¿Porqué los fantasmas atraviesan las paredes pero insisten en golpear la puerta?


¿Porqué los fantasmas atraviesan las paredes pero insisten en golpear la puerta?




Sonidos inexplicables que se oyen en medio de la noche, golpes en las puertas, ventanas, muebles, paredes, como si alguien, o algo, intentara llamar nuestra atención, son algunos de los recursos que se le atribuyen a los fantasmas; algo curioso, sin duda, si tenemos en cuenta que también se les asigna la habilidad de atravesar la materia.

¿Por qué, entonces, estos seres del plano astral que literalmente pueden atravesar paredes se tomarían la molestia de golpear a la puerta?

¿Cuál es el verdadero significado de los fantasmas? O mejor dicho, ¿cuál es el motivo que justifica este comportamiento contradictorio en ellos? Después de todo, los fantasmas no son como los vampiros, los cuales necesitan ser invitados para poder entrar en una casa.

Históricamente, una de las señales de que hay un espíritu en casa —además de sentir presencias estando solo o de sentirse observado sin que haya nadie más cerca— es oír golpes en las paredes, puertas y ventanas. A menudo estos golpes no son demasiado fuertes, ni demasiado inquietantes. Se oyen más bien como si alguien del otro lado estuviese esperando que le dijésemos: adelante.

Si dejamos de lado la teoría del fin de la realidad, aquella que propone que los fantasmas son grabaciones impresas en la realidad, algo así como un glitch que se repite una y otra vez, entonces podremos entender mejor porqué los fantasmas atraviesan las paredes pero insisten en golpear la puerta.

Las viejas tradiciones afirman que los espíritus que llaman a la puerta, o que golpean las ventanas, no necesariamente desean entrar en la casa —aunque es posible que si se les da la bienvenida lo hagan—, sino que esos golpes se deben a una diferencia fundamental entre la constitución del bajo astral y nuestra dimensión material.

Se cree que los fantasmas pueden atravesar las paredes únicamente a través de aquellas que no existían al momento de su muerte. En otras palabras: los espíritus ven el mundo material tal como era en el momento en el que fallecieron.

Desde la perspectiva del espíritu no hay una pared a la cual atravesar, sino una abertura, o directamente nada, precisamente porque antes de morir allí no había nada.

Los espíritus de otras generaciones aún ven su entorno como era en el pasado. Si murieron en una casa, por ejemplo, o de algún modo están conectados a ella, y luego se la derribara o se la reconstruyera con una disposición diferente, seguramente habría paredes donde no solían estar. Por lo tanto, el espíritu continuaría moviéndose por sus viejas rutas, atravesando aberturas que, desde nuestra perspectiva, ahora están ocupadas por objetos sólidos.

Esto explicaría porqué los fantasmas pueden atravesar paredes, pero no porqué insisten en golpear puertas y ventanas, como si de alguna forma estuviesen buscando que se les de la bienvenida.

Podemos imaginar dos razones principales por las cuales un espíritu golpea en la puerta, o en cualquier otro lugar de la casa:


a- Para llamar tu atención.

b- Para obtener una reacción.


En ambos casos el espíritu busca interactuar contigo, lo cual la mayoría de los investigadores desaconsejan por razones obvias. Interactuar con un fantasma implica abrir una canal de comunicación con él, generando mayor interés de su parte. Al parecer, pueden llegar a concentrarse en el sujeto de forma desagradable, casi obsesiva.

Seguramente todos hemos escuchado alguna vez el típico caso de la persona que se ve privada del habla, e incluso de movimiento, que solo puede comunicarse con los demás mediante respuestas simples, a menudo parpadeando una vez o dos veces para decir «sí» o «no».

Podemos considerar que existen similitudes entre las personas que desgraciadamente padecen este tipo de incapacidad y la situación de un espíritu que, por alguna razón, quiere comunicarse con nosotros sin disponer de las herramientas necesarias. En este sentido, los sonidos binarios serían la mejor opción.

Algunos investigadores le solicitan al fantasma que toque una vez, para decir «sí», y dos para decir «no». El orden no es importante, pero sí lo es escoger una fórmula, anunciarla en voz alta, y cumplirla. Si la interacción se produce dentro de esa fórmula, entonces podemos descartar causas naturales para los sonidos, como tuberías o la madera que se expande y se dilata.

Ahora bien, supongamos que esto es posible, y que de hecho los golpes en las puertas, muebles, ventanas, paredes, son una especie de invitación para comenzar una diálogo. Salvo que el espíritu maneje algunos rudimentos del código morse, la comunicación solo podría darse en un sentido: nosotros preguntando y el fantasma respondiendo únicamente «sí» o «no».

Si el espíritu está tratando de darte un mensaje, fácilmente podemos acordar que no es ésta la mejor forma de transmitirlo.

¿Pero qué tal si los golpes no fueran un mensaje, sino respuestas a preguntas que no hemos formulado en voz alta?

Esta explicación quizás no sea del todo racional, aunque posee cierta elegancia. Hay preguntas que nos hacemos casi sin darnos cuenta, dudas e inquietudes que pasan por nuestra cabeza con tanta rapidez que ni siquiera ascienden a los sustratos superiores de la consciencia, pero que podrían ser «sintonizadas» por alguien, o algo, que vibre en esa misma frecuencia.

En lo personal descartaría todas estas hipótesis, sin dudas, producto de una mente irracional, si no fuese porque al escribir el último párrafo de este artículo escuché dos fuertes golpes sobre el marco de la puerta de mi habitación.


…Bump…


¿Un «sí»?

¿Sí qué?

Simplemente comento al pasar esta desagradable coincidencia, que acaso también les haya ocurrido a ustedes. Nunca hay que subestimar el poder de la sugestión. ¿No creen...?


BUMP… BUMP…


Al parecer, alguien está de acuerdo.




Fenómenos paranormales. I Misterios.


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