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El Evangelio de Acuario: la vida secreta de Jesús


El Evangelio de Acuario (The Aquarian Gospel) es, sin dudas, el evangelio apócrifo más extraño de todos, y el más reciente.


Fue escrito en 1908 por Levi H. Dowling. Su título original es: El evangelio de de Jesús el Cristo (The Aquarian Gospel of Jesus the Christ). Su contenido, hay que decirlo, asombra menos que el método por el cuál Dowling afirma haberlo conseguido: los registros akásicos.

¿Qué son los Registros Akásicos? Una suerte de espacio monumental donde todo lo que fue, lo que es y lo que será se conserva intacto para quienes logren alcanzar determinados grados de concentración. No es una biblioteca ni un depósito sideral, sino un doble astral de todas las personas, objetos y acontecimientos, incluso los más nimios, como la cantidad de aleteos de una mosca sobre un excremento sajón del siglo IX, que abre sus puertas a quienes alcancen un dominio profundo de sí mismos, trascendiendo las barreras del tiempo y el espacio. Alguien, no recuerdo quien, define la idea de los Registros Akásicos como la Memoria del Universo, por cierto, una memoria absoluta.


Levi H. Dowling
sostiene haber ingresado a los Registros Akásicos luego de cuarenta años de meditación, ayunos y otros ascetismos; y que esa visita, que luego retomó en varias ocasiones, le permitió conocer la verdadera vida de Jesús, incluso los episodios oscuros, es decir, aquellos que no se mencionan en la Biblia, dieciocho años en total, desde los 12 a los 30 años, época de la que poco y nada se sabe del rabí de Galilea.


La vida del autor de El Evangelio de Acuario es igualmente extraña. Levi H. Dowling nació en Ohio en 1844. A los 13 años participó de su primer debate público. A los 16 ya era pastor. A los 20 años ingresó en el ejército como capellán y sirvió durante la guerra civil norteamericana. Luego publicó algunas piezas narrativas olvidables. Golpeado, se graduó en medicina, pero rápidamente abandonó esta segunda vocación para dedicarse a lo que realmene le interesaba: inventar historias.

El difícil, sino imposible, creer que una gran idea siempre cae sobre la mente adecuada. El Evangelio de Acuario fue escrito por las noche, entre las 2 y las 6 de la mañana, horario que facilita el acceso a los Registros Akásicos. Levi H. Dowling creyó fervorosamente que no era su imaginación y sus conocimientos bíblicos los que le permitieron redactar El Evangelio de Acuario con exigua coherencia. No era inspiración -decía- la que guiaba su mano como un relámpago incontenible. Por el contrario, afirmó que desde niño tenía un sueño recurrente, donde una voz celestial lo conminaba a levantar una gran ciudad, es decir, a escribir su libro.


El Evangelio de Acuario se divide en los siguientes episodios:

I. Nacimiento y primeros años de María, madre de Jesús
II. Nacimiento e infancia de Juan el Bautista y de Jesús
III. Educación de María y de Isabel en Zoan
IV. Infancia y primera educación de Juan el Bautista
V. Infancia y primera educación de Jesús
VI. Vida y obras de Jesús en la India
VII. Vida y obras de Jesús en Tíbet e India Occidental
VIII. Vida y obras de Jesús en Persia
IX. Vida y obras de Jesús en Asiria
X. Vida y obras de Jesús en Grecia
XI. Vida y obras de Jesús en Egipto
XII. El consejo de los siete sabios del mundo
XIII. Ministerio de Juan el Bautista
XIV. Ministerio crístico de Jesús
XV. Primer año del ministerio crístico de Jesús
XVI. Segundo año del ministerio crístico de Jesús
XVII. Tercer año del ministerio crístico de Jesús
XVIII. Traición y detención de Jesús
XIX. Juicio y ejecución de Jesús
XX. Resurrección de Jesús
XXI. Materialización del cuerpo espiritual de Jesús
XXII. Establecimiento de la iglesia crística


Pasemos a las controversias.

