Letanía de Ludar a Thasaidón (Ludar's litany to Thasaidon) es un poema de vampiros del escritor norteamericano Clark Ashton Smith, publicado en 1937 como introducción al relato de vampiros: La muerte de Ilalotha (The death of Ilalotha).
El poema nos habla de Thasaidon, el Señor de los Setenta Infiernos, tal como lo llama Smith; quien lo ubica como una especie de Dios de los Vampiros, una especie de deidad oscura a quienes los vampiros y lamias rinden culto. Es interesante destacar que, al menos en los cuentos clásicos de vampiros, jamás se menciona que éstos adoren a alguna deidad de la noche, ni que ofrezcan tributo a los infernales engendros que habitan los espacios sin tiempo. Clark Ashton Smith ha considerado oportuno mencionar a este Dios de los vampiros, acaso pensando que unas criaturas permeables al fuego y las estacas -y a las encrucijadas, el ajo, las rosas- necesitan de cierta protección en el más allá.
Letanía de Ludar a Thasaidon.
Ludar's litany to Thasaidon, Clark Ashton Smith (1893-1961)
¡Negro señor del miedo y del terror, dueño de toda confusión!
Por ti, dijo tu profeta, el nuevo poder es dado a los magos después de la muerte,
y las brujas, pudriéndose, exhalan un aliento prohibido,
y tejen encantos salvajes e ilusiones tales,
como nadie, excepto las lamias, pueden utilizar.
Y por tu gracia los cuerpos corrompidos pierden
su horror y se encienden amores nefandos
en cámaras fétidas, largo tiempo oscurecidas.
Y los vampiros te dedican sus sacrificios
vomitando sangre, como si enormes urnas hubieran
su brillante tesoro bermellón derramado
sobre nuevos y antiguos sepulcros.
Más poemas de Clark Ashton Smith. I Poemas de vampiros.
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El poema nos habla de Thasaidon, el Señor de los Setenta Infiernos, tal como lo llama Smith; quien lo ubica como una especie de Dios de los Vampiros, una especie de deidad oscura a quienes los vampiros y lamias rinden culto. Es interesante destacar que, al menos en los cuentos clásicos de vampiros, jamás se menciona que éstos adoren a alguna deidad de la noche, ni que ofrezcan tributo a los infernales engendros que habitan los espacios sin tiempo. Clark Ashton Smith ha considerado oportuno mencionar a este Dios de los vampiros, acaso pensando que unas criaturas permeables al fuego y las estacas -y a las encrucijadas, el ajo, las rosas- necesitan de cierta protección en el más allá.
Letanía de Ludar a Thasaidon.
Ludar's litany to Thasaidon, Clark Ashton Smith (1893-1961)
¡Negro señor del miedo y del terror, dueño de toda confusión!
Por ti, dijo tu profeta, el nuevo poder es dado a los magos después de la muerte,
y las brujas, pudriéndose, exhalan un aliento prohibido,
y tejen encantos salvajes e ilusiones tales,
como nadie, excepto las lamias, pueden utilizar.
Y por tu gracia los cuerpos corrompidos pierden
su horror y se encienden amores nefandos
en cámaras fétidas, largo tiempo oscurecidas.
Y los vampiros te dedican sus sacrificios
vomitando sangre, como si enormes urnas hubieran
su brillante tesoro bermellón derramado
sobre nuevos y antiguos sepulcros.
Clark Ashton Smith (1893-1961)
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