoramente libre, sensual, autónoma, resuelta, y al mismo tiempo ferozmente fiel al recuerdo de su marido Kallikrates, quien lleva unos sólidos doscientos años muerto. Vista en retrospectiva, Ayesha encarna en cierta forma los terrores de la sociedad victoriana por el avance -lento y tedioso- de los derechos de la mujer; y más aún, de las posibilidades escandalosas de su independencia. Una mujer libre de ataduras, física e intelectualmente libre, bien podría transformarse en esta femme fatale que reina sobre una masa genuflexa de caballeros burgueses.

E. Rider Haggard presiona con énfasis sobre la ansiedad que Ayesha produce en sus seguidores, y también en los dos protagonistas de  la novela. No se trata de un terror puro y abyecto, sino de la ansiedad producida por la autoridad de una mujer sobre ellos. El efecto de Ayesha sobre los hombres tampoco se parece a ningún otro de las tantas mujeres pavorosas del cuento fantástico. Los hombres se arrodillan ante ella, la adoran, le ofrecen su propia vida y alma; gestos que en definitiva generan una fuerte impresión en los viajeros, que poco a poco ceden ante lo inevitable: Ayesha es capaz de dominar y subyugar a cualquier miembro del sexo masculino.

La mayoría de los estudios psicológicos que se han elaborado en torno a Ella suelen coincidir en que detrás de la historia se halla un hito cultural relacionado directamente con el imperialismo. Después de todo Ella es una reina blanca que gobierna sobre un pueblo africano de tez oscura, salvaje y obediente. Cualquier similitud con la situación colonialista en la Sudáfrica de aquellos años es todo menos una coincidencia.

Lo novedoso de este enfoque, a despecho de sus implicancias políticas, es que Ayesha no es la frágil dama raptada por salvajes y rescatada por aplomados cazadores caucásicos, sino una mujer de estirpe ancestral, heredera de un sistema matriarcal absolutamente inadmisible para el mundo victoriano, y acaso para todos los mundos posteriores. La figura de Ayesha inspira temor y sumisión en los hombres, y de su combinación emerge una pulsión que mezcla el deseo con la necesidad de aplastar y someter a esa reina descarada.

Una referencias concreta sobre la psicología de Ayesha puede leerse en el ensayo de Sigmund Freud: La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung).

Los dos protagonistas masculinos, ambos ingleses, representan la hombría tradicional, y su rechazo y deseo por Ayesha plantean el conflicto del hombre sobre la nueva mujer que se avecina. De todos los poderes persuasivos de Ayesha, en los que no falta la elocuencia y la erudición, el más fuerte de todos es el sexo. En definitiva Ayesha gobierna desde el deseo.

Más allá de estas consideraciones, meramente anecdóticas, el ciclo de Ayesha es interesante, sólido, compuesto de un modo genial y sutil, y puede leerse a despecho de cualquier conjetura psicológica.



Ciclo Ella (She) de H. Rider Haggard:



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