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Saber si alguien te hizo un hechizo

Saber si alguien te hizo un hechizo de amor.

No es fácil llegar a determinar, y mucho menos a saber, si alguien nos hizo un hechizo, ya sea de amor o de venganza. Es extraño, pero no son muchos los ocultistas y esoteristas que se han ocupado de este tema.

En nuestra Hechizoteca hemos compartido muchísimos hechizos de amor, pero ningún consejo o método para saber si alguien nos ha hecho un hechizo de amor a nosotros. Por suerte contamos con la ayuda de Dion Fortune, que sí nos permitirá saldar esta deuda.

Dion Fortune, autora de algunos libros prohibidos fundamentales, como: Doctrina cósmica (Cosmic Doctrine); Filosofía esotérica del amor y el matrimonio (The Esoteric Philosophy of Love and Marriage); La cábala mística (The Mystical Qabalah); Magia aplicada (Applied Magic) y Órdenes esotéricas (Esoteric Orders and Their Work); nos ha dejado también una serie de datos muy concretos para saber si alguien nos ha hecho un hechizo.

El artículo pertenece su libro: Autodefensa psíquica (Psychic Self Defence).



Diagnóstico de la naturaleza de un ataque psíquico.
Dion Fortune.

Habiendo considerado los factores puramente físicos de los hechizos de amor, podemos venir ahora a la consideración de sus factores genuinamente psíquicos.

Debemos tener siempre presente, sin embargo, que el que se encuentre una enfermedad física no elimina necesariamente el factor psíquico. Una condición física, tal como un estado anormal de la sangre, puede causar una forma baja de psiquismo y poner a su víctima en contacto con condiciones astrales malignas.

La ciencia puede llamarlo delirio o alucinación, pero el ocultista lo llama psiquismo patológico y puede hacer mucho por aliviarlo, sea cerrando los centros psíquicos, o excluyendo influencias psíquicas del entorno del paciente de modo que los espíritus que vea sean angélicos en vez de demoníacos, y le produzcan felicidad en vez de desazón. Los centros psíquicos abiertos a la fuerza por un torrente sanguíneo enfermo percibirán cualquier cosa que venga adentro de su campo de visión.

Por consiguiente, asegurémonos de que nada salvo lo que es agradable vendrá cerca de ellos. Podemos no ser enteramente capaces de mantenerle fuera del Astral, pero al menos podemos asegurarle que sus vagabundeos sean en una parte segura y agradable del Astral. La gente no realiza la extensión hasta la que pueden ser dirigidos y controlados los vagabundeos del delirio por sugestiones musitadas en el oído de una persona enferma. Podemos acompañar al hombre enfermo en sus vagabundeos astrales y hacer que se oiga nuestra voz entre sus visiones, alejando las presencias del mal que la amenazan por nuestro conocimiento y guiando sus sueños al camino de la paz.

Al comienzo de nuestro diagnóstico debemos distinguir entre tres amplias clases de trastorno psíquico: los que son un resultado colateral de una enfermedad física, los que son debidos a una acción humana maliciosa, y los que son debidos a una interferencia no-humana. El primer tipo debería ser pronto distinguido por el doctor si, como ya se ha aconsejado, se ha recurrido a él como un preliminar esencial. Más aún, él también será efectivo en eliminar los fraudes, pues la gente que se mueve en círculos psíquicos y está familiarizada con su terminología puede simular un ataque psíquico a fin de pedir dinero prestado u obtener hospitalidad, o por puro amor a la notoriedad, un motivo mucho más común para las aberraciones humanas de lo que se realiza generalmente.

Los fraudes usualmente o se desvanecen o se recuperan rápidamente cuando son amenazados con un examen físico. Aquellos que deciden probar suerte son cogidos bien pronto por el hombre que ha pasado su tiempo en el departamento de pacientes externos de un hospital general.

