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El alma de los animales

El alma de los animales.


La mayoria de las personas que ha perdido una mascota o un animal con el que ha compartido una parte importante de su vida seguramente se habrá hecho la siguiente pregunta: ¿Los animales tienen alma?

Según la tradición teosófica, si. Y no solo eso. El alma de los animales posee cualidades propias, más genéricas que individuales, que les permiten perpetuarse en los distintos planos de existencia e incluso interactuar con sus amos mucho tiempo después de haber fallecido.

A propósito de las almas de los animales y cuál es su lugar en el plano astral citamos un breve pero interesante artículo titulado: Almas grupales animales (Animal Group Souls), del investigador Arthur E. Powell —autor de: El Cuerpo Astral y otros fenómenos astrales (The Astral Body: And Other Astral Phenomena), Trishna: la causa de la reencarnación (Trishna: The Cause Of Reincarnation), El Cuerpo Mental (The Mental Body), Telepatía o el mecanismo de la transmisión de pensamientos (The Mechanism of Thought-Transference), y El Doble Etérico (The Etheric Double)—, extraído del libro: El Cuerpo Causal y el Ego (Causal Body and the Ego).





Almas grupales animales.
Animal Group Souls, A.E. Powell.

La faja correspondiente al reino animal aparece en toda su amplitud en el subplano astral inferior, mostrando que el animal es capaz de experimentar plenamente los deseos más bajos; pero el estrechamiento de la faja en los subplanos superiores indica que su capacidad para sentir deseos superiores es mucho más limitada. No obstante la posibilidad existe; ocurre en casos excepcionales que el animal manifiesta afecto y fidelidad de calidad muy elevada.

La faja que representa el reino animal muestra también que éste ya ha desarrollado la inteligencia, la cual necesita materia mental para expresarse. Se acepta generalmente, ahora, que algunos animales tanto domésticos como salvajes, ejercitan indudablemente el poder de razonamiento de causa a efecto, aunque las líneas sobre las cuales pueden razonar son naturalmente pocas y limitadas y la facultad carece todavía de potencia.

Como la faja representa el promedio de los animales, la punta penetra en el subplano más bajo del plano mental únicamente; pero en los animales domésticos altamente evolucionados, la punta fácilmente puede extenderse al más elevado de los cuatro subplanos inferiores, aunque no dejarla de ser siempre un punto y no toda la amplitud de la faja.

Cuanto menos avanzado es el Ego, mayor es el trabajo directivo de los Devas; tratándose de animales, hacen casi todo el trabajo y prácticamente todo en cuanto a los vegetales y minerales.

Las Almas Grupales, existentes en los reinos mineral, vegetal y animal, representan así estados intermedios que llevan a diferenciación completa en entidades o unidades humanas separadas. Por eso es que en los reinos mencionados no encontramos un alma en un bloque de mineral, ni en una planta, ni en un animal.

En cambio, encontramos un bloque de vida —si podemos emplear tal expresión— que anima a una inmensa cantidad de sustancia mineral, un gran número de plantas o de árboles, o un número de animales. Más adelante nos ocuparemos de estos detalles; por el momento nos vamos a limitar a considerar la función general y el propósito de las Almas Grupales.

La mejor analogía de un Alma Grupal es, quizá, la oriental, que la compara al agua en un balde. Si tomamos un vaso del agua del balde, representará al alma, o parte del alma, digamos de una planta o un animal. Por el momento, el agua del vaso está separada de la del balde; además, toma la forma del vaso que la contiene. De manera similar, una parte del Alma Grupal puede ocupar y vivificar una forma vegetal o una forma animal.

Durante su vida en el plano físico, y por algún tiempo después en el astral, el animal posee un alma separada lo mismo que el hombre; pero cuando el animal llega al término de su vida astral, esa alma no reencarna en un solo cuerpo, sino que vuelve al Alma Grupal, la que es una especie de repositorio de sustancia-alma. Es decir que, en nuestra analogía, la muerte del animal sería como verter el agua del vaso de nuevo en el balde.

De la misma manera que el agua del vaso se une y se mezcla completamente con la del balde, así también la parte del alma del animal se incorpora y se mezcla con el alma total que integra el Alma Grupal. Así también como no sería posible tomar de nuevo del balde otro vaso de agua conteniendo las mismas moléculas de agua, tampoco es posible que la misma parte del alma que contribuye a formar el conjunto del Alma Grupal habite otra forma animal determinada.

Ampliando nuestra analogía, es evidente que podemos llenar muchos vasos con el agua de un balde simultáneamente; asimismo, es posible que muchas formas animales estén animadas y vivificadas por la misma Alma Grupal.

