La imposibilidad de un Dios justo

La imposibilidad de un Dios justo.



Salimos del bar y caminamos en dirección al parque.

El sol, los pájaros, las mujeres, invitaban a la esperanza. 

Al cruzar la calle vimos cómo un automóvil embestía fatalmente contra un anciano. A la deshonra de la colisión se sumó el innoble desparramo de sus objetos personales: un peine, recortes de un periódico, el cristal de sus anteojos.

Luego oímos las bocinas, las ambulancias, la indignación pedestre que rápidamente se convirtió en una morbosidad pasajera, la policía que apresó al conductor, ebrio y presumiblemente incapaz de comprender lo irreversible de su acto.

Uno de los acólitos dijo:

—Cuando ocurren estas cosas temo que Dios no exista.

El profesor Lugano replicó.

—Yo temo que sí exista, a pesar de que ocurran estas cosas.





Más literatura gótica:
El artículo: La imposibilidad de un Dios justo fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

ramiro bustamante dijo...

Muy interesante la filosofía del profesor lugano, lo hace a uno pensar



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poema de Robert Frost.
Relato de E.T.A. Hoffmann.
Ensayos de Virginia Woolf.

Relato de Elizabeth Stuart Phelps.
Relato de Katherine Mansfield.
Relato de E.T.A. Hoffmann.