El diagnóstico que el ocultista ha de hacer por consiguiente estriba en distinguir entre el ataque de una mente encarnada y el ataque de una mente desencarnada. Hay dos modos en los que puede hacer esto, y debería usarlos ambos, de modo que se contrasten uno al otro. Debería conseguir al menos dos psíquicos independientes para psicometrizar el caso, y él mismo debería hacer su propio diagnóstico enteramente a partir del historial del caso interpretado a la luz de primeros principios. Es un gran error mezclar al psíquico y al científico. Ellos son adecuados para neutralizarse el uno al otro. Que una persona haga el psiquismo y la otra la observación, y que se tomen precauciones apropiadas para impedir que los resultados de la investigación clarividente sean viciados por la sugestión, o por la lectura de pensamientos de opiniones previamente concebidas mantenidos en la mente de cualquiera de las personas concernidas. Es por lo tanto una buena cosa enviar los especímenes a psicometrizar al comienzo de una investigación oculta, antes de que se hayan formado opiniones.

No es la cosa más simple en el mundo el tomar especímenes psicométricos apropiadamente. He visto a un hombre sacar de su bolsillo un mechón de cabello perteneciente a otra persona, donde lo llevó por un par de días, y darlo para psicometrizarlo. Estaba desde luego tan completamente impregnado con sus propias emanaciones como para ser inútil. Un espécimen psicométrico debería ser algún objeto completamente impregnado con las vibraciones de una persona. Una vestimenta reciente y habitualmente vestida, una pieza de joyería, todos éstos pueden hacerse servir supuesto que sean apropiadamente preservados. Las substancias cristalinas, tales como piedras preciosas, guardan el magnetismo mejor que ninguna otra cosa; los metales son también buenos, sean preciosos u otros.

Una navaja, por ejemplo, guardará bien el magnetismo. La madera lo guarda malamente e igual el papel, la lana, el algodón y la seda artificial, especialmente la última. La seda y el lino son buenos. La goma india es inútil. El vidrio depende de su forma para sus poderes de conservación. Si está cortado de forma que refractará la luz puede ser muy bueno; si es plano y puramente transparente, como la hoja de una ventana, es casi inútil. La piedra es buena. La loza pobre. Un artículo elaborado no es tan bueno como un artículo simple. Por ejemplo, un anillo de marqués no es tan bueno como un anillo de sellar. Las cartas son buenas para confundir pues contienen a menudo casi tanto del magnetismo del receptor como del escritor. Algunos psíquicos pueden trabajar a partir de una fotografía, pero este método no es, hablando estrictamente, psicometría, pues la imagen mental evocada por la fotografía se usa para captar la imagen correspondiente en el éter reflector.

Debería tenerse gran cuidado al tomar un espécimen psicométrico, pues es contaminado fácilmente por el magnetismo de cualquiera que lo maneje, que esté en su proximidad, o que incluso sólo piense en él concentradamente. Por ejemplo, si mientras empaquetas tal espécimen para enviarlo estás reflexionando sobre el problema que presenta y desarrollando tu propia teoría, el psicometrista puede captar tu forma de pensamiento en vez de leer las condiciones de la persona a la que pertenece el objeto. Los materiales que se usan para empacar deberían estar libres también de magnetismo. Sé de un caso en el que el psíquico dijo que un cierto dije pertenecía a una enfermera o a alguien que tenía que ver con hospitales.

De hecho, no pertenecía a ninguno de ellos, pero había sido empaquetado en algodón quirúrgico. Al empaquetar un espécimen psicométrico, hacedlo tan expeditamente y con tan poco manejo como sea posible. Tomad una pieza de seda "virgen" negra o blanca (no coloreada), suficientemente grande para servir como envoltorio. Arrojadla sobre el artículo y envolvedlo rápidamente, manejándolo a través de la seda. En el sentido oculto, "virgen" quiere decir algo que nunca ha sido usado para ningún otro propósito. Por ejemplo, no deberíais usar parte de un viejo vestido o la funda de una almohada. Un artículo que no se preste al manejo por este método puede ser cogido con tenacillas o las puntas de un par de tijeras y depositarse sobre el cuadrado de seda en el que ha de envolverse. Empacad el artículo envuelto en una caja de madera, estando seguros de que cualquier relleno que se use sea también virgen.

