«La casa embrujada»: Alice Cary; poema y análisis.


«La casa embrujada»: Alice Cary; poema y análisis.




«Cuentan que el mastín tuerto despierta
y aúlla como si tuviera miedo,
desde la medianoche hasta el amanecer:
cuando los muertos están cerca.»



La casa embrujada (The Haunted House) es un poema de fantasmas de la escritora norteamericana Alice Cary (1820-1871), publicado en la antología de 1855: Poemas (Poems).

La casa embrujada, uno de los grandes poemas de Alice Cary, prescinde de los fenómenos paranormales asociados a estas propiedades infestadas de espíritus y explora manifestaciones tan sutiles que resultan indistinguibles del recuerdo.

El poema abre con un escenario gótico tradicional: los vientos «resuenan con fuerza» y la luna «brilla sobre la agreste colina». En ese lugar, «hace mucho, mucho tiempo», se sentaba Coralin, la amada del Orador. «Su tumba está ahora bajo un árbol / donde solía hilar». En este punto, el Orador se centra en este árbol, uno de tres nogales, donde jugaba cuando era niño. La dicha de esos días se ha ido, pero el hilado sigue ahí.

Coralin solía balancearse en una rama «nudosa y retorcida» del nogal, durante la primavera; pero ahora ningún pájaro se posa en ella, y el Orador añade: «ningún pájaro cantará en esa rama, dicen». En el hilado «se ven a veces pálidos fantasmas / desde que Coralin está muerta».

La última insinuación de una presencia espectral la brinda el perro de la casa:


«Las aguas, una vez tan brillantes y frescas,
dentro del pozo cubierto de musgo,
se han reducido a un lento estanque;
y más que esto, cuentan
que a menudo el mastín tuerto se despierta
y aúlla como si tuviera miedo,
desde la medianoche hasta el amanecer:
cuando los muertos están demasiado cerca.»


Alice Cary —elogiada por Edgar Allan Poe— tiende a representar a los fantasmas en situaciones que mueven a la tristeza, nunca al miedo. El Orador de La casa embrujada tampoco proporciona escenas concretas, y lo poco que brinda viene con la advertencia implícita de un rumor: «dicen», «cuentan». menciona ante cada situación que se aproxima a lo sobrenatural. Ni siquiera estamos seguros de que el perro aullara [«como si tuviera miedo»] ya que esto es algo que otros «cuentan».

Algo parecido puede verse en el cuento de Alice Cary: Los Wilderming (The Wildermings), donde una familia vive cerca de un cementerio abandonado. Se «cree» [«cuentan», «dicen»] que el lugar está embrujado por el espíritu de Mary Wilderming. Su fantasma, como el de Coralin con su hilado, repite actividades cotidianas: susurra canciones tristes bajo la luna, o se sienta sobre su tumba y trenza rosas en su cabello, «como para asistir a una boda» [ver: La teoría de la Cinta de Piedra]. Y aunque el Narrador de Los Wilderming [como el Orador de La casa embrujada] nunca haya visto ni oído al fantasma, de algún modo consigue transmitir su existencia de un modo tan eficaz como si fuera a través de un testimonio de primera mano.




La casa embrujada.
The Haunted House, Alice Cary (1820-1871)


Los vientos de marzo resuenan con fuerza,
la media luna, inclinada y baja,
brilla sobre la agreste colina
donde, hace mucho, mucho tiempo,
cantando canciones de amor,
estaba sentada Coralin, la de ojos azules.
Su tumba está ahora bajo el árbol
donde solía hilar.

Tres nogales, tan altos y silvestres,
se yerguen delante de la casa.
Cuando era niño, a menudo he tomado
en mis manos sus troncos lisos;
y el que está más cerca de la pared,
aunque una vez crecieron iguales,
no es tan bonito ni tan alto
como los otros dos.

El hilado siempre estuvo ahí,
y ahí estaba nuestra alegría infantil;
pero cuando creció como una jovencita,
las canciones no eran para mí.
Una noche, dos veces en siete años,
con la luna brillando como ahora,
la esbelta figura de Coralin
se balanceaba en la rama

nudosa y retorcida; en primavera,
cuando los campos se alegran
con madrigales, ningún pájaro cantará
en esa rama, dicen.
Y a través de la cámara donde la rueda,
cubierta de telarañas,
se ven a veces pálidos fantasmas
desde que Coralin está muerta.

Las aguas, una vez tan brillantes y frescas,
dentro del pozo cubierto de musgo,
se han reducido a un estanque lento;
y más que esto, cuentan
que a menudo el mastín tuerto se despierta
y aúlla como si tuviera miedo,
desde la medianoche hasta el amanecer:
cuando los muertos están demasiado cerca.


The winds of March are piping shrill,
The half-moon, slanting low,
Is shining down the wild sea-hill
Where, long and long ago,
Love ditties singing all for me,
Sat blue-eyed Coralin --
Her grave is now beneath the tree
Where then she used to spin.

Three walnut trees, so high and wild,
Before the homestead stand --
Their smooth boles often, when a child,
I've taken in my hand;
And that the nearest to the wall,
Though once alike they grew,
Is not so goodly, nor so tall,
As are the other two.

The spinning work was always there --
There all our childish glee;
But when she grew a maiden fair,
The songs were not for me.
One night, twice seven years 't has been,
When shone the moon as now,
The slender form of Coralin
Hung swinging on the bough

That's gnarled and knotty grown; in spring,
When all the fields are gay
With madrigals, no bird will sing
Upon that bough, they say.
And through the chamber where the wheel
With cob-webs is o'erspread,
Pale ghosts are sometimes seen to steal,
Since Coralin is dead.

The waters once so bright and cool,
Within the mossy well,
Are shrunken to a sluggish pool;
And more than this, they tell,
That oft the one-eyed mastiff wakes,
And howls as if in fear,
From midnight till the morning breaks --
The dead is then too near.


Alice Cary (1820-1871)


(Traducido al español por Sebastián Beringheli para El Espejo Gótico)




Poemas góticos. I Poemas de casas embrujadas.


Más literatura gótica:
El análisis, traducción al español y resumen del poema de Alice Cary: La casa embrujada (The Haunted House), fueron realizados por El Espejo Gótico. Para su reproducción escríbenos a elespejogotico@gmail.com

0 comentarios:



Lo más visto esta semana en El Espejo Gótico:

Poema de Alice Cary.
Relato de Thomas Street Millington.
Poema de Edith Sitwell.


Poema de Rainer Maria Rilke.
Consultorio paranormal.
Análisis de «Té verde» de Le Fanu.