Además, si suponemos que el agua de uno de los vasos llegue a colorearse con algún matiz propio, al volver esa agua al balde, el colorante se distribuirá por toda el agua del balde, con lo cual todo el contenido de éste quedará modificado en cierta medida.

Si consideramos la sustancia colorante como representando las experiencias o las cualidades adquiridas por un determinado animal, cuando la parte de alma que vivifica a tal animal vuelve a su Alma Grupal, tales experiencias o cualidades vendrán a ser parte del contenido general de toda Alma Grupal, y serán compartidas por todas las demás partes, pero siempre menos que en la del animal que fue el que las experimentó. Es decir que las experiencias concentradas de un animal determinado se difunden en forma diluida sobre toda el Alma Grupal a la que pertenece el animal.

Como en los reinos precedentes, los Devas guían a las Tríadas a formas animales. Asimismo, como en los reinos mineral y vegetal, las formas inferiores de vida animal, tales como microbios, amebas, hidras, etc., muestran un átomo permanente sólo como visitante ocasional, pero es evidente que no depende en absoluto de ellas para su vida y crecimiento, ni se desintegran al retirarse al átomo permanente. Estas formas animales son meramente dueños de casa que, de vez en cuando, reciben átomos permanentes como huéspedes transeúntes; no son, en manera alguna, cuerpos formados alrededor de un átomo permanente.

En efecto, antes de que los Devas en etapa muy posterior construyan formas alrededor de esos átomos permanentes, los átomos del reino animal deben haber recibido y acumulado muchas experiencias.

Además, es digno de notar que, en la etapa que nos ocupa, la tela dorada de vida no representa en absoluto, la organización del cuerpo del "dueño de casa". Como las raicillas en el suelo atraen a sí partículas de tierra y absorben de ésta las sustancias que necesitan para el organismo que sirven, del mismo modo parece actuar la tela de vida.

No es necesario decir que en el reino animal los átomos permanentes reciben vibraciones mucho más variadas que en los reinos inferiores; en consecuencia se diferencian más rápidamente. A medida que esta diferenciación avanza, la multiplicación de Almas Grupales se produce con creciente rapidez, disminuyendo naturalmente en proporción el número de Tríadas Inferiores en cada una de ellas.

El Alma Grupal se divide repetidas veces, hasta que finalmente cada Tríada Inferior tiene su propia envoltura separada. La Tríada está todavía dentro de la envoltura de esencia elemental que la protege y la nutre. Se acerca a la individualización y el nombre de Alma Grupal ya no le corresponde estrictamente; porque es evidente que la Tríada Inferior no constituye un "grupo". Es una Tríada que se ha separado del "grupo" al que pertenecía anteriormente.

Antes de pasar a describir el proceso tan interesante de individualización, observaremos la analogía entre el animal al acercarse a la individualización, y a la vida prenatal humana. El animal en tal condición corresponde a los dos últimos meses del feto humano. Se sabe que un niño sietemesino puede nacer y sobrevivir; pero será más fuerte, más sano y más vigoroso si aprovecha otros dos meses resguardado y nutrido en el seno materno. Así también es mejor para el normal desenvolvimiento del Ego que no rompa demasiado pronto la envoltura del Alma Grupal, sino que permanezca dentro, absorbiendo la vida a través de ella y fortaleciendo con sus elementos la parte más sutil de su propio cuerpo mental. Bajo esta protección y cuando haya alcanzado el límite posible de desarrollo, entonces ha llegado el momento de que se efectúe la individualización.

El conocimiento de estos hechos ha dado motivo a veces para que los ocultistas adviertan a quienes gustan mucho de los animales, que no exageren su afecto hacia ello, ni lo demuestren imprudentemente; porque es posible acelerar inconvenientemente el desarrollo del mismo —como sabemos que puede suceder en el caso de un niño— y forzar la individualización del mismo antes de tiempo. Es evidente que es mejor dejar que se desarrolle naturalmente el animal hasta que esté debidamente preparado para la individualización, en vez de forzar ésta artificialmente, y producir dicho estado, antes de estar el mismo preparado para mantenerse solo y vivir en el mundo como entidad humana separada.

Se ha de tener presente que en la actualidad nos encontramos a muy poco más de medio camino de la Cuarta Ronda de la Cuarta Cadena, es decir, algo más de la mitad del camino, en la evolución de esta Cadena de mundos, y que sólo al término de esta evolución alcanzará el reino animal el estado humano. Por tanto, cualquier animal que alcance ahora o se aproxime a la individualización, ha de estar muy por delante de los demás y el número de tales casos es por consiguiente muy reducido. Sin embargo, ocurren ocasionalmente; pero para ello el animal requiere muy estrecha asociación con el hombre.