No deberíamos apoyarnos sobre el informe de un solo psicometrista. Los especímenes deberían ser enviados al menos a dos. Es también bueno al enviar especímenes, y especialmente al enviar una hora de nacimiento para un horóscopo, no permitir que el nombre sea conocido o de otro modo el chisme se extenderá. Los astrólogos son demasiado aficionados a intercambiarse esquemas astrológicos y discutirlos. He sabido de algunas cosas muy desafortunadas que han resultado de este modo.

Resulta de gran valor un horóscopo hecho por alguien que entienda de este trabajo, pues la posición de los planetas en las casas celestiales no sólo sirve como una ayuda al diagnóstico sino que es una guía muy importante para el tratamiento. Es mejor por lo tanto explicar al astrólogo la naturaleza del caso, y la clase de información que se desea, de modo que pueda examinar la carta de acuerdo con ello. Un horóscopo es para un terapista oculto lo que una fotografía de rayos X para un doctor.

Mientras espera estas contestaciones y mientras su mente aún no está influenciada por ellas, el ocultista debería hacer su propio diagnóstico independiente. A fin de hacer esto debería tener al menos dos entrevistas con su paciente. En primer lugar debería escuchar el historial del caso, permitiéndole al paciente presentar los hechos a su propio modo, sin guía o preguntas conductoras. Inmediatamente después de que el paciente se ha marchado, el operador debería escribir el historial del caso con tanto detalle como pueda recordar. Es extremadamente indeseable tomar notas en la presencia de un paciente, porque le pone nervioso, pues siente que, en las palabras del juzgado de la policía, "todo lo que está diciendo será tomado y usado como evidencia contra él".

En preparación para la segunda entrevista el ocultista debería estudiar su registro cuidadosamente y tener sus puntos y secuencia claros en su mente. Ahora es el momento de preguntar a los pacientes concernientes a cualesquiera discrepancias o lagunas. Este procedimiento revelará al mentiroso, sea deliberado o histérico, más rápidamente que ninguna otra cosa, pues las discrepancias de su segunda declaración se revelarán claramente en contra del registro escrito de su primera. Si está diciendo la verdad, las dos declaraciones se encontrarán de acuerdo. Si está distorsionando los hechos, pronto se contradirá.

Recordad que estáis tratando con una persona que tiene algo del psíquico o del neurótico, o muy probablemente de ambos, en su disposición, y que vuestra actitud hacia ella, e incluso vuestros pensamientos no hablados, le influenciarán muy profundamente. Si cree que estáis dudando de su veracidad, perderá su autoconfianza y empezará a pensar que sus experiencias, después de todo, pueden ser el fruto de su propia imaginación. Consecuentemente, suprimirá cosas que pueden ser muy importantes desde el punto de vista del diagnóstico. Es en esta efusión de detalles relevantes e irrelevantes que vais a encontrar vuestras pistas.

Hay ciertos mojones que debéis buscar al tomar este historial del caso, pero no debéis permitir que vuestro paciente realice lo que estáis buscando, porque si os habéis ganado su confianza, estará muy predispuesto a adoptar vuestro punto de vista, y si ve que os habéis formado alguna opinión, torcerá inconscientemente los incidentes de modo que se ajusten con esa opinión. No le permitáis adivinar la incidencia de vuestras preguntas, y entonces obtendréis de él una respuesta imparcial. A fin de impedirle adivinar hacia dónde os dirigís, no hagáis una serie de preguntas elucidando información sobre un punto específico. Habrá probablemente varios puntos sobre los que queréis información. Preguntad primero sobre uno y después sobre otro de éstos. Por ejemplo, si sospecháis que el problema puede ser debido a la casa en la que vuestro paciente está viviendo, la última cosa que debéis hacer es levantar sus sospechas a este respecto, no sea que estéis sobre una pista falsa. E incluso si resulta que estáis en la pista correcta, no debéis descubrirle los hechos hasta que estéis listos para actuar, pues aumentando sus aprensiones aumentaréis sus sufrimientos. Si sospecháis que el sexo juega una parte en su problema, y él adivina la tendencia de vuestras preguntas, tapará inmediatamente sus huellas, y encontraréis muy difícil llegar a los hechos. Mientras que, si no se levantan sus sospechas, él se revelará a un interrogador astuto y experimentado que se le aproxima indirectamente, sin realizar que lo ha hecho. Aproximándoos así indirectamente no sólo llegáis a los hechos reales del caso, sino que os ahorráis sus sentimientos.