El Evangelio de Acuario afirma que Jesús era distinto de Cristo. Jesús, a través del sacrificio llegó a convertirse en un Cristo, alcanzando un estado de conciencia absoluta, permitiendo que el Cristo -una entidad atemporal- pudiera habitar en él. Jesús fue concebido por un padre humano, y vino al mundo para mostrar la manera de retornar a Dios. Fue el ejemplo cósmico según el cual debemos modelar nuestras vidas, siempre que nos interese salvarnos, desde ya.

Además, El Evangelio de Acuario da cuenta sobre la existencia de la reencarnación, fuente de todas las injusticias aparentes. La reencarnación nos permite pagar las deudas de otros, deudas adquiridas en vidas anteriores. No todas las recompensas se recogen en la vida de ultratumba, muchas de ellas son cobradas en una vida futura, dando lugar a eso que llamamos: "imbéciles felices". Luego describe minuciosamente el registro del tiempo y las edades de la humanidad. El tiempo, señala El Evangelio de Acuario, se se divide en Eras que corresponden más o menos con la ruta del Sol alrededor de un punto en el universo, tardando 24.000 años en completar el ciclo. Este ciclo está dividido en los 12 signos del Zodíaco, de 2000 años cada uno. En 1908, momento de la publicación de El Evangelio de Acuario, daba comienzo la tan ansiada Era de Acuario; Era basada en los cálculos erráticos de los astrólogos hindúes, quienes muchas veces eluden los equinoccios como si de demonios se tratasen.


Las elucubraciones de El Evangelio de Acuario, por cierto, bellamente redactadas, alcanzan su clímax al indagar en las raíces del judaísmo, donde se asegura que la doctrina de Brahma era conocida en Caldea, donde vivió Abraham, quien eventualmente llegaría a ser el primer profeta del judaísmo y uno de sus patriarcas más volátiles. Abraham debería su nombre al epíteto de Dios en sánscrito: Brahma (originalmente Abrahm), y habría conocido la existencia de Dios mediante abstrusas doctrinas orientales mucho antes de que Zaratustra molestase a los buenos caldeos a la hora de las siesta.


Dejemos de lado lo doctrinario y pasemos a una serie de jugosos errores de El Evangelio de Acuario.

Levi H. Dowling se equivocó de Herodes al atribuir la fecha de nacimiento de Jesús al reinado de Herodes Antipas, quien estaba más interesado en cortarle la cabeza a Juan el Bautista muchos años después. El Evangelio de Acuario sostiene que Jesús visitó la ciudad de Lahore, Pakistán; y Persépolis, en Persia, con el inconveniente de que esa ciudad fue arrasada por Alejandro Magno en el 330 a. C. A partir de aquí, quizá debido a la inexactitud de los textos consultados por Dowling, se sucede una secuencia de incongruencias temporales. Por ejemplo, las charlas de Jesús con Mencio, quien murió 200 años antes del Mesías, y los debates con Vidiapati, un poeta hindú que falleción en el 289 a.C.

Por otro lado, los hindúes adoraron la obra de Levi H. Dowling, tal vez por vibrar con las mismas inexactitudes estrambóticas de sus textos que, en general, exageran la antigüedad de sus protagonistas para darles cierta solemnidad pretérita.


Sea cual fuere la fe del lector, crea en la imaginación exaltada de Levi H. Dowling o en su hipotética capacidad para acceder a los Registros Akásicos, El Evangelio de Acuario es un libro muy interesante para desandar los caminos perdidos de Jesús, muchos de los cuales nos parecen francamente insensatos, aunque poseedores de un atractivo indefinible, vago, como algunos pasajes del sueño que se parecen demasiado a la historia.


El Evangelio de Acuario.
The Aquarian Gospel, Levi H. Dowling (1844-1911)
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  • http://www.upasika.com/docs/apocrifos/Modernos/Dowling,%20Levi/Dowling%20Levi%20-%20El%20Evangelio%20Acuario%20De%20Jesus%20El%20Cristo.pdf



El resumen del Evangelio de Acuario (The Aquarian Gospel) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

no funciona el link :(