Dos factores actúan en tales circunstancias: (1) las emociones y los pensamientos del hombre actúan constantemente sobre los del animal y tienden a elevarlo a un nivel superior, tanto emocional como intelectualmente; (2) el animal, si es tratado bondadosamente, cobra profundo afecto por su amigo humano, a la vez que desarrolla sus poderes intelectuales, tratando de comprender a su amigo y anticiparse a sus deseos.

Se ha descubierto que la individualización, que eleva definitivamente a una entidad del reino animal al humano, puede ocurrir únicamente en ciertas clases de animales —una por cada uno de los siete grandes tipos o "Rayos". En efecto, la individualización sólo ocurre en animales domesticados y no en todas las clases de éstos. De entre ellos sabemos con certeza que se hallan la del elefante, el mono, el perro y el gato, y posiblemente el caballo sea la quinta.

Detrás de estos animales que encabezan los tipos, sigue una larga línea de animales salvajes, sobre los cuales la investigación no ha avanzado mucho. Se sabe, sin embargo, que el lobo, el zorro, y otros culminan en el perro; el león, el tigre, el leopardo, el jaguar y el ocelote culminan en el gato doméstico.

Se ha de hacer notar también que el animal de cualquier tipo, al individualizarse en un ser humano, lo será del mismo tipo y no de otro.

Tanto las abejas como las hormigas (las que, junto con el trigo, fueron traídas de Venus por los Señores de la Llama), viven de manera muy diferente a como viven las criaturas puramente terrestres; pues en ellas un Alma Grupal anima la entera comunidad de abejas u hormigas, de modo que la comunidad actúa como una sola voluntad y las diferentes unidades son, en realidad, miembros de un cuerpo, en el mismo sentido que las manos y los pies son miembros de la estructura humana. Se puede decir de ellas que no sólo tienen un Alma Grupal sino también un cuerpo grupal.

Las investigaciones de Maurice Maeterlinck parecen confirmar lo dicho. En su obra "La Vida de las Termitas", escribe:

"La población de la colmena, de un hormiguero y de un termitario, parece ser una sola e individual criatura viviente, cuyos órganos, compuestos de innumerables células, están diseminados sólo en apariencia, pero permanecen siempre sujetos a la misma energía o personalidad vital, a la misma ley central. En virtud de esta inmortalidad colectiva, la muerte de cientos de termitas, que son inmediatamente reemplazadas por otras, no afectan al ser central. Durante millones de años el mismo insecto ha seguido viviendo, de manera que no se ha perdido una sola de sus experiencias. No ha habido interrupción en su existencia, ni desaparición de sus recuerdos; ha permanecido una memoria individual, y ésta no ha dejado nunca de funcionar y centralizar cada adquisición del alma colectiva. Ellas se bañan en el mismo fluido vital, como las células de nuestro ser; pero, en su caso, este fluido parece estar más difundido, más elástico, más sutil, más psíquico o más etéreo que el de nuestro cuerpo. Y esta unidad central está sin duda ligada al alma universal de la abeja, y probablemente con lo que es actualmente el alma universal."

Con respecto al número de seres incorporados a un Alma Grupal, puede haber cuatrillones de moscas o mosquitos; cientos de miles de conejos o gorriones; unos pocos miles de animales como el león, el tigre, el leopardo, el gamo, el lobo, o el jabalí. Entre los animales domésticos como el cordero y el buey, el número es aún menor.

En el caso de los siete animales para quienes la individualización es posible, sólo unos pocos centenares están incorporados a cada Alma Grupal, y, a medida que su desenvolvimiento continúa, se separan rápidamente. Mientras puede haber mil perros sin dueño incorporados a un Alma Grupal, en el caso de perros o gatos verdaderamente inteligentes y bien cuidados, habrá sólo diez o doce cuerpos sobre los cuales se cierne el Alma Grupal.

Las Almas Grupales Animales son grandemente afectadas y ayudadas por las influencias que los Maestros de la Sabiduría derraman constantemente, las que afectan en cierta medida a todo dentro de un amplio límite.



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El resumen del artículo: Almas grupales animales (Animal Group Souls) fue realizado por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta el titulo ellos son como los vampiros son celosos aveces y no se lleva con.muchas personas yo pienso asi me gusta att krisly