Al tomar un historial del caso debéis buscar las correlaciones entre las experiencias psíquicas de vuestro paciente y las circunstancias de su vida. Deberían buscarse por tanto diligentemente fechas y lugares. Cuándo empezó el problema, y dónde. Habiendo obtenido una información tan detallada como sea posible sobre estos dos puntos, poneos a buscar si ha de encontrarse en ellos algún significado oculto. Anotad las fechas cuidadosamente, y buscadlas en una efemérides de esos años, y observad cómo estaba la luna en relación con ellas, y también los planetas.

Observad si caían en o cerca de los equinoccios o solsticios. Anotad también los días de la semana en que ocurrieron. Si encontráis que todas las crisis del caso ocurrieron en Jueves, o alrededor del Equinocio Vernal, o en el plenilunio, tendréis una pieza de información de considerable significación. Estaréis seguros de una cosa, en cualquier caso: que estáis tratando con un caso en el que las mareas psíquicas invisibles juegan una parte.

Debería buscarse también información concerniente al lugar o lugares en los que tuvieron lugar las diferentes crisis del problema, y especialmente las circunstancias que acompañaron a su primer asalto. Es extremadamente útil, si es posible, visitar el lugar y sentir su atmósfera. Puede aprenderse también mucho visitando el lugar donde está viviendo el paciente. Habiendo obtenido toda la información geográfica que podáis, estudiadla cuidadosamente en conexión con un mapa del Estado Mayor de gran escala. El acceso a éste, y a toda información relevante deseada puede obtenerse fácilmente en cualquier biblioteca pública. Notad si hay algunos restos prehistóricos en las proximidades, y si es así, cómo se halla la casa en relación con ellos. Observad no sólo si está cerca de cualquiera de ellos, sino si está en línea directa entre dos de ellos. Buscad la historia del distrito, y ved si proporciona alguna información posterior. Los restos Romanos están a menudo al fondo del problema, pues las legiones trajeron consigo algunos cultos muy curiosos en los días de la decadencia de Roma. Los restos Druidas, también, deben sospecharse como vecinos cercanos.

Inquirid también concerniente a cualesquiera objetos inusuales en la casa, tales como imágenes de las deidades de cultos primitivos o armas salvajes. Es muy posible que estén adheridos a éstos poderosos elementales. Inquirid sobre si el problema parece irse cuando el paciente marcha a otro lugar. Si la respuesta es afirmativa, puede presumirse con seguridad que las condiciones locales están al fondo del problema. Pero si la respuesta es negativa, no se sigue necesariamente que lo opuesto sea el caso. Puede ser también que el problema no dependa del lugar, sino de alguna persona residente en el lugar. No olvidéis nunca que en la gran mayoría de los casos la influencia dañina de esa persona es debida a una desafortunada constitución psíquica más que a un abuso deliberado de conocimiento oculto. Sed muy lentos en aceptar la última hipótesis, pues su ocurrencia es relativamente rara. E incluso si la persona sospechosa se sabe que tiene conocimiento oculto y puede probarse que es antagonista al paciente, no se sigue necesariamente que el ataque sea consciente y deliberado. Puede ser inconsciente y reflejo. Es bien cierto que un ocultista debería tener suficiente control sobre sus vehículos para impedirles actuar independientemente de su voluntad y conciencia; pero éste no es siempre el caso. La gente está en etapas muy diferentes de desarrollo. Hay siempre un período difícil entre el despertar de los poderes superiores y su control completo.

