«¿Quién anda ahí?»: el relato que inspiró «The Thing» (La Cosa)


«¿Quién anda ahí?»: el relato que inspiró «The Thing» (La Cosa)




¿Quién anda ahí? (Who Goes There?) es un relato de ciencia ficción del escritor norteamericano John W. Campbell (1910-1971), publicado originalmente en la edición de agosto de 1938 de la revista pulp Astounding Science-Fiction, y desde entonces reeditado en numerosas antologías; entre ellas: El salón de la fama de la ciencia ficción (The Science Fiction Hall of Fame).

¿Quién anda ahí? es nada menos que el relato pulp que inspiró las versiones cinematográficas de 1951: La Cosa de otro mundo (The Thing from Another World) —también conocida como: El enigma de otro mundo—, y de 1982: La Cosa (The Thing), en este caso, adaptada por John Carpenter.

El relato prescinde de todos los clichés de la ciencia ficción de la época, y presenta a una criatura extraterrestre con características casi inéditas hasta entonces: un ser de biología incierta, capaz de copiar no sólo el aspecto físico de sus víctimas sino también de asumir sus recuerdos y personalidades.

¿Quién anda ahí? nos sitúa en una base científica de la Antártida, cuyos investigadores descubren una nave estrellada y un alienígena enterrado en los hielos. La criatura, sin embargo, revive tras ser descongelada, e infecta a un miembro del grupo. Al trasmitirse una y otra vez entre los investigadores, e incluso asumiendo la forma del perro de la base, la criatura evita su muerte y, a su vez, incorpora todos los recuerdos, pensamientos y conocimientos de sus víctimas.

Es probable, aunque el cuento no lo aclare específicamente, que el extraterrestre hallado en la nave también haya sido una víctima de la COSA. Y eso nos permite encontrar algunas fuentes interesantes para su creación.

La COSA de ¿Quién anda ahí? es, en resumen, un impostor que ocupa organismos biológicos y, poco a poco, los despoja de su propia conciencia. No obstante, preserva los conocimientos adquiridos al infectar a alguien más, de modo tal que resulta imposible saber si se trata de una entidad inteligente o simplemente de un parásito, desprovisto de conciencia propia pero capaz de simularla de manera torpe al recurrir, digamos, a su base de datos.

El cuento tiene muchas similitudes con el clásico de H.P. Lovecraft: El color que cayó del espacio (The Colour Out of Space) —a veces traducido como: El color que cayó del cielo—, perteneciente a los Mitos de Cthulhu, publicado en septiembre de 1927 en la revista Amazing Stories, y más adelante reeditado en la colección de 1939: El extraño y otros (The Outsider and Others). A continuación repasaremos algunas.

El COLOR y la COSA tienen algo en común: nadie sabe exactamente qué son.

El primero llega a la Tierra dentro de un meteorito, el segundo, en una nave, de manera tal que ambos son de procedencia extraterrestre.

El COLOR cae en un pueblo de Arkham, y desde ahí empieza a alterar genéticamente a todas las criaturas vivas de los alrededores, además de modificar el medio ambiente, dejando a su paso una considerable cantidad de horribles mutaciones.

La COSA, a su vez, es más discreta y, a la vez, más torpe. No altera el medio ambiente pero si infecta a todo ser biológico con el que entra en contacto, generando eventualmente su mutación.

Ambos, en esencia, son seres extraterrestres desconocidos, no humanoides, tal vez formas de vida no basada en el carbono. En este contexto, los dos relatos son pioneros en introducir una bioquímica extraterrestre plausible; es decir, la posibilidad de que la vida extraterrestre revista una química radicalmente distinta a la de la Tierra. De ser así, una criatura semejante sería, para nuestra perspectiva, irreconocible como una forma de vida, y menos aún como soporte para la vida inteligente.

John W. Campbell no ofrece demasiada información sobre la composición bioquímica de la COSA —a pesar de que en el relato se le practique una autopsia—, apenas se nos aclara que reacciona de manera extrema al calor y el frío intensos.

H.P. Lovecraft, en cambio, es mucho más descriptivo al respecto, y considera al COLOR como parte de una avanzada, alienígena, o interdimensional, cuyo objetivo sería modificar nuestro planeta para volverlo habitable para los futuros invasores.

Otro punto en común entre el COLOR y la COSA es que ambos poseen propiedades mutagénicas. Los dos infectan y se esparcen por los organismos que captan, y los dos registran esos episodios con una evidente alteración en el comportamiento de la víctima.

La diferencia más ostensible entre ambos seres evidencia, quizás, la calidad de los autores: la COSA ha llegado a nuestro planeta para esparcirse entre todas las formas de vida y, en consecuencia, para quedarse. El COLOR, en cambio, regresa al espacio tan súbitamente como llegó.

Más allá de todo eso, y antes de pasar al relato propiamente dicho, podemos aventurar otras conjeturas:

La COSA y el COLOR podrían ser alguna clase de tecnología extraterrestre —o extradimensional—, acaso diseñadas para registrar la materia orgánica de nuestro mundo y cosechar proteínas y cadenas de ADN, alterando en el proceso a todos los sujetos observados; aunque también cabe la posibilidad de que ambos sean, después de todo, un fenómeno natural pero contrario a los de nuestro mundo.

En este sentido, la COSA y el COLOR también podrían ser formas de vida no inteligente, ya que ambos se comportan de manera impredecible, y a veces contraria a la razón, aunque sus acciones generalmente esconden un patrón definido: infección, mutación genética y muerte.

Debido al comportamiento parasitario pero no aleatorio de la COSA y el COLOR, ambos parecen conformar la primera fase de una invasión a gran escala: como si se trataran de dos cápsulas para depositar esporas o semillas cósmicas capaces de alterar la cadena de ADN de los ecosistemas terrestres —en el caso del COLOR— o para infectar a la humanidad y, en consecuencia, reducir su número como posibles en enemigos —en el caso de la COSA—. En definitiva, el motivo de esas inquietantes presencias no es pertinente para disfrutar de estas dos grandes historias; la de H.P. Lovecraft, a mi juicio, superior a la de John W. Campbell, pero no por mucha ventaja.




¿Quién anda ahí?
Who Goes There?, John W. Campbell (1910-1971)

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  • http://www.alconet.com.ar/varios/libros/e-book_q/Quien_hay_ahi.pdf




Novelas góticas. I Novelas de terror.


El análisis y resumen del cuento de John W. Campbell: ¿Quién anda ahí? (Who Goes There?), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

2 comentarios:

M. Cabrera dijo...

Muy buen análisis, gracias. He leído El Color, pero no conocía La Cosa, así que es el momento de leer y comparar. Mil gracias por el enlace :)

Camilo Burgos dijo...

Excelente reseña previa al relato, se disfruta mucho más leer el cuento de esta manera.
¿Será que podrían hacer lo mismo con el relato Dagón de HP Lovecraft?



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