Deberían hacerse también investigaciones concernientes a la naturaleza de los sueños, y si el paciente es presa de pesadillas aparte de cualquier cuestión de ataque oculto. También si ha tenido alguna vez cualesquiera otras experiencias psíquicas, y si es así, de qué naturaleza.

Finalmente, debería hacerse una investigación cuidadosa concerniente a los asociados del paciente, respecto a si alguno de ellos es psíquico, o estudiante de ocultismo. Sed muy cautos, sin embargo, en no arrojar sospechas sobre cualquier persona hasta que tengáis evidencia concluyente y sea esencial hacerlo así a fin de salvar al paciente. Recordad que siempre es posible que estéis equivocados. No hace mucho fue reportado en los periódicos el caso de un hombre que cometió suicidio porque un doctor le dijo que tenía una enfermedad orgánica del corazón y no debería casarse con la chica con la que estaba comprometido. En la autopsia se encontró que no pasaba nada con su corazón. Imaginad los sentimientos del doctor que había dado este precipitado diagnóstico. Una persona ya trastornada por un ataque psíquico estará en un estado de saltar ante las sombras. Debe ser manejada muy discretamente. Sed muy reservados en anunciar vuestras sospechas hasta que estén concluyentemente verificadas. Cuando todo está dicho y hecho, el objeto principal es una cura, no una explicación. Es de poco valor para vuestro paciente el fijar la culpa a no ser que la cuestión pueda ser aclarada.

El estará considerablemente peor si sus sospechas se vuelven hacia alguna persona en su entorno de la que no puede escapar, que si se le deja atribuir su problema a influencias psíquicas sin identificar. "Donde la ignorancia es una bendición es tonto ser sabio", es más verdadero en las cuestiones psíquicas que en ningún otro lugar No abráis nunca los ojos de vuestro paciente a un peligro por el que no podéis darle una defensa efectiva. El cirujano que está a punto de operar cubre sus instrumentos con una tela de modo que el paciente no los vea. El ocultista sabio hace lo mismo. No olvidéis que el Invisible es siempre sospechoso para el no iniciado.

Habiendo llevado una investigación a lo largo de las líneas establecidas en las páginas precedentes deberíais haber adquirido una cantidad considerable de material para la investigación. Examinadlo cuidadosamente para las correlaciones de causa y efecto. Notad si cualquier exacerbación del problema está asociada regularmente con cualquier incidente, lugar, o persona. Considerad también los diversos casos-tipo que he dado como ejemplos en los capítulos anteriores, y ved si podéis encontrar alguno que se parezca al caso que estáis investigando. Notad las explicaciones dadas, y ved si arrojan alguna luz sobre el problema, o sugieren líneas a lo largo de las cuales podría ser proseguida la investigación.

Trabajando de este modo, deberíais ser capaces de llegar a un diagnóstico de tanteo. Si éste es confirmado por los descubrimientos de los psíquicos a los que habéis enviado especímenes para psicometrizar, entonces podéis tener la confianza de estar sobre la ruta correcta e ir hacia adelante osadamente. Recordad, sin embargo, que aunque los psíquicos deberían coincidir en cuanto a los puntos principales de su investigación, no podéis esperar cualquier acuerdo completo en cuanto a los detalles. Ellos están inspeccionando una fotografía compuesta de la vida entera del paciente, y hay tanto que ver que ninguna persona es probable que lo vea todo. Las cosas en las que se confirmen uno al otro pueden tenerse como establecidas, pero las cosas que uno vea y el otro no, no son necesariamente ilusorias.



Más libros prohibidos. I Libros de Dion Fortune.


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El artículo: Saber si te hicieron un hechizo de amor fue realizado por Atenea Helenaus para El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com